Muestra de poetas: Paralelo Cero 2016



Muestra de poetas: Paralelo Cero 2016

Presentamos la reseña y muestra de poemas que Javier Valencia hace de la antología de poetas invitados al 8° Encuentro Internacional de Poesía Paralelo Cero, realizado en Quito, Ecuador, y recientemente publicada por El Ángel Editor.

 

 

 

 

 

PoesiaEnParaleloCero2016

 

 

 

 

 

 

RESEÑA ANTOLOGÍA ENCUENTRO DE POETAS EN ECUADOR PARALELO CERO, OCTAVA EDICIÓN

Javier Valencia G.

 

En su octava edición, Poesía en Paralelo Cero tuvo, de la misma manera que en todos los años en los que se ha llevado a cabo, presentar una recopilación breve de la poesía de sus participantes, y resulta muy atinado, incorporar dentro de este encuentro, la edición y lanzamiento de este catálogo poético, en el que se conjugan voces disímiles desde variadas perspectivas, es el documento vivo que se impulsa desde el encuentro de la diversidad del mundo en el que las distintas miradas de la belleza hayan una línea en común: presencia y memoria que proyecta la poesía desde Ecuador hacia el resto del planeta.

Este libro no es, en términos precisos, una antología, la experiencia de leerlo no evoca la decisión del editor de tomar uno u otro autor para hallar en su trayecto una postura sobre la poesía, al contrario, es una deconstrucción de las tendencias o los movimientos poéticos actuales, busca retratar, me arriesgo a decir, uno de los más importantes festivales de Hispanoamérica en lo que a poesía se refiere.

Clara muestra de aquello son los saltos que el lector podrá dar entre uno y otro autor, seguro que hallará distintos grados de conexión con los autores recogidos y su propuesta poética, bien puede ser en una mirada profunda y directa, en el reclamo contestatario, en el dolor profundo, todos metaforizados con visiones propias y miradas propias o prestadas, todo ello hace que en su conjunción, esta obra adquiera un constante pendular por orillas de distintos mares, que son el poeta, que son todos encallados en arrecifes de palabras y en la búsqueda de bellezas distintas.

En este breviario se podrá encontrar, para cada poeta, sus respectivas biografía, fotografía y un manuscrito, elementos visuales y contenidos que construyen para cada autor un preludio de acercamiento a su obra; la mano escrita también podría hasta delatar su particular forma de escribir el mundo, su pasado nos pondrá en contexto con lo que cada uno ha ido encontrado en sus años y su imagen pondrá de manifiesto un encuentro, ya no con los poetas que conforman la obra sino con quien los ve y se conecta con esa imagen, que en su designación también nos da pistas de lo que intenta decirnos, o simplemente será solo un azar que no tendrá mayor trascendencia para algunos.

Hallarse entreverando estos versos, brindará al lector una experiencia ligera de acercamiento a la poesía y, para otros, otorgará en espacio lúdico, tratando de armar un rompecabezas de disimilitudes que no hallan un hilo común, pero que entre sus hilos podrá quizás desmadejarse mientras transcurre por las líneas poéticas de esta obra.

La lista es inmensa, pero me resulta acertado mencionarlos a todos:

Edda Armas, Luis Eduardo Aute, Pedro Rosa Balda, Javier Bozalongo, Jeannette L. Clairond, Miguel Donoso Gutiérrez, Verónica Durán, Lissette Espinosa, Luis Franco, Ivonne Gordon, Santiago Grijalva, Rolando Kattán, Agustín Labrada, Carlos Laso Cueva, Alex Lima, Elsa López, Gina López, Gordon McNeer, Fernando Muñoz Miño, Rosabetty Muñoz, Ortiz Juliana, Miguel Ángel Rengifo, Fanny Rodríguez, Tannia Rodríguez, Mercedes Roffé, Juan Romero y Elizabeth Terán.

Entre ellos, se podrá hallar a voces ya consagradas de la literatura ecuatoriana, americana y española, pero solo escudriñando sus páginas se podrá hallar nuevas voces y referentes de un futuro prometedor; y es en estos entrelazamientos generacionales donde la poesía adquiere matices distintos, que ponen en discusión y análisis el papel del arte en sus circulaciones.

