Identidades étnicas y literaturas transculturales



Proponemos la lectura del artículo “Identidades étnicas y literaturas transculturales: tres escritores en lenguas originarias” de Anya De León. El texto piensa los casos de los poetas Elvis Guerra, Nadia López García y Hubert Matiúwàa. Anya De León es licenciada en Comunicación y Periodismo por la UNAM, actualmente cursa la maestría en Estudios Mesoamericanos en la UNAM. Sus temas de investigación abordan las posibilidades de intercambios culturales entre radios indígenas e indigenistas, actualmente desarrolla el tema de la identidad transcultural en la poesía de autores indígenas contemporáneos.

 

 

 

 

 

Identidades étnicas y literaturas transculturales:

tres escritores en lenguas originarias

 

Si reflexionamos sobre la literatura en lenguas originarias de México podríamos comenzar diciendo que históricamente ésta, al igual que los pueblos indígenas en general, han sido marginados y casi siempre objeto de políticas públicas asistencialistas que no solucionan el problema histórico que impide un verdadero empoderamiento de las comunidades; por lo tanto, también obstaculizan el desarrollo de una literatura en lenguas originarias igualmente empoderada y con oportunidades de competencia con el resto de la literatura nacional. No obstante, esto no ha impedido la proliferación de nuevos autores que representan el tránsito de lo oral a lo escrito y de lo anónimo hacia una literatura de autor.

Esta nueva generación de escritores propone una reflexión sobre su etnicidad y la cultura originaria a la luz de temáticas contemporáneas y transculturales que actualmente también son parte de sus comunidades. Es decir implica una resignificación de la etnicidad y la revitalización, actualización y rescate de la cosmovisión originaria y su relación con la sociedad nacional y las problemáticas actuales que afectan a sus comunidades.

El hecho de que estos creadores escriban sobre estas relaciones transcuturales podría deberse, entre otros factores y en concordancia Natividad Gutiérrez Chong (2012), que esta generación de poetas surge en el contexto de modernidad que se caracteriza por un mayor acceso a la educación, a la alfabetización y a la movilidad social generando un discurso e ideología que activa la politización desde sus comunidades de origen.

Para profundizar en esta reflexión, es necesario entonces preguntarse: ¿qué características tiene la poesía actual en lenguas originarias?, ¿quiénes son los que la escriben?, y finalmente ¿a quién la dirigen o con quién o quiénes quieren dialogar?.

Para la primera pregunta, es importante subrayar que la propuesta poética actual se caracteriza, entre otras cosas, por revelar tensiones y dinámicas que se generan a partir del entrecruce evidente entre la temática indígena y la poética occidental, así como la relación de los pueblos originarios con los productos culturales externos.

La traducción de los poemas en lengua indígena al español[1], por los mismos autores, es otra característica de esta poesía. Probablemente traducir implique defender, autoreconocer y posicionar su identidad étnica pero también la intención de llegar a, por lo menos, dos audiencias distintas: la comunidad de origen y la comunidad de habla hispana para la que traducen, siendo ésta la que mayormente consume esta literatura. Por lo tanto también se puede inferir la intención de formar parte de la escena literaria del país e insertarse al mercado editorial y literario.

Ahora bien, respecto a la pregunta sobre quiénes son los que escriben la poesía actual en lenguas originarias habría que decir, junto con Hermann Bellinghausen que surgen poetas que sin dejar de lado las raíces ancestrales que permean sus idiomas y cosmovisiones, sugieren temáticas frescas, una escritura “necesariamente bilingüe, pero ya mediática, multimedia y agresivamente contemporánea”(Ibid, 2017: s/p).

Es decir, estos autores bilingües han estado inmersos en dinámicas académicas y culturales dentro de sus comunidades de origen pero también fuera de ellas. Han tenido un mayor acceso a la alfabetización, al sistema de educación formal y al uso de la escritura como herramienta cultural que se ha incorporado a sus tradiciones. Esto les ha permitido desempeñar un rol de puentes, traductores o agentes interculturales como también lo propone Francisco Romero (2010).

