Poesía LGBTQ+ panhispánica: Johan Mijail (República Dominicana)

Les presentamos como parte del dossier de poesía LGBTQ+ panhispánica, una selección de textos poéticos de la escritora y performer dominicana Johan Mijail (1990). Dirige Catinga Ediciones, la primera editorial en República Dominicana especializada en la publicación y promoción de literatura producida por personas negras/afrodescendientes LGBTQI+. Su trabajo más reciente es “ánima sola. Apuntes para una epistemología travesti del sentir_estando”.

 

 

 

 

 

 

 

Una de las Postales mentía.

 

 

 

Soy la auténtica Marilyn Monroe de Santo Domingo, la loca, la travesti del barrio, la que anda por el mundo escribiendo poemas en los preservativos de los amantes que no quieren enfermar de SIDA. La de los rituales, la incomprendida ninfómana que prende velas a los santos.

La ninfa, la hipersexual, la del tigueraje.

La que nació macho y el destino se encargó de volver cuasi-hembra. Un monstruo que menstrua.

 

Entonces, comienzo el ritual:

Lo primero que hago es leer el poema diez veces, desnuda, frente a un espejo que moví del baño para pegarlo a una de las paredes de la ante-sala.

Desnuda, porque quería darme cuenta de que eso seguía ahí, de que no me lo había mochado, para ver al mismo tiempo como se me corría el maquillaje con las lágrimas que tenían su origen en entregar la corona de Miss Boca Chica mil novecientos noventa y cuatro, y ver-sentir dos medias deportivas dobladas simulando ser mis tetas

V.M, o sea, Villa Mella City se me estaba poniendo chiquito. Chiquitico. Chiquitísimo. Tan chiquito que se estaba desapareciendo, cayendo, mutando a otra cosa. Era otro barrio más. Por eso me iba a otros lugares donde los espejos de los moteles tuviesen más espejos que me multiplicaran cuando me pusiera en cuatro y después aguantar lo que venía, que al final tó e’ ná. Ná e’ ná. Tó e’ ná cuando se tiene un culo de esponjas y una silla plástica en espera de ti, en una barra, para sentarte a beber escuchando a Zacarías Ferreira y a las amigas-amigos-maricones invitando a jugar Bingo.

Sí, señores, tó e’ ná, cuando se vive en esta hipocresía. En esta mentira travestida de verdad.

Tó e’ ná

Ná e’ tó

Tó e’ coro

Tó e’ coro

 

Tó e’ tó cuando hay que ir con cuidado para que no venga Juan y te pague con un tiro.

No es fácil estar aquí. No es fácil darlo todo por ser, cuando no se es lo que se quiere que es. Cuando no se es lo que es que quiere que es. No es fácil ser un mujerón, una rubia de dos pulgadas, no es fácil ser la Marilyn Monroe de una ciudad que realmente es un lobo con hambre y miserias. Santo Domingo is burning. Está cogiendo fuego por las cuatro esquinas, mientras me estoy cogiendo con otro macho. Pero no se preocupen.

Yo estoy resolviendo el problema. He comenzado a salir con poetas, chiriperos, guachimanes, modelos, ingenieros, artistas plásticos, levantadores de pesas, abogados, rubios, funcionarios, toleteros, se lo mamo a los parqueadores de carros y ellos también me lo han mamado a mí, ahí mismo, en la acera y termino en el último banco de la iglesia: llorando. Orando. Hablando con mi reina hermosa Santa Marta desde esta boca ataviada con un pintalabios dorado encendido de los que usaban Las Chicas del Can.

Estoy estudiando inglés. Me llamaron. Están adelantando el proceso de visado. Comienzo a venderlo todo. Gasto todo el dinero. Me quedo en la calle. Ya hablo un poco. No necesito aprender demasiado, porque no tengo que abrir la boca muchas veces, pretendo tenerla ocupada. Eso sí, no he dejado de escribir poemas encuera. Soy una megapoeta. Me gusta escribir poemas.

Me llamaron de nuevo: ME NEGARON LA VISA. Yo fui fichada dos veces. Yo estoy acusada de intentar secuestrar a Anthony Ríos. Yo estuve presa en un destacamento de Villas Agrícolas, porque me encontraron varias hojas de yerba.

Y fui engañada. Me habían prometido no ficharme si tiraba un polvo con el comandante. Me engañaron después de ponerlo a coger su gustazo. ¿Ahora entiendes que no miento cuando digo que esto es una mierda?

La vida es una mierda

Mi barrio es una mierda

Mi historial delictivo

La peluca

Las hormonas que me inyecto en las piernas

son una mierda

El mundo es una mierda.

Estoy en Nueva York. Pude irme con un pasaporte falsificado, macheteado, alterado, truqueado, dominicanamente he estafado las autoridades migratorias para poder estar con mis seguidores. Con los que aman mis poemas, con los que me leen.

La quinta avenida is my home

La quinta avenida es la pasarela donde modelo las tetas y las nalgas que me han pagado decimeros, poetas y raperos que conocí en el Nuyorican Café.

La casa más grande de Los Alcarrizos es la de mi mamá.