 

 

 

 

 UNA PEQUEÑA MUESTRA

 

 

 

 

Edda Armas

 

Caracas 1955. Poeta, psicóloga social, gestora cultural y editora. Primeras publicaciones (Poesía breve): Roto todo silencio (1975) y Contra el aire (1977) Ha publicado 15 poemarios: Sin negativo y estaciones (2012), Corona mar (2011), Toma lo simple por el tallo (2009), y Dagas y otras flores Antología personal con Monte Ávila Editores en 2007, entre otros. Por su obra ha recibido: Premio Municipal de Poesía de la Alcaldía de Caracas 1995 por Sable; Premio Bienal Internacional de Poesía “J.A. Ramos Sucre” en 2002.

FUCSINA

 

1

esta rutina

de humo disipado

toca fondos de sal

ruina de fogatas

 

2

abrirse

botella en vidrio

última grieta

ahora nunca

 

 

3

nublarte

como si escaparas

a tanta piel

 

 

4

mis dedos prisioneros

anudan tus poros

a mis límites

 

 

 

 

Pedro Rosa Balda

 

Manta-Ecuador. Vive en Francia -donde ejerce la docencia y la traducción  -y en Ecuador.  Autor de los poemarios “VELADURAS” (2.007) y “UVES COMO CUERVOS” (2014). Textos suyos han aparecido en la revista bilingüe “Vericuetos” de Paris y en una antología de poetas latinoamericanos de París (editorial “l’Escargot au galop”). Se dedica también a la pintura y a la fotografía.

 

 

I

Mi nombre es femenino,

mi apellido masculino

o viceversa,

no sé cuánto tenga del hombre,

cuánto de la mujer, cuánto

del hermafrodita.

Mi estar no está, mi ser no es, mi ir se ha ido,

mi saber no sabe;

el alma la perdí al nacer, al caer en la trampa;

yo revolotea, va de un desconocido a otro,

tiene problemas congénitos de visibilidad,

de consistencia,

está hecho de apagones más o menos largos,

de cortes más o menos profundos;

le duele el esfuerzo por acercarse o alejarse de mí,

por ir de una ausencia de mí a otra ausencia de mí,

por estar encima/al lado/dentro de mí…sin mí.

 

II

No hay nadie en el miradero,

un desierto cabe en el óvalo

asomado al espejo,

un jirón de oscuridad, una pirueta vacía.

 

Las fiebres y las noches han desleído los rasgos, las señales

y la memoria lisa, turbia, zigzaguea a tientas

por los campos desolados de la mente.

 

No hay nadie en el miradero,

imprimo gestos sobre un espejo alzhaimico,

mi reflejo está cansado de mí y de sí mismo.

Miradero: moridero.

 

Jeannette L. Clariond

 

Poeta, ensayista y traductora. Entre sus publicaciones constan los poemarios: Mujer dando la espalda (Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde, 1992); Desierta memoria (Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 1996); Todo antes de la noche, (Premio de Poesía Gonzalo Rojas (2001). Por su obra poética y por su aportación a la traducción y a la cultura le fue concedido el Premio Juan de Mairena por la Universidad de Guadalajara (2014). En 2003 fundó la casa editorial Vaso Roto Ediciones, que desde entonces dirige. Algunos de sus libros y parte de su obra han sido traducidos al inglés, francés, portugués, rumano, griego, italiano, búlgaro, árabe.

 

El pan de cada sombra

 

I

 

Esta costumbre,

esta grave costumbre de perderse

al momento en que hilos,

hojas lanceoladas,

tenues luces

de rostros

se deslíen

y cuerpos se borran

como en una vieja fotografía.

Hacienda, pan,

todo guarda su nombre bajo la sombra.

Siete vados antes de entrar a la ciudad

aún esparcen su mancha neblinosa.

 

III

 

Arde la aurora,

alumbra la ciudad en ruinas,

el corredor de ancha bóveda,

los caminos de tierra,

el pantanoso piso de la caverna.

Buscas en tu cuerpo

ese cuerpo

extraviado

que se hunde.

 

 

Lizette Espinosa

 

La Habana, Cuba (1969). Reside en Miami. Ha desarrollado su vida profesional en el campo del diseño aplicado a la arquitectura e ingeniería. Co-autora de: Pas de Deux, Relatos y poemas en escena (Snow Fountain Press, 2012), ganador del International Latino Book Awards 2014 en la categoría de poesía escrita por varios autores. Su poesía ha sido publicada en diferentes revistas literarias de los Estados Unidos y España. Ha publicado “Donde se quiebra la luz” bajo el sello editorial de Eriginal Books en el 2015.

 

 

A destiempo

 

De la piedad renace

este día de infinito sobresalto.

La compuerta se abre

y no atino a moverme,

mis pies han olvidado andar

sin el peso de los miedos.

La levedad asusta,

y el júbilo humedece de

temores a unos labios

resecos de silencio.

