Nueva poesía cubana: Pablo G. Lleonart

Leemos, en el marco del dossier de nueva poesía cubana preparado por Giselle Lucía Navarro, algunos textos de Pablo G. Lleonart (Matanzas, 1995). Es poeta y narrador. Licenciado en Periodismo. Ha publicado los libros Habitantes de Marte (Ediciones Aldabón, 2020) y El rumor de un lejano galope de caballos(Ediciones Áncoras 2023).

 

 

 

 

 

donde hubo un tranvía​​ 

las luces de los autos en una ciudad a oscuras​​ 

parecen estrellas al alcance de las manos​​ 

no sé mucho de dioses pero creo que en​​ 

las noches como estas donde solo brillan los silencios​​ 

tu voz bien que puede ser un dios fuerte​​ 

esas pequeñas rocas que lanzamos en las orillas​​ 

durante una competencia estúpida contando los golpes sobre el agua

tu voz nunca se hundirá por eso​​ 

más que un deseo le pido a las luces de los autos​​ 

que te encuentre en la multitud que se aleja​​ 

todavía en el descampado quedan vestigios –entre las yerbas-

de una historia de amor llamada Ana Karenina​​ 

 

-en las líneas de tus manos​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ esperaré la llegada de los trenes-​​ 

 

 

 

 

 

 

 

 

Zapatos

 

los zapatos nunca se sienten solos

van en pares y hacia delante​​ 

impulsan al hombre

 

un zapato en una esquina del cuarto

y otro en la habitación contigua​​ 

se saben unidos a la mañana siguiente​​ 

 

esa historia del hilo rojo​​ 

que une a las personas en realidad​​ 

solo funciona​​ 

con los cordones de los zapatos​​ 

 

los zapatos nunca están solos​​ 

no porque tengan a los pies​​ 

sino porque tienen al pavimento​​ 

 

Joseph Brodsky que calzaba un 42 europeo​​ 

y un 8 americano aprendió de sus zapatos que nunca

pisaban dos veces el mismo asfalto​​ 

 

y quizás esa es toda la soledad que puede sentir

un par de zapatos​​ 

el no volver sobre sus pasos

 

a los gitanos los entierran descalzos​​ 

y es humillante porque a un hombre nunca​​ 

le puedes arrebatar sus zapatos​​ 

 

arrebatarle a un hombre sus zapatos equivale​​ 

a quitarle su historia o mejor dicho el polvo de su historia​​ 

 

las zapaterías son forjadoras de caminos​​ 

nadie conoce el camino de la vida hasta que no se enamora

de un par de zapatos​​ 

 

dicen que quien aguanta una piedra en el zapato​​ 

resiste cualquier cosa​​ 

 

por orgullo muchos se han detenido a quitarse los zapatos​​ 

para botar las piedras que le hincan los callos​​ 

y por orgullo muchos también han dejado abandonado sus zapatos

 

un poema se mide por la longitud de sus pasos​​ 

lo que equivale a que un poema usa buenos zapatos​​ 

 

los mejores zapatos para correr la maratón son los​​ 

usados por Eliud Kipchoge​​ 

 

el poeta cuando se sienta a escribir ​​ 

debe calzar los zapatos de un corredor de maratón​​ 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una temporada en San Hipólito

 

vi a Dios, aunque no lo creas​​ 

Raúl Zurita​​ 

 

 

1

todos los caminos​​ 

de América conducen a San Hipólito

es ahí y no en Roma

donde vamos a buscar​​ 

nuestra Cruz

 

 

 

 

2

 

un lugar de mi cuerpo está en San Hipólito y no me refiero al lugar físico allá en Cuauhtémoc, México/ sino ese territorio ​​ múltiple y atemporal en el que están todas las cosas y por supuesto también San Hipólito / una parte de mi cuerpo allí está y no me refiero a un pulmón, riñón o un brazo tan siquiera ​​ sino a ​​ otras partes intangibles/ quizás los pensamientos/ o quizás algo más profundo dentro de mí se (re)forma entre las manos de las hermanas de la orden/ algo que susurran a escondidas para que no las escuchen y llaman poesía

