Poesía argentina: Lucas Margarit

Diego Roel construye un dossier de poesía argentina contemporánea. Leemos aquí algunos textos de Lucas Margarit (1966). Además de poeta es traductor y profesor de la Universidad de Buenos Aires. Uno de los libros recientes es Monteverdi (variaciones sobre el deterioro) (Leteo, 2021).

 

 

 

 

 

 

 

Lucas Margarit es Doctor en Letras por la Universidad de Buenos Aires, su tesis trató acerca de la poesía de Samuel Becket y ha realizado su post-doctorado sobre la traducción y la autotraducción en la poesía de este mismo autor. Ex becario del British Council, UBA Doctorado, FNA. Es poeta y profesor titular e investigador en la Cátedra de Literatura Inglesa en la UBA. Ha colaborado con numerosas publicaciones y dictó cursos, seminarios y conferencias tanto en Argentina como en el exterior. Sus últimos libros de poesía,​​ Telesio. Brevissimo tratado sobre el asombro,​​ Vestigios de lo que se puede ver, Entre la tierra y el óxido (Antología)​​ y​​ Monteverdi (Variaciones sobre el deterioro). Entre sus títulos de ensayos,​​ Samuel Beckett. Las huellas en el vacío, Leer a Shakespeare: notas sobre la ambigüedad​​ y El​​ monólogo mudo. En torno a la obra de Samuel Beckett. Ha traducido y editado obras de William Shakespeare,​​ Sir Philip Sidney, Margaret Cavendish, Henry Neville, W. H. Auden, Samuel Beckett, entre otros autores.​​ Con el grupo de investigación que dirige en la UBA publicó tres tomos de textos utópicos ingleses (dos volúmenes con textos del siglo XVII y un tercero con Utopías del siglo XVIII) y​​ Poéticas Inglesas del Renacimiento.​​ Es miembro de la​​ Samuel Beckett Society, de la Asociación Argentina de Teatro Comparado y de AINCRIT.​​ Sus poemas han sido traducidos al inglés, al portugués, al catalán y al italiano y al sueco.

 

 

 

 

 

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Sobre​​ Bosquejos para observar la obra de Anselm Kiefer,​​ libro inédito de Lucas Margarit:

 

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 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ El título que reúne estos poemas formula una propuesta. Pensemos, ¿que está proponiendo Lucas Margarit al decir​​ bosquejos? Bosquejo: diseño preliminar, traza primera y no definitiva. El poeta nos ofrece unos bosquejos para observar. ¿Para observar qué? Para observar la obra de un artista que crea destruyendo dentro del proceso mismo de creación en una circularidad que parece no tener fin. Arte matérico el de Anselm Kiefer, la materia buscándose a sí misma, el empuje hacia lo elemental, hacia los elementos: agua, tierra, fuego. Pareciera la búsqueda de lo originario a través de la destrucción. Ese movimiento circular que va del incesante superponer capa sobre capa de pintura hasta su demolición a cuchilladas, o a través del desgaste de una lluvia a la que queda expuesta, o por acción del fuego, o del plomo fundido. Holocausto puesto en obra. Pero, ¿qué nos propone el poeta ante esa presentación del holocausto hecho arte? ¿Qué aparejo resulta de estos bosquejos en forma de poemas ofrecidos para observar la obra de un artista de la desolación? ¿De qué se trata? ¿Tendrá algo que ver lo inacabado del bosquejo con ese peculiar​​ non finito​​ -muy diferente por cierto al de los maestros renacentistas-, que el poeta capta allí en esa obra y captura en lo que escribe? Y si eso es lo que se intuye en su lectura: ¿de qué manera se conjuga lo inacabado del bosquejo -que es del orden de lo preliminar respecto a lo que todavía no llega a ser- con ese​​ non finito​​ de Kiefer que parece tender a la muerte, a la nada, a la materia reducida a su final, como el​​ polvo al polvo​​ del Genésis? Esos bosquejos, Lucas Margarit los ofrece para​​ observar.​​ ¿Observar qué? Acaso lo que no está a la vista. Recuerdo esa​​ Pietá​​ maravillosa del arte del​​ non finito, la​​ Pietá Rondanini, obra terminal de Miguel Ángel. ​​ Me vuelve​​ entonces esa palabra que también aparece en uno de los poemas: piedad. Es que en lo inacabado hay una promesa en relación a lo que aún no es, pero que ya vendrá. Lo conmovedor de esa​​ Pietá​​ -como alguna vez se lo escuché decir a Gastón Burucúa- está justamente en esa promesa que se registra en el no acabamiento. Algo llegará, algo advendrá. Y será mejor, más cercano al bien de la belleza. La materia abierta por fin al espíritu. Podríamos hablar de una esperanza, en suma.