Es preciso que el sauce

llore sobre mis hombros

los secretos del mundo,

y el duende me confíe

la llave de los tiempos.

Para encontrar a aquella

que yo era, antes que

anocheciera.

 

De Pas de Deux, 2012.

 

 

Luis Franco González

 

Santa Elena 1988. Ha publicado: “Sueños inconstantes” (Santa Elena, 2011), “Ángeles Sodomizados [Grilla del Éxodo]” (Editorial Jaguar, 2012), “Jardines Inconexos”, Premio Nacional de Poesía Emergente Desembarco (Rastros de la Iguana y Cadáver Exquisito Editorial, 2014), “Detrás, los pájaros”, Premio Juegos Florales Hispanoamericanos (Guatemala, 2015). Además constar en varias antologías impresas y digitales. Segundo Lugar del Premio Nacional de Poesía Paralelo Cero por su libro “Intento de Vacío”. Su libro “Cromo/zoma”, fue finalista en el Premio Internacional de Poesía “Mario Javier Pachecho” – Colombia.

 

 

FRAXINUS

 

[…]

 

en el inicio fue así:

 

 

lejos del edén uno tiene promesa de ser abrigo

embajador de sombras crucificadas en la letanía del crepúsculo

detrás de los faroles dormían adán y eva con la lucidez húmeda

los alcatraces signaban el quejido de esa penumbra

y la luz se consumía en el prefacio de Occidente

 

 

mi sombra ha consagrado noches enteras

en las que aprendimos a leerlas como un idioma aéreo

que surcaba toda poética posible

 

 

 

Ivonne Gordon

 

Quito – Ecuador. Poeta, crítica literaria y traductora. Tiene un doctorado en literatura latinoamericana y ejerce como catedrática en este campo. Sus libros son: Nuestrario, Colibríes en el exilio, Manzanilla del Insomnio, Barro blasfemo Meditar de sirenas, y tiene tres libros más para publicación. Premio en Poesía, Jorge Carrera Andrade y Finalista del Premio Extraordinario Casa de las Américas.

Ninguna lluvia

 

No me puedo arraigar a ninguna lluvia.

Un día casi me acostumbro al vuelo de los pájaros.

Eso me sacudió de tal manera, que cambié

de ventana. Las ventanas suelen ser traicioneras.

Abrí la puerta por si acaso hubiera huellas

digitales en la aldaba. No quise seguir los pasos

de los peregrinos. No quise llegar a ninguna

parte. Ni quise encontrar nada.

Sólo sé que ese es mi destino.

No me puedo quedar en la arruga

de un solo corazón, ni en el latido

de un solo dedo. No me puedo quedar

en la misma calle, ni en el zaguán del aroma.

Busqué ciudades sin nombre, rostros

sin apellidos. Los cinceles se pierden.

Seguiré buscando la inocencia de la lluvia.

 

 

 

 

Santiago Grijalva

 

Ibarra 1992. Actualmente estudia en la Universidad Politécnica Salesiana psicología social y comunitaria, ha participado en diversos recitales de poesía, formó parte de la revista “Utopía”, miembro del grupo de poesía “El tornillo” y el grupo de literatura “Aporema” (Universidad Politécnica Salesiana) público su primer libro “La revolución de tus cuerpos” (2015) en la colección “Opera Prima” bajo el sello de El Ángel Editor.

 

 

A ellos

 

Mis muertos andan de un lado a otro

con mujeres distintas de las tendidas a su costado;

por eso se despiertan siempre anhelando el sueño.

 

Solo quedan los nocturnos escondidos

tras las ventanas; ahogando su memoria,

gritando algún poema, solos al igual

que su costado.

 

No me atrevo a separarlos;

siempre luminosos,

atrapados en espejos;

que la sociedad distorsiona.

 

Cuando las luciérnagas se apagan;

se acaba el sin sentido

inertes duermen los muertos.

 

Para amarnos quedamos los dos;

tu allá;

leyendo mis ojos,

yo acá;

suspirando tus vientos.

tu; al otro lado de la avenida

yo; entre dos aceras.

 

Tras la ventana

quedamos solos;

cavando algún poema

reciclando la memoria.

 

Es de noche;

Ha empacado la última luciérnaga

ahora solo tenemos la libertad

que los muertos nos dan.

