Ezra Pound: Segunda salutación



Presentamos, en versión del poeta y traductor argentino Juan Arabia, el poema “Segunda salutación” de Ezra Pound. Pocos escritores han ejercido mayor influencia en la poesía en español como Pound. En palabras de Juan Arabia, este texto “fue uno de los poemas censurados por Elkin Matthews. Le pidió al autor que eliminara del poema numerosos versos. Posteriormente el poema fue omitido en su totalidad de la edición de Lustra de octubre de 1916″. Es uno de los poemas menos conocidos de Pound en español. La imagen es de Zbigniew Libera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se trata de la etapa de Lustra (1916-1917), posiblemente el libro más autorreferencial de Ezra Pound, donde encontramos diversas y explícitas respuestas hacia aquellos que reprobaron sus primeros trabajos. “Salutation the Second” (Segunda Salutación), fue uno de los poemas censurados por Elkin Matthews. Le pidió al autor que eliminara del poema numerosos versos. Posteriormente el poema fue omitido en su totalidad de la edición de Lustra de octubre de 1916.

 

 

 

 

 

Segunda Salutación

 

 

USTEDES fueron alabados, libros míos,

porque yo acababa de regresar del campo;

 

Conmigo llevaba unos veinte años de retraso;

por lo que encontraron una audiencia preparada.

 

Yo no los repudio,

y tampoco repudio a su progenie.

 

Aquí están, sin pintorescos recursos;

Aquí están, sin que nada arcaico los aceche.

Vean lo que los periodistas escupieron,

Vean la ira de los profesores,

Vean cómo las mujeres bonitas los insultaron:

 

“¿Es esta,” dicen, “la tontería

que esperamos de los poetas?”

 

“¿Dónde está lo Pintoresco?”

“¿Dónde está el vértigo de la emoción?”

 

“¡No! Su primer trabajo fue el mejor.”

“¡Pobrecito! Perdió sus ilusiones.”

 

¡Vayan, pequeños e insolentes cantos desnudos,

Vayan dando un paso a la ligera!

(¡O dos, si tienen ganas!)

¡Vayan y bailen sin vergüenza!

¡Vayan con un festejo impertinente!

 

Saluden a los serios y a los aburridos,

Salúdenlos con el pulgar en sus narices.

 

Aquí tienen sus campanas y su papel picado.

¡Vayan! ¡Rejuvenezcan las cosas!

Rejuvenezcan incluso a “The Spectator.”

¡Vayan! ¡Hagan que los gatos maúllen!

¡Bailen y hagan ruborizar a la gente

bailen la danza del falo

y cuenten anécdotas de Cibeles!

¡Hablen de la indecorosa conducta de los Dioses!

(Cuéntenselo a Mr. Strachey)

 

Levanten las polleras de los puritanos,

hablen de sus rodillas y de sus tobillos.

Pero, ante todo, vayan a las personas prácticas —

¡Vayan! ¡Toquen el timbre de su puerta!

Díganles que ustedes no trabajan

y que van a vivir para siempre.

 

 

 

 

 

 

Salutation the Second

 

YOU were praised, my books,

 because I had just come from the country;

I was twenty years behind the times

so you found an audience ready.

I do not disown you,

do not you disown your progeny.

 

Here they stand without quaint devices,

Here they are with nothing archaic about them.

Watch the reporters spit,

Watch the anger of the professors,

Watch how the pretty ladies revile them:

 

“Is this,” they say, “the nonsense

that we expect of poets?”

 

“Where is the Picturesque?”

 “Where is the vertigo of emotion?””

 

“No! his first work was the best.”

“Poor Dear! he has lost his illusions.

 

Go, little naked and impudent songs,

Go with a light foot!

(Or with two light feet, if it please you!)

Go and dance shamelessly!

Go with an impertinent frolic!

 

Greet the grave and the stodgy,

Salute them with your thumbs at your noses.

 

Here are your bells and confetti.

Go! rejuvenate things!

Rejuvenate even “The Spectator.”

Go! and make cat calls!

Dance and make people blush,

Dance the dance of the phallus

and tell anecdotes of Cybele!

Speak of the indecorous conduct of the Gods!

 (Tell it to Mr. Strachey.)

 

Ruffle the skirts of prudes,

speak of their knees and ankles.

 

But, above all, go to practical people—

go! jangle their door-bells!

Say that you do no work

and that you will live forever.