Ecuadorian Poetry: Iván Oñate



Ecuadorian Poetry: Iván Oñate

Today at Círculo de Poesía: Iván Oñate (Ambato, Ecuador, 1948). Poet, short-story-writer and professor. He studied in Ecuador, Argentina and Spain; in this last country he made his P. h D. in Comunication in the Universidad Autónoma de Barcelona. He is a professor of Semiotics and Hispano-American Literature in the Universidad Central de Ecuador. He has published La nada sagrada (1998), La frontera (2006), El país de las tinieblas (2008).

Presentamos, en versión bilingüe, algunos poemas de Iván Oñate (Ambato, 1948). Poeta, narrador y catedrático ecuatoriano. Hizo estudios universitarios en Ecuador, Argentina y España, en este último país obtuvo el grado de Doctor en Comunicación en la Universidad Autónoma de Barcelona. Es profesor de Semiótica y Literatura Hispanoamericana en la Universidad Central de Ecuador. Ha publicado La nada sagrada (1998), La frontera (2006), El país de las tinieblas (2008).

 

 

 

 

 

 

The Fall

 

God, Lord of the insect,

Lord of the amoeba

that unsettles the intestine. God

of the fatigue by which the Duomo of Milan

was risen to show up

in the mist. God

of the dim-witted man

who takes photographs of himself

sticking to the Eiffel Tower. God

 

of that other dim-witted

man who takes photographs

of himself sticking to the brevity of an angel. God

 

of music and of silence,

but also of the hangman

who tunes up his rope. God

of the Living, of the Dead

 

Of those who hallucinate

forgotten

in the reckless doors

of a morgue. God

 

who names Himself when reaching the summit of orgasm

but also

when there is dearness to be known

at the bottom of a drawer

or at the bottom

of the Void. God

 

of what is born and of what dies

and is corrupted on the road. God

 

of my parents and my sons,

of both those who have and haven’t come. Lonesome God,

fellow who crosses out words

of an endless draft, while being blind. God

without a God who may grant you forgiveness, without

someone who may correct your mistakes.

 

God without resources but Yourself.

Forlorn God. Godless

God.

Translated by Sergio Eduardo Cruz

 

 

 

 

La caída

 

Señor Dios del insecto,

de la ameba

que desasosiega al intestino recto. Dios

de la fatiga que levantó al Duomo de Milán

para que en la niebla

se manifieste. Dios

del ingenuo

que se toma fotografías

arrimado a la torre de Eiffel. Dios,

 

del otro ingenuo

que se toma fotografías

arrimado a la brevedad de un ángel. Dios,

 

de la música y del silencio

pero también del verdugo

que afina su instrumento. Dios,

de lo vivo y de lo muerto

 

De los que deliran

olvidados

en la estantería atroz

de una morgue. Dios

 

que se nombra cuando se alcanza la cima de un orgasmo

pero también

cuando hay que reconocer lo querido

en el fondo de un cajón

o de un abismo. Dios,

 

de lo que nace y muere

y en el trayecto se corrompe. Dios

 

de mis padres y de mis hijos

venidos o no pero al fin hijos. Dios solitario,

colega que tachonas ciego

un borrador incesante, afrentoso. Dios

sin Dios para tu perdón, sin Quién

para que te corrija.

 

Dios sin recursos a Ti mismo.

Dios abandonado, Dios

ateo.

 

 

 

Rain

 

It rains in my town

and it rains shadow. It rains shallowness,

calendar leaves

stained by a time that never came

but went by yellowing the birds

and the teeth

and the slime, so loyal to its dog. It rains.

 

It rains despair, wings

and putrid photos over the bed.

 

It rains cracks, and moans

of secrets that spy or fall on us

mixed with semen from a scraper. Gerunds

and conjugations rain,

also handclaps, and then

 

it rains tiredness,

stupor in the middle of a mob

as a fly walks

through the hangover-given broken upper lip. Remorse

as a terrible spark crawls through our back

to make our bread wet, and our son,

and the lied numbers from the telephone

which we, innocent, carried on the pocket

for love, or treason, or a straitjacket.

 

It rains all that

over my shoulders and my sad shoes,

 

Over this night

where I clean my mossy heart

with my own hands, it rains

 

on the kitchens, on the drawers

where clothes wear out,  over the books,

over  two crucified beings

one against the other

who will not know

who is the Cross and who is the Christ

because there is rain for that, to erase us

from limits, for ink to run,

for us to watch it from the corner: how,

eternal and monotone, it drops

over a dirty plate.

 

Translated by Sergio Eduardo Cruz

 

 

 

La lluvia

 

 

Llueve en mi ciudad

y llueve sombra.  Llueve estupidez,

hojas de calendario

manchadas por un tiempo que no vino,

por un tiempo que se fue amarillando las palomas,

los dientes,

las babas fieles a su perro.  Llueve.

 

Llueve desolación, alas

y fotos podridas sobre mi cama.

 

Llueven crujidos, gemidos

que secretos nos espían o nos caen

mezclados con semen desde un cielo raso.  Llueven

gerundios, conjugaciones,

llueven aplausos, pero también

 

llueve cansancio,

sopor en medio de un colectivo

caminándonos una mosca

por el labio partido en la resaca. Remordimientos

como chispas terribles buscándonos la espalda,

a mojarnos el pan, el hijo,

los números mentidos de teléfono

que inocentes guardamos en un bolsillo

para el amor, la traición o una camisa de fuerza.

