Poesía hondureña actual: Kris Vallejo



Presentamos una muestra de la obra poética de Kris Vallejo (Honduras, 1974.) Es poeta y artista plástica hondureña. Fue tallerista por dos años en “Alicanto”, taller de poesía dirigido por el poeta Rolando Kattan. En noviembre de 2019 publicó su opera prima Tigres sin Memoria. Su obra poética ha sido publicada en Honduras, México y recientemente traducida y publicada en Italia por el poeta Emilio Coco en el Almanacco dei poeti e della poesia contemporanea 6 y la Antologia della poesia honduregna de Raffaelli Editore.

 

 

 

 

 

 

 

HOTEL DE TERCIPOPELO

 

Oigo los vestidos tibios que tintinean al tocarse

asidos al peso de un pulmón

 

El alegre paso de las llaves por la lengua de mi alfombra

un laberinto en las manos del vértigo

 

Me pagan por abrir ventanas en paisajes sumergidos

y enterrar cadáveres que amenazan con volver

 

En el ático escondo tormentas

y la palabra gastada de hombres crueles

 

Aquí se paga con profecías 

todo permanece en la humedad de mis cerrojos

 

¡Fíjate cómo sangra esta noche sin orillas!

¿acaso no sientes pena por mi respiración?

¿por mis orígenes de cantera y mineral?

 

A mí me pagan por recordar

las sábanas mudas los huesos negros

la curva de un pecho en el espejo

y el final de tantos caminos

 

Toda mi vida se resume

en un cementerio de tigres sin memoria

 

 

 

SERÉ OLVIDADA

 

Aunque sea parte de todas las cosas

Seré olvidada

 

En la trama abierta de la hierba

escucho todos los nombres

y ninguno es el mío

 

Da igual

todo fruto será amargo

una espada un pensamiento

 

En el desierto siembro un árbol que dando tumbos se aleja

como el libro que olvidó su idioma

como la noche triunfal en una tormenta

 

Es una voluntad fallecida disuelta por los escarabajos

 

Mi destino ya no se lee mas en los horizontes

 

A pesar de todo

Arrastro el hambre del camino que me fue negado

 

 

 

RÉQUIEM

 

Yo vine a esta tierra

para tejer pájaros y enterrar a mi padre

 

Amortajarlo dócilmente

entre las teclas de un piano

y el polvo de nuestras voces

sentarlo con su mejor traje

entre Platón y Ramón Rosa

 

¡Con qué cuidado acomodé sus pies

para que no le asuste la ingravidez

de su nuevo peso! 

 

Ahora veo abismos por todos lados

encima del armario

debajo de los sillones

dentro de los ojos de los niños

 

Sobre las quietas aguas del océano

revolotean entre bandadas hambrientas

estos nuevos ojos que tejí con mis manos

 

 

 

LAS HORAS ESCONDIDAS

 

Clavaron la poesía en el nombre de una calle

el tiempo todavía era ave de sol amanecido

la edad una piedra redonda

atascada en el mismo paisaje

 

El verde en realidad se llamaba mito

los corceles: hebras doradas de la velocidad

y esta vez el invencible océano

no devolvía olas por diamantes

 

No había oda para el desfile de jirafas en la tiniebla

el lecho deslumbrante del ojo desvelado

la caída del pánico ante un día de verano

el cauce de una lágrima y la continuidad del naufragio

 

Clavaron la poesía en una cruz

y por un tiempo

el mundo giró sin nombre

a puertas cerradas

sin germinación ni instinto

 

Escribíamos penitentes en las orillas negras del agua

sobre extensas telarañas de polvo y ceniza

 

Con algo hay que llenar los sueños

 

Ahora una pluma huérfana busca escalera y martillo

jura liberar las palabras incendiadas

bautizar esta tierra con su sangre negra

la tinta tenaz

intérprete de las horas escondidas

 

 

 

SAFO

 

En cuartos cerrados se celebran rituales

de esos que cambian el curso de los ríos

y matan lenguajes atávicos

Allí juntamos las manos tibias

como rocas al pie del volcán

Los ojos llenos de nubes cansadas

 

En cuartos cerrados nos abrazamos

a la corteza destrozada de la espera

damos suspiros contra paredes hondas

queriendo beber del mañana

 

Nada que se tropiece con la luz que se extingue

 

Nada que estorbe en la caída y el pozo

 

¿Qué somos si no un pozo?

adentro todas las tormentas

todas las lágrimas

nadie se asoma si no es con sed

Los veranos son largos en nuestra canícula

¿qué pájaros hacen sus nidos en un pozo?

 

He de cantarte en mi voz más suave

en este cuarto cerrado quiero tomar tu mano

llevarte entre los filones de oro que salen de mi vientre

 

 

 

TE CAMBIO ESTE POEMA POR UNA MONEDA PARA PAGAR MIS PECADOS

 

Te lo cambio por tus ansias de diluvio

por un candil, por un camino

 

Te doy este poema si me das esa lumbre alta y joven

esa lengua móvil e infinita

esa lluvia pálida del trópico

finísima como hermosa fiera

 

Te cambio este poema por un tramo de tu cuerpo desnudo

líquido, inmarcesible

 

Te lo doy si me dejas a tu animal interno

ese viento temerario, sol inagotable

 

Te doy este poema que escribí

sumergida en una caverna remota

sujeta en las rendijas del pasado

colgada de la soga del insomnia

Llévatelo en la quietud que existe entre tus ojos

y separa este cáliz de mí

Quiero soñar de nuevo en la aurora violeta

con la que alucinan los muertos

 

 

 

AQUÍ DONDE VIVO

 

Puntos negros en el cielo

 

Cielo ahogado, viejo, incendiado

 

Una vasta incertidumbre

que salpica de cuando en cuando gotas de fe

 

Solo la fe lo convierte en cielo

aún cuando se arremolina el nubarrón

que amenaza con destruir

todo lo que será:

promesa de mañanas templadas

al filo de oraciones a un Dios de madera y cal

 

Paraíso e infierno a la vez este cielo

Pero aquí vivo, me levanto abriendo ventanas al paisaje lejano

la respiración pedregosa del comienzo del día

 

Aquí me alimento, bajo este cielo

de rocío ácido y palabras nuevas

mercados estruendosos y adoquines resentidos

 

Aquí parí al tigre que ahora duerme bajo mi cama

 

 

 

ASISTIR A UN LINCHAMIENTO

 

Ser parte de ese gesto aparente de justicia domiciliaria

 

Ver carne rosa explotar en primaveras frías

 

Configurar las pequeñas uniones humanas

ahí donde hay odio y sensualidad

paisaje velado por los defectos del otro

 

Ser la mano que grita meciendo el látigo

las uñas y los dientes del cielo enloquecido

 

Redonda su bóveda para que ruede el cántico rojo

y llueva sobre nosotros