Este año 2026 se cumplen 40 años de la publicación de Erotia (1986), del poeta, ensayista, traductor y artista plástico venezolano Alejandro Salas (1960-2003). Erotia fue considerada en su tiempo como “uno de los acercamientos más explícitos de la poesía venezolana a la sexualidad”.
Para conmemorar este aniversario, Zorian Ramírez Espinoza ha preparado una serie de entregas que recorren todos los títulos de poesía de Salas, acompañados de textos críticos de diversos autores sobre su obra.
La primera entrega contiene una selección de poemas de Erotia, junto con una reseña que el poeta y ensayista venezolano Alfredo Chacón escribió en 1986, cuando el libro fue publicado. Esta reseña fue recogida posteriormente en su libro Se solicita pensamiento para esta realidad (2005), publicado por Oscar Todman Editores.
Con esta serie de publicaciones, queremos llevar la obra de Salas a nuevos lectores.
a Nélida
***
La historia de amor comienza en la cama
el lugar de la desesperación
de las sábanas sucias que llevan al olvido
del vaivén que recibe a dos amantes llenos de
[miedo
que buscan enfrentarse, herirse y perecer
hasta no tener más hambre
tirados allí como víctimas de una matanza:
el dios de ellos está lleno de rabia
por eso, después de la entrega, no vuelven a
[hablarse.
Su silencio es el de las aguas estancadas.
***
A esto hemos llegado
al exceso, a la licencia animal
al amor de juguete
de la muñeca hinchable
con boca ano vagina
de plástico irrompible.
Hasta aquí hemos llegado
a la manteca para orgías
al hueso y al consolador
jodienda de templo de sexo shop
que no recuerda cómo suelen caminar
suavemente los pies de nuestros amantes.
***
Eli lame el sabathano
remueve el balano de baphomet
tan callando así en el cielo como en la tierra
ohsana la vagina que se derrama a voluntad
hosanna los ruidos de succión y aliento de vida
que mojan que arrastran y golpean a la mujer
con el empuje del macho cabrío
rompesexo que restriega su trasero por todas partes
tragad y lamed y bebed todos de él
porque éste es mi cuerpo
guardad su esencia, su forcejeo y sus palabras
deshechas en el orgasmo
por los siglos de los siglos
himén.
***
Carne de noche vacía
tenemos que recobrar la obscenidad
que lo sagrado tome este lugar
con toda su indecencia
cuerpo-cosa a quien anima un espíritu
estoy en tu boca
donde las cosas se rompen.
Conocer y copular es lo mismo.
***
Herma, méntula, come pudenda
retén y taladra la hondonada
no cierres el glande, procede al saqueo
acariciando la vulva dispuesta a gozar
y hundirse en el olor insípido
de los sexos y la esperma
con el viento combando tu pecho
y lágrimas en los ojos
rompetiempo huecodescarga
que vacía la memoria, que cambia el pasado
y abre el tiempo si lo deseas
así que come pudenda, herma, méntula magna
atente al saqueo.
***
Con todos estos lazos te ato
con la saliva que está a lo largo
con el mordisco, con el pezón:
te ato durante toda mi vida
pues tú eres mi boca y yo tu gemido,
guardo tu nombre en mi corazón
como un encantamiento
de manera que no dejes de entrar en mí
que yo sea tu lugar de origen.
***
Extra
sí
amela encárna
mela perfóra
mela úntame
la lámeme
la quiébra
mela
atás
camela pú
dremela está
llamela asóta
mela incúlcame
la rómpeme
la hasta que ce
da
amor.
***
Déjame mojarme en tu sangre
parca, áspera
donde los hombres se tambalean
hasta quemarse.
Déjame ser parte de eso
que hace de ti un lugar de miedo.
