Poesía en albanés: Abdullah Konushevci



Leemos, en versión de Alí Calderón, algunos textos del poeta kosovar Abdullah Konushevci (Pristina, 1958). Estudió literatura en la Universidad de Zagreb y trabajó como periodista en el dirario kosovar Rilindja. Ha publicado seis volúmenes de poesía: Pasqyrë dhe diell (El espejo y el sol), Prishtina 1979; Rënia e molles (La caída de la manzana), Prishtina 1981; Qerrja e diellit (El carro del sol), Prishtina 1983; Loja e strucit (El juego del avestruz), Prishtina 1987); Të qenët të mosqenë (El no ser del ser), Prishtina 1990; and most recently Pikat AD (Las gotas AD), Prishtina 2002. Tradujo a Hemingway al albano. El sociólogo Luis Martínez Andrade nos ayuda, asimismo, a conocer la problemática de Los Balcanes y su incidencia en el texto artístico.

 

 

 

 

 

 

“Necesitamos controlar la poesía, detrás de cada limpieza étnica hay un poeta”

Slavoj Zizek

Entrevista concedida al periódico español El País el 16 de junio de 2010

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En septiembre de 2009 Le courriel des Balkans publicó una declaración del filósofo esloveno, Slavoj Zizek donde sostenía que: “Occidente ama a los Albaneses sólo cuando éstos cumplen la función de víctimas pasivas. Empero, si quieren moverse en Europa de manera autónoma son acusados y etiquetados como “radicales”. En este sentido, Zizek concluye que Occidente desea un Kosovo independiente pero “descafeinado”, es decir, un Kosovo diligente a las demandas Internacionales. Por ello, para construir un verdadero Estado, la población de Kosovo debe liberarse de la tutela internacional, en otras palabras, debe llevar hasta las últimas consecuencias sus demandas. Para Zizek, Los Balcanes son la región donde recientemente Occidente ha volcado sus fantasías. Se trata de una región donde se configuraron los elementos que están articulando al racismo del siglo XXI  puesto que bajo el discurso multicultural –discurso compatible con el neoliberalismo, dicho sea de paso– se evoca el “respeto” y la “tolerancia” hacia las costumbres de los habitantes del Sur puesto que sólo en el Sur las pasiones primitivas no han logrado ser domesticadas. El conflicto en Los Balcanes, folclorizado por Emir Kusturica, nos permite observar la manera en que Occidente ve y concibe los conflictos ajenos, esto es, como “intolerancia hacia el Otro”.

La poesía de origen albanés cuenta con poca difusión en el mundo occidental. Gracias al esfuerzo de estudiosos y traductores como Robert Elsie la producción ha comenzado a conocerse y a ser objeto de estudio en el mundo de lengua inglesa. Una de las razones del poco interés que ha suscitado se debe al aislamiento histórico del pueblo albanes. Recordemos que durante los años de la ocupación comunista, la entrada al territorio albanes era restringida; la autorización para abandonar del país, prácticamente imposible de conseguir. Por otra parte, aunque Kosovo formó parte de la Federación Yugoslava, no padeció el mismo cautiverio. Fue hasta 1999 cuando se restablecen sus contactos culturales con otras regiones.

Sirva esta pequeña muestra de la poesía albanesa como leña para seguir alimentando nuestro fuego de clase. La poesía debe estar al servicio de la transformación y de la liberación del ser humano, de otra forma sólo cumpliría una mera función ideológica. Por ello, al leer esta muestra, hagámoslo de tal manera que no caigamos en la trampa multicultural clásica, es decir, en la noción de que el combate contra el odio étnico real pasa por la tolerancia, sino todo lo contrario: pasa por un odio demasiado fuerte, esto es, un odio político contra nuestro enemigo político común.

Luis Martínez Andrade

 

 

 

 

Pesada carga la de tu cuerpo frágil

 

Con el hígado roído,
con un comprimido pulmón,
con dedos manchados por alquitrán y nicotina
no le sirvo a nadie.

No puedo creer
que hubieras sido tan tonta
como para depositar tu amor en mí.

No sé qué hacer
con este insomnio,
con las sombras de los amigos caídos.

Pesada carga
la de tu cuerpo frágil.

 

 

 

 

 

Sueño… y de pronto Vlora

 

Era que estábamos en otro planeta
donde había leche y pan y carne
y ninguno de sus milicianos

Los albanos se la pasaban bien
recostados en la sombra
dando maromas en lugares públicos
haciendo el amor, maravilloso amor.

Era que… y de pronto Vlora que entra en el cuarto
“Papi, otra vez tiraron la puerta
son las dos de la mañana
son ellos,
no me atrevo ni a decir su nombre…”

 

 

 

 

 

La puta honorable

 

La conocí después de quién sabe cuántos vasos
esa noche,
la sangre no había sido secada aún en las calles,
mantenía la gente el olor
de la pesada tierra de las tumbas en sus fosas.

Recuerdo que era de cuerpo ágil
con ojos azules, tan azules…

Sé que le ofrecí un vaso de brandy
y ella me ofreció otro…

Al despertar, por la mañana,
nos separamos como amigos.
Recuerdo que bebimos brandy juntos
como camaradas en la adversidad.