Colombian Poetry: Federico Díaz-Granados



Colombian Poetry: Federico Díaz-Granados

Today at Círculo de Poesía: Three poems by Colombian poet, essayist and cultural promoter, Federico Díaz-Granados (Bogotá, 1974). He is one of the strongest voices in Latin American Poetry. He was published books as: Las voces del fuego (1995), Una oración americana (Jim Morrison poems in Spanish, 1998), Hospedaje de paso (2003) and Las horas olvidadas (2014), this book was recently published in México and Spain by Valparaíso Ediciones and in Italy by Raffaeli Editore [Le ore dimenticate, 2015]. The present English versions are by Gordon E. McNeer.

Presentamos en versión bilingüe, tres poemas de Federico Díaz-Granados (Bogotá, 1974) Es poeta, ensayista y promotor cultural. Ha escrito y publicado libros de poesía como:  Las voces del fuego (1995), Una oración americana (Versiones en Español de poemas de Jim Morrison, 1998), Hospedaje de paso (2003) y, Las horas olvidadas (2014), recientemente publicado en México y Epaña por Valparaíso Ediciones, y en Italia por Raffaeli Editore (Le ore dimenticate, 2015). Las versiones al Inglés son de Gordon E. McNeer.

 

 

 

 

 

ROADHOUSE

 

I’ve never known the tenants in my life.

I haven’t know when they come, when they go,

in what undisclosed season they put their misfortunes to rest.

Women have left this body slamming the door

complaining about my sadness,

on some occasions they have complained about dampness,

of intense cold, of some strange mildew in the pantry.

 

The tenants in my life always leave without paying

and the patio is once again abandoned

in this roadhouse where it’s always nighttime.

 

 

 

 

 

 

HUNGER NOTICE

 

Hunger dwells within me.   And everyone tells me so.

It’s not fear or doubt

scarcely a rhythm intact that doesn’t bring misfortune to the shore.

It’s hunger, perhaps a venial testament

or this insistence on destroying the house

and renewing the stone while asleep.

 

What I remember of myself at this moment is little, the dispersed one,

the one who in the great outdoors is a bit of grass,

a word without frills that smacks of other lands

and that looks on with a stranger’s face at all the borrowed joy.

 

Hunger arrives with the same randomness and its identical foreboding.

The rain is deep beneath the flesh

and few things recall the old love

that no longer matters.

 

It’s hunger.  And everyone tells me so.

It’s not a venial testament or the sadness of nights gone by.

It isn’t poetry

or the music that time interprets.

 

A little hunger

and the weariness of filling the bookcase with absences.

 

 

METROPOL BAKERY

 

“I come without languages from my solitude.”

Luis García Montero

 

I look into the storefront

at the reflection of my body

in the glass

and I seem fat, tired, on top of those vanilla pastries.

 

And I think about the friends that I haven’t seen recently

and what would they know about this weary heart

where there’s not even room left for one centimeter of the world?

 

And when you don’t recognize yourself in your child’s footsteps, or in the mirror

fed up with avoiding bad omens

seeing the splendor of your failures from a distance

the undecipherable and the unknown.

 

I become quiet:  my silence reaches out to that body that I don’t understand.

I clear my heart of its final passion.

 

And I continue a stranger in that storefront,

fat and tired

and behind me

some shadows, faces of grandparents and dead aunts and uncles

on the vanilla pastries.

 

 

 

HOSPEDAJE DE PASO

 

Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.

No he sabido cuando salen, cuando entran,

en qué estación desconocida descansan sus miserias.

Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos

quejándose de mi tristeza,

en algunas temporadas se han quejado de humedad

de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

 

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida

y el patio queda nuevamente solo

en este hotel de paso donde siempre es de noche.

 

NOTICIA DEL HAMBRE

 

Me habita el hambre. Y todos me lo dicen.

No es el miedo ni la duda

apenas un ritmo intacto que no toca con su sal la orilla.

Es el hambre, quizá un leve testamento

o esta insistencia en destruir la casa

y renovar la piedra en sueño.

 

Es poco lo que recuerdo de mi a esta hora, el disperso,

el que a la intemperie es un poco de hierba,

una palabra sin traje con olor a otras tierras

y que mira con cara de extranjero todas las prestadas alegrías.

 

Llega el hambre con su mismo azar y su idéntico augurio.

La lluvia está debajo de la carne

y pocas cosas recuerdan al viejo amor

que ya no cuenta.

 

Es el hambre. Y todos me lo dicen.

No es el leve testamento ni la tristeza de las noches.

No es la poesía

ni la música que traduce el tiempo.

 

Un poco de hambre

y el cansancio de llenar la estantería de ausencias.

 

 

PASTELERÍA METROPOL

 

 

 Yo vengo sin idiomas desde mi soledad”

LUIS GARCÍA MONTERO

 

 

Miro en la vitrina

el reflejo de mi cuerpo

Sobre el vidrio

Y me veo gordo, cansado, sobre aquellos pasteles de vainilla

 

Y pienso en los amigos que no volví a ver

¿y qué sabían ellos de este corazón caduco

donde no cabe ni un centímetro del mundo?

 

Y cuando no te reconoces en los pasos del hijo, ni en el espejo

harto de esquivar malos presagios

viendo de lejos el esplendor de las pérdidas

lo indescifrable y lo desconocido.

 

Callo: mi silencio alcanza ese cuerpo que no entiendo,

desmancho mi corazón de su último incendio.

 

Y sigo extranjero en ese vidrio,

gordo y cansado

y atrás de mí

algunas sombras, gestos de abuelos y tíos muertos

sobre los pasteles de vainilla.

 

 

 

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