 

Todo eso llueve

sobre mis hombros y mis zapatos tristes,

 

Sobre esta noche

donde limpio mi enfangado corazón

a manotazos, llueve,

 

En las cocinas, en los armarios

donde se pudre la ropa, sobre los libros,

sobre dos seres crucificados

uno contra otro

y ellos no sabrán

quién es la Cruz y quién el Cristo

porque para eso está la lluvia, para borrarnos

todo límite, para que se corra la tinta,

para contemplarla sentado en un rincón

eterna y monótona, gotear

sobre un plato sucio.

 

 

 

The border

 

1

Once again the border.

 

Once again this awaking

in a ratty hotel

on the brink of nothingness,

 

Right up to the line

that demarcates of everything;

 

Country, dream,

home sweet home,

the evolution of the species,

social security,

the family.

 

Up to the vertigo,

where my bones

lose their nerve,

detach from my skin,

on sensing the approach of nothingness.

 

Think it through, they say,

think about it,

and huddle in a knot in the center of the fear.

 

The border.

 

 

 

2.

Downstairs,

at one hundred meters from my window,

two men argue and each

threatens to shoot the other.

 

No far from them,

on an abandoned highway of

this broken-down country,

zigzagging not to hit fallen posts,

disemboweled horses,

and the mist not of morning

arising from the backs of dogs,

a dim-wit motorcyclist

plays at postponing his suicide.

 

Bang!

At that moment somebody felt bad for him.

 

In the air I can make out

the release of his spirit

blending with gasoline fumes.

 

 

 

3.

Why did I wind up over here?

 

Possibly

to accept

that one can only flee

from something loved,

 

because one’s enemies

will always be loyal.

 

They forsake you never.

 

That’s the only thing you bring

when you reach the border.

 

Surrounded by the dead,

 

in the middle of atrocious silence,

the aftermath of struggle,

 

their hatred

and enmity

is the only surviving thing.

 

 

4.

 

In intergalactic brothels,

immersed among ruffians,

mugs of escapees from everything,

you’ll discover that they

couldn’t escape from their enemies.

It’s with them

that in solitude they dispute and talk

into sunrise.

 

Possibly

that’s why

we all hit the road to the border.

 

The demarcation of everything.

 

Not daring

to raise our faces in the bathroom,

 

Stopping what we are doing

to examine in its cracks,

detritus of dental floss, hair strands,

the grime left behind

by other travelers.

 

 

 

5.

 

Others like me

who also lacked the desire

to lift their faces

and stare directly into the mirror

 

At the enemy.

 

 

Translation by Julio Marzán

 

 

 

 

La frontera

 

 

1

Otra vez la frontera.

 

Otra vez

este despertar en un ruinoso hotel

levantado al borde del abismo,

 

Al límite

donde acaba todo:

 

La patria, el sueño,

la casita propia,

la evolución de las especies,

la seguridad social,

la familia.

 

Al vértigo,

donde mis huesos

acobardados

se retiran un poco de mi piel

al presentir las cercanías del vacío.

 

Piénsalo bien me dicen,

piénsalo,

y se anudan en el centro del miedo.

 

La frontera.

 

 

2

Abajo,

a cien metros de mi ventana,

dos hombres discuten y se amenazan con disparos.

 

Un poco más allá,

en la autopista abandonada de este país en ruinas,

esquivando postes caídos,

caballos destripados

y la niebla sin mañana

que se desprende del lomo de los perros,

un motociclista desquisiado

juega a aplazar su suicidio.

 

¡Pum!

En este momento alguien se apiadó de él.

 

Puedo percibir en el aire

el alivio de su alma

mezclándose con el olor de la gasolina.

 

 

3

¿Por qué vine a dar acá?

 

Tal vez

para aceptar

que lo único de lo que se puede huir

es de lo amado,

 

Porque los enemigos

siempre estarán contigo.

 

Nunca te abandonan.

 

Es lo único que traes

cuando llegas a la frontera.

 

En medio de los muertos,

 

En medio del espantoso silencio

que prosigue a las batallas,

 

Su odio

y su rencor

es lo único que vive.

 

 

4

En lupanares galácticos,

en medio de rufianes

que parecen haber escapado de todo,

te darás cuenta que tampoco pudieron huir

de sus enemigos.

 

Es con ellos

que discuten y hablan a solas

en la madrugada.

 

Tal vez,

por eso,

todos  nos enrumbamos hacia la frontera.

 

Al límite de todo.

 

Sin atrevernos

a levantar la cara del lavabo,

 

Deteniéndonos

a contemplar en sus grietas,

los restos del dentífrico, los pelos,

la mugre

que dejaron otros viajeros.

 

 

5

Otros como yo

que tampoco se animaron

a levantar la cara

y mirar de frente en el espejo:

 

Al enemigo.

 

 

 

Irony

 

I, who attacked the future

 

Who of the world

made an adverse and dried out landscape

 

At the last minute

transforming myself into an ecologist

 

And everything

 

Because they had felled

a tree

 

The only tree

where I chose to hang myself.

 

 

Translated by Tabitha L. Combs

  

 

Ironía

 

 

Yo que arremetí contra el futuro

 

Que del mundo

hice un paisaje reseco y adverso

 

A último momento

tornarme ecologista

 

Y todo

 

Porque habían talado

un árbol

 

El único árbol

 

Que yo elegí para colgarme.