donde hubo un tranvía
las luces de los autos en una ciudad a oscuras
parecen estrellas al alcance de las manos
no sé mucho de dioses pero creo que en
las noches como estas donde solo brillan los silencios
tu voz bien que puede ser un dios fuerte
esas pequeñas rocas que lanzamos en las orillas
durante una competencia estúpida contando los golpes sobre el agua
tu voz nunca se hundirá por eso
más que un deseo le pido a las luces de los autos
que te encuentre en la multitud que se aleja
todavía en el descampado quedan vestigios –entre las yerbas-
de una historia de amor llamada Ana Karenina
-en las líneas de tus manos
esperaré la llegada de los trenes-
Zapatos
los zapatos nunca se sienten solos
van en pares y hacia delante
impulsan al hombre
un zapato en una esquina del cuarto
y otro en la habitación contigua
se saben unidos a la mañana siguiente
esa historia del hilo rojo
que une a las personas en realidad
solo funciona
con los cordones de los zapatos
los zapatos nunca están solos
no porque tengan a los pies
sino porque tienen al pavimento
Joseph Brodsky que calzaba un 42 europeo
y un 8 americano aprendió de sus zapatos que nunca
pisaban dos veces el mismo asfalto
y quizás esa es toda la soledad que puede sentir
un par de zapatos
el no volver sobre sus pasos
a los gitanos los entierran descalzos
y es humillante porque a un hombre nunca
le puedes arrebatar sus zapatos
arrebatarle a un hombre sus zapatos equivale
a quitarle su historia o mejor dicho el polvo de su historia
las zapaterías son forjadoras de caminos
nadie conoce el camino de la vida hasta que no se enamora
de un par de zapatos
dicen que quien aguanta una piedra en el zapato
resiste cualquier cosa
por orgullo muchos se han detenido a quitarse los zapatos
para botar las piedras que le hincan los callos
y por orgullo muchos también han dejado abandonado sus zapatos
un poema se mide por la longitud de sus pasos
lo que equivale a que un poema usa buenos zapatos
los mejores zapatos para correr la maratón son los
usados por Eliud Kipchoge
el poeta cuando se sienta a escribir
debe calzar los zapatos de un corredor de maratón
Una temporada en San Hipólito
vi a Dios, aunque no lo creas
Raúl Zurita
1
todos los caminos
de América conducen a San Hipólito
es ahí y no en Roma
donde vamos a buscar
nuestra Cruz
2
un lugar de mi cuerpo está en San Hipólito y no me refiero al lugar físico allá en Cuauhtémoc, México/ sino ese territorio múltiple y atemporal en el que están todas las cosas y por supuesto también San Hipólito / una parte de mi cuerpo allí está y no me refiero a un pulmón, riñón o un brazo tan siquiera sino a otras partes intangibles/ quizás los pensamientos/ o quizás algo más profundo dentro de mí se (re)forma entre las manos de las hermanas de la orden/ algo que susurran a escondidas para que no las escuchen y llaman poesía
3
con tal de verte y ser al menos un broche en tu pecho
yo vuelvo a San Hipólito
cuantas veces haga falta,
Hermana
4
yo también quise sacarme los ojos
y mi mayor pecado
fue alcanzar a contemplar
la belleza total
(virgen) de un paraíso
que se deshacía
ante los cuerpos desnudos
5
así como vi a tantos ateos rezarle a Dios
mis ojos han visto desfilar a tantos cuerdos
por los pasillos de San Hipólito
6
yo no he conocido las mentes más brillantes
de mi generación
pero las espero en la puerta
para darle la comunión
y rezar también por sus almas
7
la piedra con la que se construyó San Hipólito
debió ser traída
desde las canteras de Sísifo
porque una vez que se entra
siempre se vuelve
una y otra vez…una y otra vez…
8
William Blake si vamos hacer un inventario ante el zoológico vasto e inconmensurable de Dios / ¡ay! / tu tigre será solo tu tigre/ busca espacio
más allá del verso para poder alimentarlo/ cuida tu carne de tu misma carne/
si hay un tigre llegando a las ruinas de San Hipólito ese será el del gaucho Facundo / brother, sorry, la sangre es la sangre/ sin importar el animal
9
Yo soñé con Dios mismo
o él conmigo
porque a mitad de camino
nos hallamos
como recién conocidos
que se cuentan hasta las historias
más duras de la vida
para salvarse del silencio /
allí parados sobre las gotas de incertidumbres de la memoria
para mi sorpresa Dios conocía mis poemas
o yo los suyos
porque mis palabras eran sus palabras
Amén
Deadball
I
Peter Handke el miedo del portero ante el penalti no es muy diferente al miedo del pitcher ante el jonrón/pero nosotros no somos ni porteros ni pitchers/ nos hemos acostumbrado a pararnos en home con el bate en la mano aun sabiendo que nos van a golpear/ y ahí estamos con los pies en la tierra sin movernos/ defender el home (soportar el dolor) se ha convertido en deporte nacional
II
le pregunto a las personas por estos días/ a los que vivieron ya estos días de incertidumbre/ como sopesar los golpes que nos van dando a cada hora/ ellos me recomiendan entrenarme con César Vallejo/ que el boxeador peruano, sin ser de aquí, es experto en golpes/ y con él voy puliendo los nudillos frente al saco de yute de sus heraldos negros/ tengo que reconocer usando algo parecido a tus mismas palabras-Billy Collins- lo malo de la poesía es que anima a leer más poesía
III
César Vallejo nació un día en que Dios estuvo enfermo/ y desde entonces Dios no ha mejorado mucho/ yo tuve que nacer por las historias que me cuentan un día en que Dios estuvo en terapia intensiva, con suero citostático, ventilación artificial y dos infartos/ toda la electricidad del mundo estuvo el día que nací a disposición de las fibrilaciones que Dios necesitó/ desde entonces la oscuridad es mi estigma/ desde entonces mi madre enciende velitas / y aunque muchos piensen que es para Dios/ yo sé que son para alumbrarme el camino
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Poetas cubanos del dossier
Taimi Dieguez Mallo / Luis Enrique Mirambert del Valle / Ana Margarita Arada Clavería / Reynaldo Zaldívar / Reineris Betancourt / Lisbeth Lima Hechavarría /