Esto nos lleva a reflexionar sobre la tercera pregunta referente a la audiencia potencial para la que escriben estos nuevos poetas. Como se ha dicho antes, el hecho de traducir las obras ya nos indica un interés por llegar a nuevas audiencias y dialogar con ellas, ya sea para hablar sobre realidades sociales distintas o bien para denunciar situaciones adversas[2] a las que se enfrentan los pueblos indígenas. Sobre el tema de la traducción valdría la pena reflexionar si los poemas, al hacer el paso del idioma originario al español, pierden significados o contenidos o si es que el discurso del narrador se dirige de manera distinta en el texto en lengua indígena o si cambia radicalmente cuando se traduce al español. Algo que sí es evidente, es el hecho de que la creación en lengua originaria y la traducción en español pueden considerarse dos poemas distintos, aunque compartan una misma temática. Estas son, al menos de manera preliminar, algunas posibles respuestas a las tres preguntas que me planteo en este ensayo.

Es importante decir que estas reflexiones que propongo se derivan de un análisis más extenso que forma parte de mi trabajo de investigación de la Maestría en Estudios Mesoamericanos, donde reviso la poesía de tres autores en lenguas originarias a la luz de este breve contexto expuesto anteriormente. Son tres autores cuya poesía permite ilustrar esta nueva dinámica de la poesía actual en lenguas originarias. Los tres comparten el haber nacido en una comunidad originaria, tener padres indígenas, tener entre 20 y 35 años de edad, tener estudios universitarios, tener al menos dos libros publicados y autotraducidos al español, así como ser acreedores de diversos premios nacionales y apoyos gubernamentales.

Ahora bien profundizaré brevemente en la propuesta de cada uno de ellos para ejemplificar

algunos de los aspectos a los que me referí antes.

El poeta Elvis Guerra, originario de Juchitán, Oaxaca y hablante de diidxazá o zapoteco, retoma cuestiones inherentes a la cultura juchiteca pero cuestiona los roles que ésta le ha dado al muxe (hombres que asumen su identidad, rol de género, así como su orientación sexual de diversas maneras, por ejemplo hombres que están casados con mujeres pero que desempeñan oficios que se asocian con el rol femenino, los hombres que se asumen como mujeres, visten y se desempeñan en oficios femeninos, hombres que se relacionan sexualmente con otros hombres igualmente muxes), identidad con la que él se identifica y reafirma. Elvis aborda cuestiones como la sexualidad, que aunque aparentemente es un tema del que se habla con libertad en la sociedad juchiteca, es un aspecto que se silencia e invisibiliza para la comunidad muxe. Con su propuesta, el autor de alguna forma reta a la tradición y las costumbres de su pueblo de origen y problematiza las posibles contradicciones que pueden surgir en la relación entre la identidad cultural colectiva y el derecho a la identidad personal.

Nadia López García, segunda poeta que analizo, es originaria de la mixteca oaxaqueña y hablante de tu’un savi o mixteco. Ella aborda la migración como una opción a la que se han visto orilladas las comunidades indígenas para salir a buscar oportunidades que su pueblo de origen no permite y la manera en la que desde lo personal, ella vivió ésta situación, reflexión que dota a su poesía de gran nostalgia. Nadia actualmente vive en la Ciudad de México pero procura visitar regularmente su comunidad de origen, Nadia es la primera mujer de su familia en tener una formación más allá de la educación básica. El hecho de vivir fuera le ha permitido mirar hacia su comunidad de una manera crítica y nos muestra la forma en la que cuestiona roles tradicionales donde la mujer sólo debe desenvolverse en el ámbito doméstico.

