Poesía Nicaragüense actual: Jorge Campos (Foja de poesía No. 489)



Presentamos una muestra del joven poeta Nicaragüense Jorge Campos (Managua, 1987). Ha publicado en distintas publicaciones electrónicas y ha sido finalista  en la Lista de Ganadores del VII Concurso Anual de Cuento breve y Poesía de la Librería Mediática (Venezuela). Es director y editor de Vórtice (revistavortice.wordpress.com).

 

 

 

 

 

 

 

Credo

 

Ella es el mundo que otros desgarramos

José Emilio Pacheco

 

Creo en la piedra que se lanza desde el espacio

para hacerse arena frente al mar.

Creo en la piedra antigua que la palabra usa para esculpirse universo,

y es llave que abre el sepulcro en la gran victoria sobre la muerte

 

se despedaza

y fracciona

como cráneos que se parten

al ocaso del pensamiento en el cosmos sacrosanto

 

la poesía es piedra que agrieta,

y vuelta pan del desierto

vislumbra desde el fondo de la propia existencia

provocando nueva luz de luz,

fuego inconsumible:

combustión de vida.

 

 

Éxodo

 

El único remedio contra los amores
sería matarlos.
C. Martínez Rivas

 

Sólo supe de miradas debajo del mar

al entregarme en el verbo

de la boca de un pez plateado

que enerva olas.

 

Tu voz partió el mar en dos

colmando cavernas transparentes

para cruzar desde el otro lado,

y fue tu boca la que arrancó

el esqueleto de mi cuerpo

lanzándolo fuera del agua

a caer en playa blanca de peces muertos.

 

 

Sed de sal

 

Hay dos vertientes

que se extinguen en tu cuerpo

y hacen agua en tu boca apacible.

 

Amo el mimetismo de tu sombra

en la clandestinidad del campo.

Amo tu voz de agua,

la pesadez de tus ojos

agrietados

cuando los cierro

con la palabra en ruinas.

 

Es tu agua

brote de la vid,

agua salobre que parte mi lengua.

 

Tengo sed de lo que escapa.

Sed de grietas.

Sed de sal.

 

 

Condenación

 

Me dijeron que no existe un Dios

que abrace a hombres que se entregan a otro hombre,

que no he hecho más que enterrar el puñal

de la mentira en mi pecho hueco

donde habitan mil plegarias anónimas;

la voz del pecado no reverbera

en este templo de columnas agrietadas.

 

Me dijeron que el Verbo no da tregua

a quienes estallan actos

de amor, y abrazan su reflejo en las llamas

del reino sin nombre.

 

Me dijeron que el pene es envuelto por el Diablo

bajo el manto de la bruma del engaño,

como títere de madera gruesa y dura

que se arrastra y succionan

demonios en un teatro antiguo.

 

Dijeron que soy sólo una infame presa

empañada de pensamientos confusos

hasta reducirla a muerte;

muerte del madero de brazos abiertos

que se erige en el patíbulo de los tres acusados,

muerte de las aves acorraladas en un campo de minas,

muerte en las llamas de la hoguera de la blasfemia,

muerte de la vida sedienta de amor mutilado,

muerte de la farsa de un cuerpo débil del oprobio,

muerte desde el centro de las olas que rompen en mi boca contenida por besar.

 

No existe alma, no existe

la voz sempiterna que habite el hueco del pecho.

 

Un golpe frío en el misterio de la noche

me despertó y acorraló en una esquina de mi cama,

y como despojo temeroso de una epifanía

el relámpago de una voz de fuerza insondable me dijo:

“Yo no soy de este mundo”.

 

 

La tarde es glorieta

 

Wherever I am
I am what is missing.

Mark Strand

 

Siento que perdí un reino

y con el paso de los años fue mi cuerpo

la fruta magullada que sucumbió a la gravedad del silencio

 

y siempre

el aire ingresa

a llenar los espacios

donde ha estado mi cuerpo

 

Ahí donde me atrevo a ser más que piel

la memoria me desnuda y me obliga a ser sombra

y empiezo a querer viajar en aquella lancha envejecida

bajo un cielo gris

sobre las aguas café del Río Rama,

sentir nostalgia del soplo de dioses ,

de árboles místicos en las riveras que no delimitan el fin.

 

Ese puente de agua,

ese olor a tierra húmeda,

esa incertidumbre de no saber la hora

porque el sol está empañado detrás

de un manto fresco.

 

Tengo nostalgia de la efervescencia de la tarde,

de la música de la vida estacionada

en la selva profunda

donde habitan los pájaros cantores del exilio.

 

Todo huele a vida.

Tengo razón para moverme

y estoy ausente.

 

Tengo nostalgia

de lo que nunca he vivido.

 

 

 

Jorge Campos (Managua, Nicaragua 1987). Es poeta y licenciado en Economía. Ganador del primer lugar en cuentos del V Encuentro Nacional de Jóvenes Creativos por el Arte (Managua, 2004). En 2010 sus poemas “En pena” y “Hoguera” quedan en la Lista de Ganadores del VII Concurso Anual de Cuento breve y Poesía de la Librería Mediática (Venezuela). Ha participado en diversos talleres de poesía y narrativa. Ha publicado en diversas revistas electrónicas e impresas latinoamericanas, por mencionar: La Prensa Literaria, La Manufacturera, Letralia, Pórtico21, Resonancias Literarias, Efory Atocha, Entre líneas, Freelance Magazine Nicaragua, Revista Literatta, 400Elefantes, La ira de Morfeo, esQuisses, entre otras. Actualmente prepara su poemario Ruinas del Árbol. Director y editor de Vórtice (revistavortice.wordpress.com).