100 Pulitzer Poets: Robert Frost, 1937



100 Pulitzer Poets: Robert Frost, 1937

Today at Círculo de Poesía: Robert Frost (1874-1963) from the collection “A further range”, which received the Pulitzer Prize (1937). His work employed settings from rural life in New England and his command of American colloquial speech. Frost was honored frequently during his lifetime, receiving four Pulitzer Prizes for Poetry. Frost was named Poet laureate of Vermont.

Spanish version by Tania Márquez Aragón.

 

Presentamos en Círculo de Poesía un poema de Robert Frost (1874 – 1963) del libro “A further range”, por el cual recibió el premio Pulitzer en 1937. Su trabajo emplea ambientes de la vida rural en Nueva Inglaterra y un dominio en el discurso coloquial Americano. Frost fue condecorado durante su vida, recibiendo cuatro premios Pulitzer de Poesía y nombrado Poeta laureado de Vermont. La traducción es de Tania Márquez Aragón.

 

 

 

 

Pulitzer_centennial_2

 

 

 

Not Quite Social

 

Some of you will be glad I did what I did,

And the rest won’t want to punish me too severely

For finding a thing to do that though not forbid

Yet wasn’t enjoined and wasn’t expected clearly.

 

To punish me over cruelly wouldn’t be right

For merely giving you once more gentle proof

That the city’s hold on a man is no more tight

Than when its walls rose higher than any roof.

 

You may taunt me with not being able to flee the earth.

You have me there, but loosely as I would be held.

The way of understanding is partly mirth.

I would not be taken as ever having rebelled.

 

And anyone is free to condemn me to death

If he leaves it to nature to carry out the sentence.

I shall will to the common stock of air my breath

And pay a death-tax of fairly polite repentance.

 

 

 

Antisocial

 

Algunos de ustedes estarán alegres por lo que hice

y el resto no querrán castigarme tan severamente

por encontrar algo que hacer que aunque no prohibido

no lo disfruté ni cerca de lo esperado.

 

Castigarme con crueldad no estaría bien

por darles una vez más la gentil prueba

de que la ciudad ata a un hombre con tal tensión

como sus paredes alcanzan la altura de cualquier techo.

 

 

Pueden burlarse de mi al no ser capaz de huir de la tierra,

me tienen ahí, pero tan libremente como puedo ser retenido,

la forma de entenderlo es en parte una carcajada.

no seré tomado nunca como un rebelde.

 

Y cualquiera es libre de condenarme a muerte—

si deja a la naturaleza encargarse de la sentencia

pondré mi respiración en el capital común de aire

y pagaré un impuesto de muerte con justo y cortés arrepentimiento.