El tercer poeta que reviso es Hubert Matiúwàa, originario de la región de La Montaña en Guerrero y hablante del idioma mè’phàà o tlapaneco, quien aborda la violencia generada por el narcotráfico en esta región geográfica del país. En su poesía es posible notar el dolor y desamparo de su población de origen ante los embates del crimen organizado, donde niños y campesinos se ven obligados a participar en la siembra y cultivo de la amapola, pero donde también niñas y jóvenes sufren violaciones a sus derechos humanos a través de la trata de blancas, los asesinatos y desapariciones forzadas, mostrando de esta manera las tensiones que la globalización genera en las comunidades indígenas. En múltiples ocasiones el autor mezcla referencias a mitos de origen y los reconfigura en una actualidad como la que vive su comunidad de origen, esta resignificación del mito es muy característica en su poesía.

En resumen, estas tres propuestas dan cuenta de que la creación literaria en lenguas indígenas, y especialmente las temáticas específicas que aborda cada autor se alimentan tanto de la experiencia personal de cada uno como del contexto de sus comunidades de origen. Por lo que podemos afirmar, de acuerdo con el lingüísta y teórico literario Valentín Volóshinov (1926), que el arte y lo estético en general, son producto y una variación de la dinámica social en donde la obra artística/estética se crea. También ejemplican cómo la realidad actual de sus comunidades de origen también están inmersas en los procesos de la modernidad y la globalización.

En los tres autores el uso de la lengua originaria y la territorialización de sus temáticas tiene el objetivo, por un lado de visibilizar y/o denunciar las problemáticas actuales de sus pueblos y, por otro, el de revitalizar y revalorizar su identidad.

Para ir cerrando me gustaría sintetizar en ideas muy puntuales las tres preguntas que me plantee al inicio y relacionarlas con algunos de los retos que visualizo respecto a la literatura que se está escribiendo en lenguas originarias. Me interesa especialmente la discusión sobre si debemos seguir poniéndole el adjetivo de indígena a estas creaciones y a sus autores o si convendría, con miras a la inclusión y al reconocimiento de esta poesía, y por lo tanto en alguna medida, de los propios pueblos originarios, más bien considerarla por su propuesta, calidad literaria y contenido mas allá de quién la escribe o en qué idioma. Es decir, esta discusión permitiría al menos pensar formas en que esta literatura pueda “competir” con la literatura que en general se escribe dentro o fuera del país.

Primer punto. Es claro que quienes escriben esta poesía mantienen su arraigo con su cultura de origen pero también se mueven en circulos culturales externos. En este sentido, se puede decir que una de las principales características de esta poesía es que sus autores representan un punto medio entre un autor completamente externo a las comunidades sobre las que escribe, y aquel cuya proyección ha estado históricamente limitada a abarcar solamente su ámbito cultural inmediato.

Un segundo factor de igual importancia en la caracterización de esta poesía es su audiencia, no solamente en términos de lo que implica la traducción al español o a lenguas extranjeras, sino también en términos de las temáticas y su abordaje.

Como tercer señalamiento se puede decir que estos poetas retoman mitos y tradiciones originarios pero los reelaboran a la luz de las nuevas tensiones y dinámicas históricas[3]. Esta poesía, problematiza y cuestiona tanto los referentes culturales originarios como los occidentales y, sobre todo, no interpela a su audiencia ni desde el rol de víctima pasiva ni desde la visión del defensor externo que no podría llegar a una compresión total de la otredad. Por el contrario, invita a sus lectores a pensar lo indígena como una cultura viva con capacidad de autoreflexión, autocrítica y autogestión frente a los choques culturales actuales; tensiones que requieren la comprensión y participación tanto de los miembros de las propias comunidades indígenas como de la sociedad en general.

Para finalizar, y a favor de seguir delimitando lo que representa la poesía actual en lenguas originarias cabe dejar abierta la reflexión sobre los criterios estéticos y narrativos bajo los cuales se reciben y evalúan estas obras. Esto para evitar que sea el sesgo étnico el que defina la relevancia de esta literatura, así como las políticas para otorgar los apoyos, reconocimientos y críticas a estas obras.

Es fundamental que se exija a estas creaciones literarias mayor calidad, que se critiquen y analicen más allá de su valor folklórico y, de esta forma, evitar caer en nuevas dinámicas paternalistas que, lejos de beneficiar al movimiento literario, prioricen el hecho de que el autor provenga de una comunidad originaria sin considerar aspectos como la calidad, el género y el tipo de propuesta.