Soy aclamada, deseada, venerada. Salgo en la prensa, salgo al escenario con ropa nueva, siempre. Me idolatran, glorifican mis poemas, me publican libros.

Conocí a un moreno y me chivatió.

Me apresaron y me deportaron.

Soy la auténtica Marilyn Monroe de Santo Domingo

Soy la auténtica Marilyn Monroe de Santo Domingo

Soy la auténtica Marilyn Monroe de Santo Domingo

Y entonces Frank, ¿qué se va a hacer?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ánima sola. Apuntes para una epistemología travesti del sentir_estando. (Fragmentos)

 

 

I

Medellín me tiene respirando en su abrazo. En cada día que he estado aquí me he sentido cómoda. He tomado el tiempo para mirar a las personas a los ojos y recordar mis otras migraciones. La gente también me mira a los ojos, me sonríe y me preguntan de dónde soy. En ocasiones digo simulando un acento portuñol que soy brasileña. Niego a Santo Domingo porque me adeuda. He recibido cariño, compartido “mi cama” y los espacios donde he estado con maricas increíbles. Hemos caminado ebrias por el barrio quejándonos de las plataformas y los tacones, hemos bailado guaracha electrónica durante horas. Hay palmeras, plátanos verdes que compro para comerme con huevos fritos como si estuviera en Villa Mella. Estoy haciendo dos mapas mentales, el primero consiste en ir a lugares y probar la bandeja paisa comparándola con la primera que comí en un restaurante en otro viaje (Cuando pones arroz, plátano maduro, carne molida, habichuelas rojas y chicharrón en un mismo plato estás levantando un altar) ... el otro mapa es político y ahí intento encontrarme con la ciudad desde los puntos donde se ejerce el trabajo sexual. Mi hipótesis hasta el momento es que las prostitutas más hermosas son colombianas. Hay muchas muchachas con el pelo rojo como Karol G, pero Yailin es mi norte. Sobre mi piel me pongo otra como las culebras y me replanteo nuevas formas de amar por el abrazo y el beso negado de quien creí me amaba. Pero me dijo una amiga “las travestis las penas que más rápido superamos son las de amor”. Y es que ser travesti es una genealogía, una experiencia para hacer el mundo estallar poniéndonos pestañas postizas o escribiendo. Les recuerdo algo: El mestizaje es un proyecto de la blanquitud.

 

 

 

II

Si ahora mismo me preguntaran qué soy respondería que un arrecife. Explicaría que una especie de bosquecillo que se desarrolla encima de una roca debajo del mar pero con algunos cambios. Un bosquecito travesti que vive cambiando, donde el mar es el agua que se evapora con la luz de la bombilla rectangular que está en el techo y la roca la cama desde donde estoy escribiendo y pensando en que uno de los grandes problemas epistemológicos que me acompañan tienen que ver con el espacio, con el dónde estoy, con el cuerpo. Sobre esta cama mi semen y el ajeno debilita la idea de hombre que se le asigna a lo masculino y al pene. En esos fluidos ocurren procesos bióticos donde domina mi belleza. No soy una sirena aunque tengo amigas que lo son. Soy la más hermosa de este mar inventado. Decido mi rol y la transacción son los choques bidimensionales entre la ciudad donde nací y este mar herido. Le pregunto a una amiga cómo comportarme, me dice “Dale trato de pareja” y “No olvides la lencería”. Lavo las tangas de animal print que traje imaginando algunas de corales y algas. Pienso en ganar porque me siento frágil y pequeña. Estoy en la superficie y el agua salada refleja el Caribe que soy. El sexo con otro caribeño parece emanciparme de la forma humana por momentos mientras siento y gozo, mientras mi ano se dilata. Mientras me muevo como un helicóptero. Digo que soy un estudiante de medicina, y como en Medellín, vuelvo a mentir diciendo que soy brasileña y que soy mala. En cuatro me ponen y pido más números. Con el 69 no me canso. Me pongo un precio y el perfume de Anaisa Pyé para sentirme blindada. Este mar es una circunstancia porque ando buscando el amor: ganando he perdido. Esto es una forma de erosión donde las olas (para no decir embestidas hacia las paredes del cuarto) van planeando afloramientos rocosos donde espero que él ya no me deje en visto en el chat. Mientras eso pasa y aunque quizás es simplemente porque pagué a la familia colombiana que me permite imaginar este mar me hacen sentir un pez de ellos. Les regalo mi sonrisa en forma de agradecimiento y me mantengo escueta buscando la epistemología travesti del sentir-estando.