 

 

Rolando Kattan

Honduras 1979. Poeta, bibliófilo, editor y gestor cultural. Ha publicado los libros de poesía: Exploración al Hormiguero (Sexta Vocal, Tegucigalpa, 2004); Poemas de un Relojero (UCR, San José, 2013) y Animal No Identificado (Gattomerlino, Italia, 2014). Su obra ha sido traducida parcialmente al inglés, francés, italiano y árabe y sus poemas han sido considerados en revistas y antologías publicadas en diversos países de Europa, América y Asia. Fundador de diversos proyectos culturales y editoriales: Premio Iberoamericano de Poesía Juegos Florales de Tegucigalpa, colectivo Paispoesible, proyecto editorial Leer es Fiesta, museo itinerante del libro y el taller de creación literaria Alicanto.

 

TRATADO SOBRE EL CABELLO

 

todas las cosas grandes

inician con una idea en una cabeza despeinada

como pudo –por decirlo así- crear Dios el universo con una cabeza engomada

¿qué habría hecho Noé adentro del arca con una  cabeza de mayordomo

o Jesucristo en el monte si sus cabellos no se hubiesen entrelazado con el viento?

 

Heráclito salió del río tan despeinado como Arquímedes de la bañera

y a Sócrates y a Platón les crecía sobre su calvicie una cabellera desorbitada

es sabido que Homero murió arrancándose los pelos de desesperación

y que Cervantes Quevedo y Góngora se peinaban

como Shakespeare solamente el bigote

 

Juana de Arco ardió más fuerte en la hoguera por su aguerrida cabellera

y en la antigüedad

los primeros hombres en sembrar el café y el maíz

los chamanes y los sacerdotes

los que tallaron en las lejanas piedras los primeros poemas

todos son parte de los anónimos despeinados de siempre

 

después

a Newton lo despeinó una manzana

a Tomás Alba Edison la electricidad le puso los pelos de punta

Bach disimulaba su melena con una peluca

y Leonardo Da Vinci se despeinaba también las barbas

 

todos los ángeles del cielo las hespérides las musas

las sirenas y las mujeres que saben volar

todos y todas tienen extensas cabelleras destrenzadas

 

en la historia reciente

Albert Einstein fue el más despeinado del siglo XX

y Adolfo Hitler por supuesto

el de los cabellos más ordenados

pero las cosas grandes también son cosas sencillas

como aquellos que llegan a casa apresurados por despeinarse

o los niños cuando aprenden del amor despeinando a sus madres

es obvio que los sueños nacen en la cabezas dormidas

porque siempre están despeinadas

 

y los amantes que sobre todas las cosas se despeinan

cuando se besan y se aman

por eso les digo:

hay que desconfiar de un amor que no te despeina

 

 

Alex Lima

 

Guayaquil, 1975. Ha publicado tres poemarios, Inverano (2008), Bilocaciones (2011) y Alba (2015). Sus poemas han aparecido en revistas y antologías dentro y fuera de los Estados Unidos. Cofundador de Entre Rascacielos, revista de escritura creativa de St. John’s University, fue editor de Hybrido magazine. Actualmente reside en Long Island donde es profesor adjunto de español en Suffolk County Community College (SUNY).

 

 

Turquesa

 

¿Cómo pudo el óxido

crear tanta belleza?

 

Torso de bronce, dedos de bronce,

lengua de bronce,

revestida en turquesa

como la Estatua de la Libertad

o las fachadas de hierro forjado de Manhattan,

como el cascarón de petirrojos reciénpuestos

frágiles y precisos como la vida misma,

como la silueta de los rascacielos

enredada en estos dedos de bronce,

forjadores de versos— versos que también

se oxidarán—.

 

¿Cómo pudo el tiempo oxidar

tanta belleza?

Vida desteñida de turquesa sagrado,

turquesa tóxico e imposible de

recrear como la vida misma,

vida que se vuelve de color turquesa

a medida que nos oxidamos,

a medida que nos acercamos

al otro lado…

(Alba)

 

 

Elsa López

 

Guinea Ecuatorial 1943. Catedrática y Doctora en filosofía. Fundadora y directora de Ediciones La Palma. Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla” (1987), Premio Internacional de Poesía “Rosa de Damasco” (1989), entre otros. En poesía ha publicado El viento y las adelfas (1973). Inevitable Océano (1982). Penumbra (1985). Del amor imperfecto (1987). La Casa Cabrera (1989). La Fajana Oscura (1990). Cementerio de elefantes (1992). Al final del agua (1993). Tránsito (1995). Mar de amores (2002). Ministerio del aire (2003). La pecera (2005), A mar abierta (2006), Travesía (2006), De la A a la Z Canarias (2008), Ofertorio (2008) y Solo de amor (2008). Su obra ha sido traducida a varios idiomas.

