Poesía china: Zhao Lihong

Leemos poesía china. En versión de Nora Isabel Delgado, con la revisión de originales de Hao Ming Fang y Enrique Solinas, leemos a Zhao Lihong (1952). Es Director de la Asociación de Escritores Chinos.

 

 

 

1

 

 

 

 

 

Zhao Lihong​​ (Shanghai, 1952) es un reconocido poeta y ensayista chino. En 1970 comenzó a escribir poesía y prosa. En 1982 se graduó de la Carrera de Literatura China de la Universidad Normal del Este de China. Actualmente es el Director de la​​ Asociación de Escritores Chinos, Vicepresidente de la​​ Asociación de Escritores de Shanghai, Director de la revista​​ Literatura de Shanghai​​ y Editor en jefe de​​ Los poetas de Shanghai, de la Universidad Normal del Este de China. Es Profesor Adjunto en la Universidad Jiao Tong, en la cátedra de Literatura China.​​ Ha publicado más de 70 libros entre ensayos, poesía y reportajes. Sus obras tienen un amplio impacto en China, ha ganado muchos premios literarios, tanto en China como en otros países, y sus obras están incluidas en textos escolares y de estudio en distintas universidades de su país. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, ruso, español, japonés, coreano, ucraniano, búlgaro, macedonio, serbio, etc.

 

 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

A manera de presentación

 

En la poesía de Zhao Lihong, la voz poética asume la mirada contemporánea​​ y futura​​ del mundo con la esencia del pasado. Esta​​ característica​​ produce un efecto de atemporalidad que se traduce en una especie de extrañamiento ante la naturaleza que todo lo abarca. Naturaleza que el yo de la enunciación desea entender, por esta razón la describe,​​ cuestiona,​​ reflexiona y traduce, para explicar​​ así​​ el asombro de la existencia ante aquello que no​​ podemos entender.

La realidad animada, plena en misterio, con atmósfera de relato fantástico, nos transmite la extrañeza de un presente habitado​​ por el espíritu invisible de la vida.​​ De esta manera, ante la descripción y reflexión sobre todo lo que existe, se puede luchar contra la muerte.

 

 

Versión​​ de​​ Nora Isabel Delgado​​ 
y revisión de originales por Hao Ming Fang y Enrique Solinas.

 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

Materia oscura

 

 

1

 

Cada pulgada del espacio

vuela con espíritus invisibles

que me guían, me obstruyen

me golpean, me rodean,

me elogian, se burlan de mí,

pero no siento nada.

 

 

 

 

 

2

 

Al alejarme de la luz,

la luz adquiere masa,

me propulsa hacia adelante.

Nunca la alcanzaré,

sin embargo, puedo sentir

su mágico empuje.

 

 

 

 

 

3

 

Plegando sus alas en el aire

un cuerpo cae como flecha,

se desploma.

¿Sobre una roca implacable

o la blanda superficie de un lago?

 

 

 

 

 

4

 

Cuando la meta apenas se ve,

pero no se puede parar de

correr,

los ojos suplican a los oídos

que lean el viento entrante.

El viento dice: cuida tus pasos,

la tierra está llena de fallas invisibles.

 

 

 

 

 

5

 

Uno se esconde en el anonimato.

¿Fabricas

una mentira que nunca será consumada

o mientes esperando

poner al mundo cabeza abajo?

 

 

 

 

 

6

 

Estrellas fugaces​​ 

cruzan el cielo nocturno,

arden por un momento.

¿es un espíritu viviente​​ 

que escapa de un agujero negro

o está siendo absorbido por él?

 

 

 

 

 

7

 

No hay un color más profundo​​ 

que el negro,

todas las luces y colores

se ahogan en él

sin importar lo que pienses,

no puedes diluirlo.

 

 

 

 

 

8

 

Cuando en meditación

hay gritos silenciosos,

ruido de explosiones​​ 

penetran las paredes,

pero el sonido es detenido

por un mudo sobretodo,

y debajo de las ropas,​​ 

un corazón desbordante

rehúsa ser oído por alguien.

 

 

 

 

 

9

 

No puedo ver a través de este mundo,

el mundo no puede ver a través de mí.

Los rayos x pueden atravesar piel y hueso,

los rayos gamma pueden cortar órganos,

pero no pueden atrapar

la mente libre

que se mueve entre los cielos y la tierra.

 

 

 

 

 

10

 

Una ola desesperada

no se sujeta a nada.

No encontrarás asidero allí,

el viento es como​​ 

una cuchilla rápida

que rebana diez dedos.

 

 

 

 

 

11

 

El mundo cierra los ojos,

la noche desciende,

los cansados caen dormidos.

Alguien está pensativo,

las aves están volando,

innumerables pupilas se dilatan​​ 

en la oscuridad,

esperan pacientemente

que el mundo despierte.

 

 

 

 

 

 

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