 

 

 

 

III

Los tigueres que se burlaron de mi amaneramiento, en el barrio, diez años después cojean. Van al colmado con muletas. La policía dominicana les disparó en una pierna o en las dos. Se cayeron del segundo piso cuando fueron a comprar perico. Los tigueres se caen de sus motos. En la Av. Hermanas Mirabal chocan con las jeepetas y a las doce en punto caen en las calles de fuego Caribe. "Se cayó El Menor", escucho. El tigueraje es una cultura que se ubica en una delgada línea entre el palomaje y el heterocolonialismo. Los tigueres aprendieron del amo quinientos años y pico después a quererse robar todo. Los tigueres son muy fuertes. Cojean para ir a votar porque la macropolítica se determina en los puntos, en los guebos morenos de los candidatos. Me dijeron que los tigueres no se equivocan. Yo soy un error andante y no creo eso. Los tigueres que se burlaron de mi amaneramiento me asaltan, me vocean; quieren eyacularme en la cara, cojean. No me agregan a WhatsApp pero nos miramos cuando camino hacia el Metro. Me detienen con la mirada y me dicen "maricón" "maldito pájaro del diablo" con sus pupilas. Me comunican que quieren penetrarme en el colmado donde cojos piden y beben. "Bebe leche", dice la canción. Cuando llegan las elecciones no puedo identificar, claramente, quién devino la víctima. No puedo identificar a quién le duele más el cuerpo, pero sí señalar quién históricamente no ha parado de vencer. Los bugarrones escenifican la homofobia nacional cuando te están dando durísimo, amiga. Cuando te dicen que quieren romperte el culo. Es mentira, el amor no duele. Desde Santo Domingo el tigueraje deja de ser totalmente poético. "¿Y cómo se gobierna con esto?", nos preguntan. El tíguere más tíguere es el que, al menos, llega a ser candidato. Mis amigas y yo, las parias de la diferencia sexual, somos una profunda actualización de la política.

 

 

 

IV

 

Los imaginarios amorosos y sexo-afectivos del régimen heterociscolonial se sustentan en el sufrimiento, la sensación y cúmulo de abandonos a personas no-blancas. Proyecto una comunización poética que descontinúe el proyecto romántico del amor ¿Cómo? que nos amemos entre nosotras. Dicen "responsabilidad afectiva", "poliamor", "sexo inter-racial" y yo digo racismo. Los activismos gays del norte global (blancos, sanos, deseados, masculinos, viriles y con ganas de vivir) dicen para lograr políticas de asimilación de la diferencia "una persona puede amar a alguien de su mismo sexo" yo digo economía neoliberal del sentir homonormativo.

 

 

V

 

Los altares son átomos que sostienen una crítica radical a la idea de materia. Primero porque pueden descomponerse en su estructura y segundo porque son capaces de expandirse subvirtiendo los espacios, el tiempo y el lenguaje. El altar de la 21 división es un archivo vivo sobre la memoria y el futuro de las personas negras y afrodescendientes en este planeta. Opera como un argumento poético y mágico que redefine la naturaleza, el cuerpo, el amor, el poder y la colonialidad. Es una materia viva en movimiento que se mueve con las energías de quienes creen en él. En esta fotografía la sonrisa es la descripción de la alegría y la sabiduría del altar que dejé en mi casa en Villa Mella. Otra conexión mediante el chicharrón, y los recuerdos de las frituras del barrio donde nací y crecí. El sabor era distinto pero era la misma emoción ( más seca y carnosa) y el mismo sacrificio especista. El nombre de Chompiras, Doña Casilda, Pedrito y todas las personas amigas de mami con puestos de frituras. Esta sonrisa es Santa Marta La Dominadora, Metresili, Erzulie y Anaisa en cada una de sus vueltas llevándome a la felicidad en sus brazos: me sostengo en su misericordia, las hábito y enseño sobre su potencia. El altar me sostiene donde quiera que voy y sobre una mecedora amarilla, en un patio hermoso, escucho las serpientes colombianas diciéndome sobre sus colores y respiración. Mientras más colorida más venenosa, mientras más venenosa más bonita. Cuando hablo del trance momentáneo salen las anécdotas. En internet dice que “La fauna de serpientes de Colombia excede las 270 especies de ellas 30 son elápidos (corales) y 19 vipéridos (cascabel talla equis). En Colombia las serpientes están distribuidas en casi todo el territorio, excepto en las aguas del Caribe y en las tierras altas (por encima de los 3500 metros)”... No he visto una, pero he sentido varias tomando vino, comiendo ceviche de mango y probando salsas. Damballah Wédo también me sostiene mientras invento, sin peluca, pestañas, maquillaje o tacones, la epistemología travesti del sentir_estando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Johan Mijail ( República Dominicana, 1990). Escritora y performer dominicana. Autora de los libros “Pordioseros del Caribe”, “Inflamadas de retórica. Escrituras promiscuas para una tecnodecolonialidad”, “Manifiesto antirracista. Escrituras para una biografía inmigrante" ​​ y "Chapeo" publicada en español, ​​ italiano y portugués. Dirige Catinga Ediciones, la primera editorial en República Dominicana especializada en la publicación y promoción de literatura producida por personas negras/afrodescendientes LGBTQI+, donde ha publicado las fanzines “La Dominadora” , “Santo Domingo is Burning” ​​ con ediciones en Colombia, Costa Rica, Francia, Brasil, República Dominicana y Argentina; Su trabajo más reciente es “ánima sola. Apuntes para una epistemología travesti del sentir_estando”.

 

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Poesía LGBTQ+ panhispánica

Salò Tomoe/

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