 

 

 

Te he querido, tu bien lo sabes.

Te he querido y te quiero

a pesar de ese hilo de luto que me hilvana

al filo de la tarde.

Y tengo miedo.

De la lluvia, del pájaro de nubes,

del silencio que llevo conmigo a todas partes.

Tengo miedo a la noche,

a quedarme encerrada entre alambres del sueño,

a la palabra olvido

y a tus brazos en forma de barrotes dorados.

Miedo a recorrer la casa y saberla vacía.

O a quererte, de nuevo, mucho mejor que antes.

No me abandones en esta larga ausencia.

Recuerda lo que he sido para ti otros inviernos:

el tiempo de querernos indefinidamente,

el mar,

los barcos que llegaban sin muertos a la orilla,

el ruido de las olas al fondo de la casa.

Y el viento,

recuerda el viento, amor, doblando las esquinas.

(Inevitable océano 1982)

 

 

Fanny Rodríguez

 

Licenciada en Ciencias de la Educación, poeta, narradora y guionista colombo-ecuatoriana. Integrante de Daquilema Colectivo Cultural y Colectivo Quilago Sociedad de Letras. Gestora Cultural y capacitadora en actividades de  lectura y escritura en Quito y Galápagos; producción de cortometrajes con adolescentes. Participante del taller de Guión de Cine y televisión de la Cinemateca de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Publicaciones: Mujeres en Vuelo (2004); La voz de Eros (Antología de Poesía erótica 2008); Lunas en el zócalo (2010); Los adioses y otros males (2015).

 

CALENDARIO

 

Quizás no vuelvas a elegirme entre mil

mucho menos entre dos

ni por cimbreante ni por esbelta ni por sublime

tan solo por transparente, por dualidad.

 

Ya no más la inocencia ni el aura vaporosa que vestía mi cuerpo

ni el deseo unidireccional que emergía de mi boca

ni las fiestas de piel

nada.

 

Dos gotas se fugaron del útero y me dejaron sola

dosis incompleta

no saciar, no embriagar, no ser…

 

¿A qué nuevo rosal irán tus manos  cuando los pétalos de lo que fui se vuelvan lodo?

 

(Del poemario Los adioses y otros males- 2015)

 

 

 

Mercedes Roffé

 

Buenos Aires 1954. Desde 1995 reside en la ciudad de Nueva york. Ha publicado los poemarios: La ópera fantasma (Vaso Roto, 2012)  mejor libro del año por dos periódicos Mexicanos, Las linternas flotantes (Buenos Aires, 2009) traducido al inglés bajo el sello Shearsman Books (Bristol, UK, 2015), Carcaj : Vislumbres (Madrid/México, 2014). Desde 1998 dirige el sello Ediciones Pen Press, plaquettes de poesía. Entre otras distinciones, obtuvo una beca Guggenheim (2001) y una beca de residencia en Umbria, Italia, de la Civitella Ranieri Foundation (2012).

 

SITUACIÓN PARA CURAR A UN ENFERMO

 

invitad gente invitadlos a todos a una fiesta una gran fiesta.

y si el enfermo no quiere salir de la cama, dejadlo, que no salga.

y que haya música y bailes, y cantos y pasteles.

y si el enfermo no quiere bailar, dejadlo, que no baile.

y si el enfermo no quiere cantar, dejadlo, que no cante.

y si el enfermo no quiere comer, dejadlo, que no coma, que no beba.

pero que haya ruido en la casa. y mucha gente.

y que se cuenten cuentos y memorias, y fábulas y acertijos

y si el enfermo no puede o no quiere decir nada, dejadlo

—que no hable,    que no ría,      no recuerde.

pero traed gente a la casa, al jardín de la casa, a la posada, al pueblo

que en la casa haya ruido, mucho ruido. mucha, mucha gente.

 

y al terminar la fiesta, dos o tres días después, las mujeres

echen todo lo que haya sobrado del banquete en el hueco de una sábana

grandes sábanas bordadas de preferencia blancas, muy blancas

de preferencia bordadas.

echen allí los pasteles, las almendras, los higos, las nueces, las castañas,

las moras y las masas hechas, las pastas y los panes, los zumos y los vinos

que lo lleven al río, entre seis, entre cuatro

que lleven la sábana al río, con sus bienes, sus frutos, sus pasteles,

por el bulevar que bajen, las cuatro, las seis al río, varias veces,

y echen todo a la corriente, las sobras del festín, el vino, el agua, el zumo,

las almendras, los higos

y arrojen todo al río, a la corriente

 

 

 

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