Una poética de los manifiestos



El Hate Socialist Collective ha publicado una poética de los manifiestos en la revista Poetry. Se trata de un colectivo de artistas y teóricos críticos de la cultura del capitalismo. El texto fue traducido por Eduardo Andrade Montiel.

 

 

 

 

 

Dejen solo al manifiesto: Un manifiesto

 

“Es una cuestión estética, responde la Poesía mientras nos quedamos dormidos, escogiendo sus poemas como si pudieras escoger quién es merecedor de cagarse en tu tumba”.

El manifiesto está muerto. Los manifiestos son un parpadeo del espíritu en un momento de desesperado júbilo cuando la victoria de la burguesía aún no se ha consolidado. Los manifiestos son la forma en que la burguesía pelea contra la burguesía en ataques espásticos, armada con garrotes, escalpelos, y suerte. Nosotros no celebraremos el final de esa era con ustedes. No se trataba de una era poética, sino de una era política. Esta es la historia que desean sellar con celebraciones falsas.

¿No es ya la Poesía un manifiesto? El bien-considerado y el bien-educado, el encantador y el liberal, trabajo y progreso: ¿no conforman estos ya el manifiesto de la burguesía, manchado a través de cada página, cada minuto de cada día? Es una cuestión estética, responde la Poesía mientras nos quedamos dormidos, escogiendo sus poemas como si pudieras escoger quién es merecedor de cagarse en tu tumba. Y en nuestros sueños vemos a la Poesía bailar sobre la tumba del manifiesto, en el vocabulario de la mente abierta y el eclecticismo, ese humanismo burgués que no es otra cosa que el odio puro de la Revolución.

El manifiesto está obligado a ser político a cada instante.

Para usar las formas y las cosmovisiones, ofrecidas únicamente como una burla amarga.

Para no ser una alternativa a la destrucción, sino su complemento.

Para hablar del capitalismo y de la burguesía, el primero como un enemigo, el último definido como la clase social que no quiere ser nombrada.

Para dejar de retorcer sus manos sobre la popularidad perdida de la poesía, esa autocrítica más inspiradora que la de cualquier Maoísta.

El manifiesto está obligado a decir ¡Hay otros países donde la poesía todavía importa! Donde la guerra contra el mercado capitalista, contra la consolidación de la burguesía como el fin de la historia, permanece.

Cuando decimos el manifiesto nos referimos a la poesía y a la Poesía y a los poetas y a nuestro propio yo patético.

Y así como tú, oh Poesía, nos proponemos a reanimar el manifiesto. Aunque primero requeriremos las siguientes cosas: un siglo de revoluciones. Deleite y terror. Mierda en el curatorial. Mierda en banqueras y fideicomisos. Mierda en nosotros mismos. Nosotros creemos en un arte por el arte de la misma forma en que creemos en la destrucción como nuestra Beatrice; Mallarmé dijo ambas. La poesía debe ser tan violenta y amorosa como la enfermedad llamada historia con la que nos infectamos los unos a los otros, condones rojos y negros con los receptáculos amputados. Aquellos que hacen un manifiesto por mitades cavan sus propias tumbas.

 

Joshua Clover y Juliana Spahr de parte del Colectivo de Odio Socialista