Poesía argentina actual: Martín Armada



Presentamos en Círculo de Poesía, una muestra poética del poeta Martín Armada. Nació en Buenos Aires en 1979. Es docente y editor. Publicó El estero (Gog & Magog, 2006), Ahab (Vox, 2011) y Hombre sentado ahí (Determinado rumor, 2015).

 

 

 

 De El estero (Gog & Magog, 2006)

 

El día es más rápido que el cuerpo

y sus manojos de sangre,

es más rápido que la menta que sale del pomo,

más que el ascensor que viene haciendo ruido,

que los anuncios de los índices.

 

Los techos brillan,

tienen la misma piel que los satélites,

como si los satélites se hubiesen venido a pique

dejando los cables muy cerca de piso.

 

En la terraza quedaron un par de zapatillas

con la suela fofa, bolsas de carbón

casi vacías en los maceteros.

 

La luz tiene un lugar en donde empieza,

ahí apoya la espada,

junta mugre como atrás de la heladera.

 

 

 

De Ahab (Vox, 2011)

 

Mike Murphy es mi mejor amigo,

trabaja en Slattery ‘s y es el mejor barman

cerca del gran canal.

 

Cuando no tuve dinero,

Mike Murphy me prestó dinero,

Cuando tuve dinero,

Mike Murphy cobró su deuda.

 

En las calles del canal

Mike Murphy y yo miramos los patos

y los dos pensamos que no tienen gracia

que mucho mejor los caballos

que a los caballos le siguen los perros

que a los gatos no habría que llamarlos de

ninguna manera,

que un pájaro no puede tener nombre.

 

 

 

 

El cuervo viene de las piedras y las piedras

son la sombra del cuervo.

 

La isla, como ballena blanca,

es una pila de tierra en el mar picado,

soñada por pescadores atados a una fe simple.

 

Nada alcanza para explicar por qué

hablamos sin más función que vertebrar el día,

ni cuándo nació este odio entre nosotros.

 

A las piedras vuelve el cuervo,

vuelven debajo del cuervo las piedras,

la sombra vuelve al corazón duro del carbón.

 

 

 

 

Los hombres más viejos hablan de sus años en el mar,

cuentan las olas que los hicieron recordar a sus mujeres.

 

Yo tengo en la boca el gusto de la cebada,

pero mi familia no duerme con la lámpara encendida

esperando que llegue dando tumbos

y tire las monedas al piso.

 

Afuera, sobre el agua del canal se repite

un cielo oscuro que anuncia otra mañana

de ultramar.

 

No puedo pedir explicaciones,

yo soy el hombre de tierra adentro

que da vueltas por un barrio vacío.

 

 

 

 

Mientras miro el charco grande que se hace en el jardín

hablo con mi hermano.

 

Nos alentamos, volvemos a pactar

lo que ya estaba pactado sin mencionar

qué necesidad nos une,

 

de su lado escucho ladrar un perro

y pienso que en la isla los perros miran la lluvia y eso los lava.

 

El agua constante deforma el odio

y los ruidos de afuera tapan los ruidos de adentro.

 

 

 

De Hombre sentado ahí (Determinado rumor, 2015)

 

Compré unos platos en la feria,

armé una casa,

la lavé para que sólo tenga mi olor,

la até a mi para extinguirla,

y gané el derecho de llevarme

por monedas lo que alguna vez

fue importante.

 

Que no quede nada,

me dicen las cosas cuando las encuentro,

esa es tu tarea.

 

 

 

 

El silencio es el cuero

Que separa lo que es mío

de lo que nunca va a ser mío,

sencillo, claro es el silencio,

las hojas no se mueven

no pasan autos,

no piensan llamar los que se fueron

así empieza el futuro,

sin ruido.