Poesía búlgara contemporánea
La tradición poética búlgara no comienza a desarrollarse y ver su esplendor hasta el llamado renacimiento búlgaro, que tiene lugar entre mediados del siglo XVIII y del XIX, con una fuerte renovación política, cultural y literaria con el trasfondo de los movimientos de liberación nacional del dominio otomano. El revolucionario Hristo Bótev fue el gran poeta de este periodo, que empleaba la palabra como instrumento y medio para la lucha por la liberación.
A finales del siglo XIX y principios del XX comienza a expresarse el modernismo más temprano, con cierto retraso respecto a Europa occidental, mediante figuras como Pencho Slaveykov, Peyo Yávorov y Dimcho Debelyánov, poetas que exploran lo personal y en cuya poesía se aprecia el paso de lo colectivo a lo íntimo.
Sería entre las dos guerras mundiales cuando la poesía tiene un desarrollo más profundo, variado e interesante. El modernismo florece en sus diferentes tendencias: el simbolismo tardío de Teodor Trayánov y Emanuil Popdimitróv; el surrealismo y expresionismo de Gueo Mílev; y la poesía social y proletaria de Hristo Smírnenski y Nikola Vaptsárov. Cabe destacar también la conocida como Generación de los 40, compuesta por poetas como Aleksándar Vutimski, Valeri Petróv y Aleksándar Guérov. En el periodo de entreguerras no solo hay un cambio profundo en la temática que tiende más a lo político y al compromiso social, sino que se advierte una gran experimentación con la forma y el lenguaje.
Con la llegada del gobierno estalinista impuesto por Moscú en 1944, toda forma de expresión literaria pasa por la censura y debe ajustarse a los marcos del realismo socialista. Sin embargo, se destacan voces únicas en este periodo como Konstantín Pavlóv y Atanás Dálchev, que expresan de manera crítica y profunda su sentir bajo el régimen.
Ya en la década de los noventa, con la caída del régimen y la transición a la democracia, surge una generación de poetas que marca un cambio notable en la temática y estilo imperantes hasta el momento. La ironía, el juego con el lenguaje, la identidad y cierto existencialismo se expresa a través de autores como Ani Ílkov, Zlatomir Zlatánov, Ekaterina Yósifova e Iván Metódiev.
Entre las voces más jóvenes del panorama poético búlgaro actual encontramos una expresión más clara, directa y cruda del trauma personal y la identidad; se habla sin tapujos sobre la violencia familiar, el machismo y las relaciones humanas, con un lenguaje actual, a diferencia de los poetas de generaciones anteriores, en cuya obra se aprecia una mayor contemplación y la crítica social es observada desde el prisma de lo colectivo.
La presente antología está lejos de abarcar todas las interesantes y variadas voces del país balcánico, que cuenta con una notable trayectoria en creación poética, pero sí que hemos tratado de ofrecer un panorama lo más amplio posible en cuanto a generaciones, corrientes y estilos. Desde poetas con gran bagaje académico como Amelia Lícheva y Alexánder Shúrbanov, a otros cercanos al círculo de la revista Nueva Poesía Social como Vania Válkova, Cristina Vasíleva y Kíril Vasílev, pasando por jóvenes poetas que recientemente han debutado como Kamelia Panayótova, Lyubel Diákov, Boriana Bogdanova, Evguenia Díneva, entre otros.
Son muchos los temas que encontrará el lector en esta antología: desde algunos más transversales y universales como la memoria, el trauma y el duelo (Yordanka Béleva, Katerina Stoykova, Natalia Déleva), la guerra, la desigualdad y la crítica social (Patricia Nikólova, Ruzha Vélcheva, Valeri Verguílov), el binomio naturaleza/gran ciudad (Alexánder Shúrbanov, Vania Válkova), el existencialismo (Marín Bodákov, Petar Chújov), la migración y el exilo (Preslava Vídenova, Cristina Vasíleva) y la cuestión de la mujer en todas sus manifestaciones: el cuerpo femenino, la maternidad, el machismo y la violencia doméstica y familiar (Yordanka Béleva, Kamelia Panayótova, Galina Nikólova), sin olvidar cierto atisbo de homoerotismo (Nikolay Boykov, Dimana Ivanova).
Horizontes sin fronteras surge ante la necesidad de ofrecer al lector hispanohablante una visión lo más amplia posible de la producción poética más reciente de Bulgaria. Esperamos que esta muestra logre su cometido y acerque al lector a la inmensidad de esta desconocida tradición literaria.
Marco Vidal
***
Kíril Vasílev
(1971)
Génesis
Cómo escribir un poema
entre bolsas abarrotadas de ropa
de una anciana muerta hace ya tiempo
cómo escribir sobre un colchón tirado en el suelo
asediado por desvencijados muebles pugnando
por heredar un hogar con papel pintado ennegrecido
cómo escribir ante las enfermas manos tendidas de mi madre
corderos desollados sobre la mesa
cómo escribir bajo el traqueteo de un viejo refrigerador
cubierto de catedrales y puentes en miniatura
deslizándose lenta y atropelladamente al suelo
cómo escribir entre montones de peluches
apretujados en cestas y cajas de cartón
como refugiados sin aire
cómo escribir junto a torres de libros
que se levantan y caen
sin haberlos hojeado
irrelevante
brilla la luz de la tarde
en la pantalla de la computadora
no veo la página
sólo polvo
cálido dorado cosmos
Katerina Stoykova
(1971)
La verdad se divide
en cómoda e incómoda,
vergonzosa y presentable.
Como aquella manzana de cuento,
en parte venenosa.
Yordanka Béleva
(1977)
como una tumba sin inscripción
es la melancolía
cada vez vengo con flores distintas
Kamelia Panayótova
(1999)
Tan ajeno que eres ubicuo,
te hallo en un brote de hierba entre el asfalto;
en el olor a óxido de las estaciones;
en el grifo roto del baño;
en el aire viciado del climatizador.
En la palabra padre
no estás.
Tea Móneva
(1994)
amor
sé valiente:
aún no es tiempo de otra cosa
lanza tu corazón al mundo,
déjalo que se desolle.