***
Guardo mi turno mientras ella mueve los dados
dejando que sus senos retiren los unos
que sólo cinco, que sólo siete
mientras se acuesta y comienza a amar
crea la suerte
como las crecidas del delta que se tienden sobre ella
alto y bajo donde las hojas se renuevan
a golpes de codos y caderas, al azar
con mi cabeza entre sus piernas y sus manos
acariciando mi pelo
y ya no me deja vivir
y ya no me deja jugar.
***
Echatele encima poema, no la dejes tranquila
ni sueltes su nuca ni sus nalgas
perfórala con tus yambos, marcha sobre ella y
[aplasta
su deseo horadando su lengua rota de lujuria
con tu ritmo inflexible
que ha de removerla por dentro
como si fuera músculo e instinto quien penetra
y la hace caer hacia la vida
que sean tus palabras como el fuego poema
así que adelante
no dejes de manosearla y caerle encima, que chille
hasta el cansancio.
***
Oh dios oh dios
falotrueno vulvallama
la rutina de semen
quiebra pieles en el barranco
hurga en las heridas
del sexo con su tantra
metelosdedos chúpameabajo
Ah y Ah
oh dios oh dios.
***
Rosa sexual, patrona mía
aguardo por un ofrecimiento
tú que imperas, ágil en tu fango físico
en tu crujir de cama dislocada, en el vaivén
de tu colchón y tus almohadas aplastadas
por ambos lados
extiende sobre mí tu desenfreno de hombre mujer
como una sombra, como el tiempo.
***
Calipígica, de las bellas nalgas
la que sacude sus nalgas y se deja montar
la que empuja sus nalgas hacia adelante y hacia
[atrás
con su cintura mecánica apta para el instinto
en cuatro patas ante el idilio
mientras sienta los golpes del pecho sobre la
[espalda
y pueda frotarse contra las manos y las mordidas
[del macho
érota que se tumba con el cuello roto
que saca su lengua para lamer las heridas
florece en el suelo desprendiendo un olor sagrado.
Ella es la misma mujer que besa nuestros ojos
después de amarla.
***
Sé una marea para tus servidores
una rompiente pues tus servidores te honran.
Sé favorable con tus besos, guardiana del agua.
Permite la lengua en los dientes y la lengua en la
[entraña
permite que se mezclen las salivas hasta que
[embriaguen
en la amistad de tus muslos, en tu hotel de citas.
Con esto, con esto oh sedienta y deseosa, te honro
con esto, dispensadora de mis bajos instintos
que han de comer en tu vientre de sombras.
Vengo hoy, tendido hacia ti, iluminado por ti
a hundirme en tu corriente negra.
***
Escribimos con nuestros cuerpos los hexagramas
mi señor, en cada estación nos llenamos de signos
fuimos la Posesión en Gran Medida, yo la flama
tú el cielo, fuimos la Boca Abierta
¿te acuerdas? junto al estanque de flores
[arremolinadas
y sentimos la dispersión del agua y del viento
royendo nuestros corazones. El verano nos unió
en el cuarto de adentro. Entonces no dormía
cuidando de tu fuerza. Ahora la estación de las
[lluvias
nos separa.
Me mantengo en suspenso mi señor
soy tu abundancia, tu desposada
mi llanto es el del río. No tiene consuelo.
Alejandro Salas: Erotia
Por Alfredo Chacón
Autor de otros libros de poemas Coloquio bajo la sombra de un piano (1978); Señales de solsticio (1979) y Tres (1981), Alejandro Salas (1960) es también pintor y prosista (Textos para ser narrados, 1980) pero sólo tiene 26 años de edad. Signado de tal manera por la precocidad y la abundancia escritoras, se me ocurre suponer que hoy en día su empeño mayor como autor pudiera responder al deseo de no sólo ser marcado, sino de marcar él mismo con trazos escogidos, preferidos, esta abundante precocidad.
