Visor publica “El canon abierto. Última poesía en español”



CERCA de doscientos investigadores de más de cien universidades (Harvard, Oxford, Columbia o Princeton, entre ellas) han elegido a los poetas más relevantes de la lengua española nacidos después de 1970. El resultado es este canon heterogéneo y plural de la poesía más actual, en el que se ofrece una visión real alejada de dogmas o intereses culturales y en la que pueden identificarse todas las corrientes de la actualidad.

  Fernando Valverde (España), Raquel Lanseros (España), Jorge Galán (El Salvador), Elena Medel (España), Alí Calderón (México), Andrés Neuman (Argentina), Federico Díaz Granados (Colombia), Andrea Cote (Colombia), Ana Merino (España), Lucía Estrada (Colombia), Xavier Oquendo (Ecuador), Álvaro Solís (México), Carlos Aldazábal (Argentina), Sergio Arlandis (España), Antonio Lucas (España), José Luis Rey (España), David Cruz (Costa Rica), Victoria Guerrero (Perú), Yolanda Castaño (España), Pablo García Casado (España), Josep María Rodríguez (España), Daniel Rodríguez Moya (España), Frank Báez (República Dominicana), Javier Bello (Chile), Luis Enrique Belmonte (Venezuela), Hernán Bravo Varela (México), Gabriel Chaves (Bolivia), Catalina González Restrepo (Colombia), Roxana Méndez (El Salvador), Julián Hérbert (México), Héctor Hernández Montecinos (Chile), Aleyda Quevedo (Ecuador), Erika Martínez (España), Francisco Ruiz Udiel (Nicaragua), Javier Alvarado (Panamá), Luis Felipe Fabre (México), Mijail Lamas (México), Mario Meléndez (Chile), Urayoán Noel (Puerto Rico) y Luis Bagué (España).

 

Sobre el libro, José Enrique Martínez ha escrito:

 

La poesía joven es tan prolífica y diversa que acaso precise algún tipo de selección, que generalmente suele hacer algún entendido fiándose de su criterio más o menos objetivo. La antología que reseño quiere evitar este particularismo, sometiendo la poesía más joven escrita en español a la consulta de 197 investigadores y críticos de España y América, entre ellos quien esto escribe. Se les pidió en su día cinco nombres nacidos a partir de 1970, y de todos los votados fueron seleccionados cuarenta, amplia muestra para lo que se suele pedir a una antología. Su objetivo no es otro que presentar la pluralidad de la poesía del momento saltando las fronteras nacionales. Diré, como curiosidad, que los poetas españoles más votados fueron Fernando Valverde, Raquel Lanseros, Elena Medel, Andrés Neuman (hispano-argentino) y Ana Merino, y entre los de la otra orilla, Jorge Galán (El Salvador) y Alí Caderón (México). Son cuarenta y lógicamente el tiempo se encargará de pulir, eliminar o agregar nuevos nombres.

El canon propuesto se quiere que sea abierto a lo nuevo, construido por los lectores y no por las élites dirigentes, coral —fruto de muchas voces autorizadas— y diacrónico, pues se trata de poetas en pleno proceso de creación. La autora del prólogo y del proyecto, la profesora granadina Remedios Sánchez, considera que son tres las tendencias esenciales de la poesía última, las tres representadas en la antología: el grupo de «la incertidumbre», la estética del fragmento y la neobarroca. La primera tuvo su presentación en Poesía ante la incertidumbre (2011), manifiesto y antología que se basaba en tres presupuestos simples: poesía comprensible, emotiva y comprometida; en mi reseña del libro acusaba su actitud excluyente de otras estéticas y, contra lo que pensaban tales poetas, la posible asimilación por el poder de una poesía fácil para la fácil transmisión de sus consignas. La poesía de la incertidumbre, heredera natural de la poesía de la experiencia, es la predominante en la antología de hoy. La poesía del fragmento no nace de la experiencia, como piensa la prologuista, sino de otra tradición que podemos remontar a Trilce, de Vallejo, o más cerca, a Olvido García Valdés. La tercera vía, la de los neobarrocos, compleja y con un grado variable de hermetismo, es principalmente hispanoamericana, contando con maestros como Lezama Lima. Pero dicho esto, es el lector el que ahora tiene la palabra.