 

 

 

 

 

3

 

con tal de verte y ser al menos un broche en tu pecho

yo vuelvo a San Hipólito​​ 

cuantas veces haga falta,

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Hermana​​ 

 

 

 

 

 

4

 

yo también quise sacarme los ojos​​ 

y mi mayor pecado​​ 

fue alcanzar a contemplar

la belleza total

(virgen) de un paraíso​​ 

que se deshacía​​ 

ante los cuerpos desnudos​​ 

 

 

 

 

 

5

 

así como vi a tantos ateos rezarle a Dios

mis ojos han visto desfilar a tantos cuerdos​​ 

por los pasillos de San Hipólito​​ 

 

 

 

 

 

6

 

yo no he conocido las mentes más brillantes​​ 

de mi generación​​ 

pero las espero en la puerta​​ 

para darle la comunión​​ 

y rezar también por sus almas​​ 

 

 

 

 

 

7

 

la piedra con la que se construyó San Hipólito

debió ser traída​​ 

desde las canteras de Sísifo​​ 

porque una vez que se entra​​ 

siempre se vuelve​​ 

una y otra vez…una y otra vez…

 

 

 

 

 

8

 

William Blake si vamos hacer un inventario ante el zoológico vasto e inconmensurable de Dios / ¡ay! / tu tigre será solo tu tigre/ busca espacio

más allá del verso para poder alimentarlo/ cuida tu carne de tu misma carne/

si hay un tigre llegando a las ruinas de San Hipólito ese será el del gaucho ​​ Facundo / brother, sorry, la sangre es la sangre/ sin importar el animal ​​ 

 

 

 

 

 

9

 

Yo soñé con Dios mismo

o él conmigo​​ 

porque a mitad de camino​​ 

nos hallamos​​ 

como recién conocidos​​ 

que se cuentan hasta las historias​​ 

más duras de la vida​​ 

para salvarse del silencio /

allí parados sobre las gotas de incertidumbres de la memoria​​ 

para mi sorpresa Dios conocía mis poemas

o yo los suyos

porque mis palabras eran sus palabras

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Amén

 

 

 

 

 

Deadball

 

I

 

Peter Handke el miedo del portero ante el penalti no es muy diferente al miedo del pitcher ante el jonrón/pero nosotros no somos ni porteros ni pitchers/ nos hemos acostumbrado a pararnos en home con el bate en la mano aun sabiendo que nos van a golpear/ y ahí estamos con los pies en la tierra sin movernos/ defender el home (soportar el dolor) se ha convertido en deporte nacional​​ 

 

 

 

 

II

 

le pregunto a las personas por estos días/ a los que vivieron ya estos días de incertidumbre/ como sopesar los golpes que nos van dando a cada hora/ ellos me recomiendan entrenarme con César Vallejo/ que el boxeador peruano, sin​​ ser de aquí, es experto en golpes/ y con él voy puliendo los nudillos frente al saco de yute de sus heraldos negros/ tengo que reconocer usando algo parecido a tus mismas palabras-Billy Collins- lo malo de la poesía es que anima a leer más poesía  ​​ ​​​​ 

 ​​ ​​​​ 

 

 

 

III

 

César Vallejo nació un día en que Dios estuvo enfermo/ y desde entonces Dios no ha mejorado mucho/ yo tuve que nacer por las historias que me cuentan un día en que Dios estuvo en terapia intensiva, con suero citostático, ventilación artificial y dos infartos/ toda la electricidad del mundo estuvo el día que nací a disposición de las fibrilaciones que Dios necesitó/ desde entonces la oscuridad es mi estigma/ desde entonces mi madre enciende velitas / y aunque muchos piensen que es para Dios/ yo sé que son para alumbrarme el camino ​​ 

 

 

 

 

 

 

 

 

***

 

Poetas cubanos del dossier 

 

Taimi Dieguez Mallo / Luis Enrique Mirambert del Valle / Ana Margarita Arada Clavería / Reynaldo Zaldívar / Reineris BetancourtLisbeth Lima Hechavarría

 

 

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