Minificciones de Jorge Campos



Presentamos una selección de minificciones del autor nicaragüense Jorge Campos (Managua, 1987). Es poeta, narrador  y economista. Autor de “El muro abierto” (Casasola, 2021) y del poemario Ruinas del Árbol (Managua: 400 Elefantes, 2017). Director y editor de Vórtice (2012-2015). Ha publicado en revistas electrónicas e impresas latinoamericanas como Revista Altazor (Chile), Círculo de Poesía (México), Carátula Centroamericana, Hilo Azul (Nicaragua), Revista Ágrafos, La Prensa Literaria (Nicaragua), 400Elefantes (Nicaragua), Álastor (Nicaragua), Letralia (Venezuela), Pórtico21 (Editorial de Costa Rica), La Estantería (México), Resonancias Literarias (Francia), Θράκα Περιοδικό Εκδόσεις (Grecia), Efory Atocha (Cuba), entre otras. Seleccionado para aparecer en antología del IV Concurso de Microrrelatos Eróticos (Ediciones de Letras. España. 2016), en la V Antología de Relatos Eróticos (Ediciones Con Talento. España. 2016), en Tierra breve: Antología centroamericana de minificción (INDOLE Editores. El Salvador. 2017), y en Las huellas de las hormigas: muestra colectiva de minificción contemporánea nicaragüense (Parafernalia Ediciones Digitales. Nicaragua. 2020). Sus poemas han sido traducidos al italiano y griego. Actualmente escribe desde su blog personal “manual del desasosiego” (www.manualdeldesasosiego.wordpress.com).

 

 

 

 

Negocios

 

Ya estaban en el ruedo del negocio. “La paz es posible”, dijeron, pero omitieron mencionar la compraventa de armas. Se levantaron de la mesa; el Mayor, sonriente, llevaba en mano un contrato indefinido, y el Menor, cabizbajo, fechas de treguas en un papel arrugado.

 

 

Procedimiento Fronterizo

 

El oficial migratorio escaneaba con meticulosidad y rostro agrio a cada extranjero ingresado por la puerta de aduana. De pronto, el detector empezó a sonar escandalizando a los presentes. Murmuraban. Los oficiales, picahielo en mano, se llevaron a la sospechosa de huipil para interrogarla. Tres horas después de martillarle el cráneo, salió ida y desnuda con un nuevo pasaporte y maletín en mano de donde escapaban una corbata y bordado tradicional colorido. ¡Bienvenida! -dijo el oficial sellando con rigor.

 

 

American Dream: The Evolution

 

¡Ah, si en esa mañana hubiera olvido!

Jorge Luis Borges

 

 

Bajaron emocionadas del camión tras una fría semana de viaje. Con el paso de los minutos se fueron acostumbrando a la luz. Un hombre de barba cerrada les indicó el estrecho agujero por donde debían cruzar el muro sin ser vistas. Del otro lado, tres fornidos las esperaban con placas metálicas enumeradas. El rótulo frente a una fila de hombres de negro desesperados por sus pedidos libres de impuestos era claro: “No se aceptan devoluciones”.

 

El Forastero

 

¿A dónde van los pasos?

Nadie sabe.

Sólo una nube de polvo

los acompaña y

junto con ella, el desamparo.

Carlos Valenzuela Quintanar

 

Carlos navegaba en su pequeño y viejo bote por el San Juan. El río fronterizo fluía crecido debido a las recientes lluvias. El clima húmedo, el olor a selva y el cielo oscurecido le producían placer; los árboles en la ribera se alzaban imponentes y de pronto se escuchaba el aullido de monos congos. Se acercó a un pequeño islote que con el tiempo se moldeó a punta de sedimentos y ahí se detuvo. “Regresá a tu país mierda, hijueputa”, gritó alguien al mismo tiempo que un proyectil irrumpiera desde una ladera, desgarrando la cortina de árboles para entrar en su frente. Los pájaros chillaron y salieron de sus nidos aterrados por el estallido. Dándose vuelta, Carlos postró su cráneo partido y dio un último beso ante el asta sin bandera. 

 

 

YouTuber Supera Al Maestro

 

Dios quedó boquiabierto por el poder de influencia del Impostor, quien empleaba sadismo químico para ser escuchado. Al descubrirlo, corrió a escondidas a descargar todos sus tutoriales en YouTube. Cuando lo encontraron al tercer día, tenía un agujero de forma estrellada en la cabeza, sus brazos tendidos, y en la pantalla salpicada de sesos: La persona que subió este video no permitió que estuviera disponible en tu país.

 

 

Zona De Terapia

 

Abu pregunta a su terapeuta cuál habría sido la diferencia de nacer en un lugar de paz, si existiese. El terapeuta responde: “Dios no tendría empleo”. Y continuaron disparando las armas.

 

 

El Premio

 

Los niños se creen las treguas humanitarias y salen a jugar al escondido. Martha quisiera tener esa misma fe. Cree, sí, pero sólo en Reuters y en el enfoque continuo de su cámara. Se oculta entre restos de paredes. Lanza una toma. Y piensa: «Aquí tengo un Pulitzer». 

 

 

Tarde De Apoteosis

 

Estaba ahí desnuda, amarrada a un madero. Cerró los ojos. Ellos, uno a uno, furiosos empezaron a levantar su piel con látigos como colas de ganado. Olía a piel abierta. El rostro de la actriz que fotografiaron en Cannes besando a su amigo era irreconocible. Acercándose las tres de la tarde, dio un fuerte grito antes que el látigo se aferrase a su boca arrancando sus labios: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

 

 

Mujer De Sal 

 

¿La deshonra? –limpia su puñal- 

Hemos despedazado la deshonra.

Nazik al Malaika 

 

Caminaba espantada a contra viento, entre una nube de polvo seco que ingresaba en su vestido negro por el que sólo asomaban sus ojos verdes. Una a una las balas fueron penetrando su espalda. Con las últimas fuerzas miró hacia atrás, hacia la muchedumbre que las lanzaba, y se convirtió en sal.

 

 

Transmutación

 

Tomé el carro y empecé a conducir en dirección al mar en la mitad de la noche. Me detuve en la arena, y encendí el último cigarro. Las Leónidas empezaron a caer y yo me volví desierto con el mar.