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 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Una esperanza. Difícil encontrarla a simple vista, rescatar esa promesa en la obra de Anselm Kiefer. Quizás esos bosquejos que nos ofrece Margarit nos brindan la posibilidad de observar aquello que no se ve a simple vista: el anhelo de redención, la esperanza que no sucumbe, que se revela ante una mirada piadosa y una escritura que encuentra su luz al fondo de un abismo.

 

Raquel​​ Jaduszliwer

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bosquejos para observar la obra de Anselm Kiefer,​​ inédito de Lucas Margarit.

 

 

 

 

 

 

 

 

Esos restos hundidos

en barro rojo

 

rojo era el trazo de las manos en las grutas del sur

y la cabeza de un pájaro en la intemperie

 

también el fruto sangriento del olivo

 

la arena que se asemeja

al lodo de la creación puede esconder

el cuerpo que espera

 

el barro de la vida es siempre

el barro de la muerte

 

 

 

 

 

 

 

II

 

¿qué podías ver, ya cansado,

entre las flores quemadas

y el humo que subía

helado

en el invierno?

 

 

 

 

 

 

III

 

¿sobre qué restos grises

escondiste tus manos

y las cosas inmóviles de la perseverancia?

 

sobre los mismos restos​​ 

de la guerra

veo​​ 

lo que deseaba ver

y lo inacabado

 

moscas, lombrices

y aquellos papeles donde podíamos leer

“Nacht” y “Himmel”

 

así sabíamos

que había suelo y lodo

túneles donde se perdía

la oscuridad

 

 

 

 

 

 

 

IV

 

una pared siempre desmoronada

para mezclar cascotes con reliquias

un cuerpo resucitado entre los colores

 

 

 

 

 

 

 

 

“los libros de Anselm Kiefer

 

se acumulan debajo del mar

los restos de algunas líneas trazadas en el papel de acero.

 

el óxido y el hábito del agua

y el resplandor del sol sobre

las palabras oscuras. el sol que

brilla sobre una hoja de felpa

invierte el sentido de la cruz. un antílope

cansado se detiene y espera.

 

leemos en cada libro

pesado como el pan

el infierno y la conquista

 

 

 

 

 

 

 

“los paisajes y el fuego”

 

bajo la tierra seca

se apoyan

las semillas y los huesos,

las plumas de un pájaro junto a

la ceniza de la madera.

lo viviente y lo sólido.​​ 

una piedra se vuelve

parte de la piedad.

 

 

 

 

 

 

 

“Das Buch (1979-1985)”

 

cada página​​ 

es un desierto

que ampara al gusano que​​ 

nace bajo la tierra y

escapa

 

el libro y la estepa. el libro abierto y la tierra seca.

lo oscuro y lo inalterable.

el balbuceo y lo desolado.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿qué es lo que queda en un mundo

efímero como la forma del agua?

 

 

 

 

 

 

 

 

traen rinocerontes

en barcos por la noche. un río

que corre como parte de un cuerpo que agoniza.

traigan otra vez tu cuerpo y tu misericordia y

traigan la nieve y la sangre. la inmensa oscuridad

alrededor de la piel.

 

 

 

 

 

 

 

Für Robert Fludd​​ (1996)

 

entender

el mito

es invertir

la historia

del dolor

 

el sonido del barro es una aproximación

a la sustancia de los ángeles

 

la superposición de la materia como forma de una poética

 

 

 

 

 

 

 

coda

 

estos muertos

se involucran

en el hambre

y en el frío

 

viene la lluvia en este vacío

y viene el viento oscuro y el óxido imperturbable

 

llega el dolor entre esas risas aborrecibles

 

 

 

 

 

 

 

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Otros autores 

 

Valeria Pariso / Inés Aráoz

 

 

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