También es importante decir que cada comunidad o pueblo originario se relaciona con su tiempo y espacio de manera diferente. Los pueblos indígenas no son un grupo homogéneo, sino que cada comunidad tiene sus propias reflexiones y pensamientos dependiendo del grupo étnico y al territorio al que pertenecen.

Como última reflexión quiero insistir en que esta poesía también debe considerarse, tanto para critircarla como para reconocerla, como parte del ámbito literario en general y debe dársele el estatus que tiene cualquier literatura escrita en cualquier lengua, en todo caso sería más adecuado hablar de poesía en diidxazá, en tu’un savi o en mè’phàà, para dejar de percibir a los pueblos originarios como si no tuvieran particularidades, cuando la diversidad lingüística es también diversidad cultural, de pensamiento y de identidad.

 

 

 

Fuentes

 

Bellinghausen, Hermann (2017), La amapola de lo terrible, Ojarasca, 247. Recuperado de: https://ojarasca.jornada.com.mx/2017/11/10/la-amapola-de-lo-terrible-1390.html

De la Cruz, Víctor (2017). Las literaturas indígenas y la Revolución mexicana. Desacatos Revista de Ciencias Sociales, 55. Recuperado de: https://desacatos.ciesas.edu.mx/index.php/Desacatos/article/view/1810

Del Valle, Emilio. (Ed.) (2010) U’k’ux kaj, u’k’ux ulew: Antología de poesía maya guatemalteca contemporánea. Pittsburgh, Pensilvania: Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana.

Guerra, Elvis (2018), Xtiidxa’ni ze’/Declaración de ausencia, México: Pinos alados.

Gutiérrez, Natividad (2003), Nacionalismos y etnocentrismos: La literatura maya de Briceida Cuevas Cob y Flor Marlene Herrera. La ventana, Revista Estudios de Género, 18, (169-209), Universidad de Guadalajara. Recuperado de: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=88401808

Gutiérrez, Natividad. (2012) Mitos nacionalistas e identidades étnicas: los intelectuales indígenas y el Estado mexicano, Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM.

Ligorred, Francesc (2000), Literatura maya yukateka contemporánea (tradición y futuro), Mesoamérica, 21, 333-358. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2456592

López, Nadia (2018) Ñu’ú vixo/Tierra mojada, México: Pluralia.

López Austin, Alfredo (2013), Cuando cristo andaba de milagros: la innovación del mito colonial. En Xavier Noguez et. al (coords.) De hombres y dioses (203-224) México: Fondo Editorial Estado de México.

Matiúwàa, Hubert (2018) Mañuwìín/Cordel torcido, México: Universitaria, Unversidad de Guadalajara.

Pérez, Maya Lorena (2009) De qué hablamos cuando nos referimos a lo intercultural?. En Laura Valladares et. al. (coords.), Estados plurales. Los retos de la diversidad y la diferencia (251-288) México: UAM.

Romero, Francisco (2010), La literatura indígena mexicana en búsqueda de una identidad nacional. Benemérita Universidad de Puebla. Recuperado de: https://www.iiligeorgetown2010.com/2/pdf/Romero.pdf

Voloshinov, V. (1926) La palabra en la vida y la palabra en la poesía, en Bajtín, M. Hacia una filosofía del acto ético, (106-137). Puerto Rico: Anthropos Universidad de Puerto Rico.

[1] Incluso algunos poetas han sido traducidos a lenguas extranjeras.

[2] Desde la perspectiva de la interculturalidad latinoamericana, a través de un discurso que exige la justicia social y cultural para los indígenas y la reconfiguración de los Estados nacionales sobre la base del reconocimiento de los derechos indígenas y de la pluralidad (Pérez, 2009: 272).

[3] Como lo menciona López Austin, el mito es un hecho histórico, sin embargo algunos de sus elementos se transforman ante las vicisitudes cotidianas. El mito, y en este caso también la tradición, se transforman para adecuarse a los cambios sociales y políticos de las comunidades originarias.