Presentamos, en versión del poeta, ensayista y traductor argentino Marcelo G. Burello, un poema, el primer texto que Walter Benjamin publicó en vida. Burello es Doctor en Letras. Docente en las Facultades de Filosofía y Letras y Ciencias Sociales de la UBA. Miembro del comité editorial de la revista “Buenos Aires Poetry”. Su obra lírica comprende “Liturgia privada” (2014) y “Más máscaras” (2015).

 

 

 

Ya en la escuela secundaria el joven Walter Benjamin comenzó a templar el verso, como tantos otros estudiantes suelen hacerlo (aunque no precisamente en verso pentámetro trocaico no rimado, y con reminiscencias de los clásicos alemanes). En el que sería su primer texto publicado en toda su vida, aparecido en la revista juvenil Der Anfang en 1910 y bajo el pseudónimo de “Ardor”, se asoma ya el interés por reconquistar el espíritu poético para la nueva época.

Hemos vertido esta rara pieza –inédita en castellano- en versos decasílabos, tratando de retener el ritmo original.

 

MGB

 

 

 

El poeta

(Der Dichter)

 

Ante el trono de Zeus estaban

Los olímpicos, y habló Apolo,

Cuestionando a Zeus con los ojos:

“Gran Zeus, en tu enorme creación

Sé distinguir a cada individuo,

Claramente apartando uno de otro;

Tan sólo al poeta busco en vano”.

A lo que el mandatario respondió:

“Mira allí en los montes de la vida,

En la senda rocosa, donde van

Las alternantes generaciones.

En el vivaz cortejo ves unos

Que ruegan y suplican con pesar,

Y ves otros que juegan sonriendo,

Cogiendo flores en el abismo.

Algunos avanzan a hurtadillas,

Con la vista perdida en el suelo.

Muchos otros andan en multitud,

Con diversos ánimos y gestos.

Mas en vano buscas al poeta…

Mira el borde del pétreo camino,

Donde súbitas caen las rocas

Y retruenan en la negra hondura.

Contempla el margen del feo abismo:

Verás a alguien despreocupado,

Entre la noche y la luz del día.

Se pasea con calma inmutable,

Lejos de la senda de la vida.

Con la vista ya puesta en sí mismo,

Ya con valentía en las alturas,

Ya con amplitud en el gentío.

Su pluma redacta eternos trazos…

Conócelo, pues: es el poeta.

 

 

Traducción: M. G. Burello