Poesía mexicana: Mariam Rojas



Presentamos una muestra de Mariam Rojas. Nació en Puebla en el año 2000. Desde la preparatoria comenzó a tomar cursos de creación literaria de cuento y poesía, obtuvo una mención honorífica en el Séptimo Concurso de Cuento para Preparatorias de la Universidad IBERO en 2018 y el segundo lugar en el XX Concurso Filosofía y Letras de la BUAP en 2019. Actualmente realiza los estudios de licenciatura en Lingüística y literatura hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Esta colaboración fue seleccionada en la Convocatoria 2020.

 

 

 

Me ha tocado la tristeza
si es que existe el destino
como te toca la nacionalidad
o nacer asmático.
Me ha tocado la melancolía, el sueño,
la planicie y el fondo,
pero no la cumbre.

Me ha tocado ver para adentro
y hablar
y que nadie escuche.
Me ha tocado abrazarme sola,
volverme semilla y no germinar.
Mirar a la gente divertirse
y sufrirme a mí misma.

Me ha tocado regar las plantas,
pasear al perro, cocinar,
hablar de lo que a nadie le importa.

Me ha tocado la lucha, como a todos.
Me ha tocado aceptar el amor
definir, redefinir, destruir mis palabras.
Me ha tocado la mediocridad
y escuchar a la gente hablar sobre éxito.

Me ha tocado el dolor de pecho
las caderas angostas, los ojos miopes.
Me ha tocado un cuerpo cambiante y finito
eternamente finito.

Me ha tocado la nada
y estoy feliz.

 

 

Embotamiento

El golpe sordo se extiende con el polvo
Mi cuerpo debajo de una gran roca
¿Qué hacen los ojos en estas situaciones? ¿Y el cerebro?
Únicos supervivientes, se miran, se gritan
recuerdan la parálisis del sueño:
parecido.
¿Volverán a levantarse los dedos azules?
¿las piernas?
¿deberíamos intentar movernos?

 

 

Cuenta T

Por hoy declaremos empate
a tu cuenta:
las 13 horas que pasé en cama
500 gramos más en la báscula
1000 mensuales en terapia
los años que se están secando
las oportunidades que perdí
mi vida y mi nombre
que me están dejando atrás
la enfermedad, el cansancio, los dolores
mi voz tan pequeñita.

En contraparte:
La fuerza de mis manos
para abrir la ventana.

 

 

Ojo saltarín

Un ojo saltarín a ocupado la cuenca en mi cara
el salto y la risa
carcajada mañanera y media tarde
la tarea muy bien, buena niña
y beso de despedida a mi madre
Ojo saltarín inoportuno, que pena
dolor de cabeza y nada de vista
tres, cuatro, cinco días el ojo incansable
migraña me dicen que le dicen.
Y señorita usted lo que tiene es ansiedad
Santa madre de Dios, ansiedad en mi casa decente
si he sido curada, mire doctor la sonrisa
ojos secos, diez en la cartilla, baile
mire
            como muevo
                                    estos hombros
besos puros, amigos de cerveza
el ojo saltarín viene como todos a decir mentiras
a manchar el nombre del milagro:

“Joven al borde del suicidio es salvada por nuevo método terapéutico”

así que en vista del éxito obtenido
doctor, ¿no podrá usted cortarlo?

 

 

Cleopatra

Tengo un perro
se llama Cleopatra pero le decimos Cleo
una raza grande que asusta a la gente en los mercados
y se esconde de los truenos.

Esta raza corre como caballo
y parece que sonríe cuando te recibe en la puerta.
A las horas del calor se echa

preocupada por el mundo
mirando con sus ojos milagrosos todos los niños moribundos de la tierra
toda la injusticia y la violencia
se le quedan en las lagañas
y gime como quien nace sufriendo

Mi perro se acuesta a los pies de la gente
pidiendo que la libremos de la conciencia
de la pureza eterna de los perros
de sus buenas e inútiles intenciones.

Duerme, y Jesús la visita
y también a él le ruega
que nos enseñe la paz.

Mi perro babea nuestra ropa
nos cura con su lengua la herida del odio
nos perdona los pecados
su destrucción y la nuestra.

Y cuando la acaricio
agita el muñón de su cola.