En todo caso, su reciente Erotia es nada menos que una zambullida en la inmediatez simbólica del cuerpo amoroso al mismo tiempo que una idealización del eros como dimensión de la conciencia y del contacto corporal placentero; siendo también, y por lo tanto, uno de los acercamientos más explícitos de la poesía venezolana a la sexualidad ansiosa de su propia plenitud, tensamente gozosa e ilimitadamente tangible. Es en tal sentido que resalta su opción por un decir crudo y complacido del sexo en acto; del acto de la pura exaltación sexual en el padecimiento de sus límites; del sexo como cifra corporal de un deseo que es asunto entre dos, pero que solamente uno de los dos proclama, uno por vez; de una sexualidad que desborda a todos y cada uno de los otros intervinientes que se consumen en su llama.
Pero también es notorio que semejante acercamiento poético a la carnalidad sexual, el poeta lo resuelve a través de una intermediación idealizada que resulta tan visible como la crudeza que con ella comparte las instancias de Erotia. Una mediación pautada por registros diversos (psicológicos, literarios, religiosos, morales) que, no obstante, coinciden en operar como fuerzas debilitadoras del poema, reductoras de su aptitud para revelar lo sexual desde una inmediatez más descubridora, menos atenda a la esquematización del cuerpo y del deseo que todavía pesa en la aparente desnudez del decir de Erotia. Aunque esta otra dimensión, la del descubrimiento inmediato a la vez que absoluto, también está presente en la experiencia aquí aportada por Alejandro Salas, y no con escasez. Ya sea en aras del frenesí sensual, unas veces idólatra de lo visible y otras adorador de lo palpable del cuerpo que lo enciende, como en este caso:
Calipígica, de las bellas nalgas
la que sacude sus nalgas y se deja montar
la que empuja sus nalgas hacia adelante y hacia atrás
con su cintura mecánica apta para el instinto
en cuatro patas ante el idilio
O desde el anhelo suplicante por el cual el deseo se vive en autoafirmación y apertura, más que como ejercicio imperioso de su actualización, de su relámpago:
Invítame a acostarme contigo, invítame
si lo haces necesitaremos el tiempo del mundo
para arrastrar uñas y cabellos y perder nuestros nombres
en una noche eterna a pleno sol
cuando disfrutaremos de nuevos coitos continuos
voraces, hasta reventarnos el alma.
Si estás dispuesta invítame
llámame, que con sólo la idea de estar a tu lado
se levanta mi sexo listo para incrustarse
1986
Alejandro Salas (Caracas, 1960-2003). Poeta, ensayista, traductor y editor. Colaborador en varias publicaciones literarias venezolanas. Tallerista de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Celarg (1976-77). Estudió artes plásticas en la Escuela Cristóbal Rojas (Caracas). Estudios, monografías y ensayos: Diccionario biográfico de las Artes Visuales en Venezuela (Fundación Galería de Arte Nacional, Caracas, 2005). La gruta de Pope y otros ensayos (2004). Obra compilatoria: Antología comentada de la poesía venezolana (1989). Obra narrativa: Textos para antes de ser narrados (1980, cuentos). Obra poética: Coloquio bajo la sombra de un piano (1978), Señales del solsticio (1979), Tres (1981) y Erotia (1986).
Fundó junto a la fotógrafo y diseñadora Nélida Mosquera las Ediciones S&M, referencia importante del “libro de arte” en Venezuela. En sus libros incorporaba grabados de notables artistas gráficos a textos de no menos notables autores, en cuidadas y limitadas ediciones: Autorretrato en espejo convexo (1988) de John Ashbery, Charles Meryon por Alejandro Salas (1988), Poesía – Pintura (1990) de Santos López y Miguel von Dangel, Poesía – Fotografía (1990) de Juan Liscano y Nélida Mosquera, o Kurt Leonhard – Luisa Richter (1991) de Kurt Leonhard y Luisa Richter, La Barca de la Muerte de D.H Lawrence – Miguel Arguinzones entre otros.



