Estos días sin mañana: nuevo libro de Álvaro Solís



Presentamos dos poemas de Estos días sin mañana, nuevo libro de Álvaro Solís (Villahermosa, 1974) publicado en la Serie Urbanos bajo el sello editorial del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla. Álvaro Solís es uno de los poetas de su generación más destacados de la lengua española. Ha merecido diferentes reconocimientos, como el Premio Tabasco de Poesía José Carlos Becerra 2003, el Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2006, el Premio Clemencia Isaura de Poesía 2007 y el Premio Alhambra de Poesía Americana 2013, entre otros.

 

 

 

 

14 de marzo de 2009

 

La amistad, esa relación sin dependencia, sin episodio
y donde, no obstante, cabe toda la sencillez de la vida…

Maurice Blanchot

 

 

Caminar así
a intervalos,
sometidos no,
con la voluntad en el bolsillo
del que camina junto, sin dolor ni mueca,
sin saberse urgido de seguirnos con fidelidad,
con el rigor felino de quien se sabe presa y cazador al mismo tiempo.

Pero caminar,
no detenerse a contemplar los pasos sobre la playa virgen.
Para mañana el tiempo habrá borrado
el rastro, para mañana el tiempo será
amigo de nadie,
fugitivo inquieto, cazador y presa el tiempo
será amigo de sí mismo.

Caminar, caminar
sobre el desierto
en donde a nadie importa el rastro,
caminar sobre la ciudad,
recipiente de soledad cosmopolita.
Caminar en los museos
sin detenerse ante las obras.
La amistad resulta inexistente
si le buscas, si le encuentras
camina sin prisa ni llanto sobre la furia inerte de la vida.
Si la buscas entierra detrás tu paso solitario,
entierra en una cripta silenciosa tu llanto sin respuesta.
Entierra sí, en
tierra sí,
allí podrá el misterio
encontrar su cuna para no morir de frío o deshidratación.

Camina también sobre el hielo en uno de los polos terrestres.
La nieve materializa la palabra silencio.
La nieve que cae es el silencio.
Uno mira el silencio sin poder escucharle.
La palabra silencio rompe al silencio.

La palabra muerte no puede nada en contra de la muerte.

No te detengas, no
mires a nadie, alguien camina al par
y se queja del dolor descalzo
al caminar sobre la arena, sobre el ardiente hielo.
No te detengas, si
sometido tu valle,
sometido con violencia,
alguien toca a tu puerta con la cacha de un rifle.
Si te patean, camina sobre el aire.
Si te amenazan de muerte, si acaso sientes el frío
calibre de un arma inquieta sobre tu sien, sobre tu nuca,
camina siempre a la par del paso
del que camina a un lado sin temor
ni prisa.

No te detengas, no te detengas.

 

 

 

Los enemigos

 

Salen de sus cuevas   los enemigos
te extienden sus brazos con alegría
Sucios por dentro
con pulcras manos te saludan
Cantan cuando cantas
te llenan de flores mientras lanzan las piedras
con blancos dientes adoran tu escritura
con perlas te hacen collares rellenos de espinas
y te odian cuando dulcemente sonríes
Los enemigos son flores carnívoras
insaciables hienas sin furia o dulces gorriones que cantan tu muerte

Los enemigos florecen en campos de ardiente bruma
y a oscuras te envenenan   sonrientes   son perros sin alma