Ana Nadal Quirós (Puerto Rico, 1980) es doctora en literatura española e hispanoamericana por la Universidad de Salamanca. Ha publicado artículos periodísticos, así como trabajos académicos y creativos, en distintos medios nacionales e internacionales. Su estudio sobre la poesía mística de Ernesto Cardenal, Ernesto Cardenal: la expresión poética de la experiencia mística, fue editado en 2014 por Anamá Ediciones. En 2021 publicó la colección de cuentos Cucaracha Americana (Ediciones del Flamboyán) y en 2024, el poemario Las medias de Nureyev (Ediciones del Flamboyán). Algunos de sus poemas han sido incluidos en antologías, entre ellas No digo mucho porque somos más. Antología de poesía contemporánea de Puerto Rico (Elefanta Editorial, 2025). En 2026 publicará La hierba húmeda bajo mis pies (Valparaíso Ediciones).
Atrapar un ratón
Todavía chillaba
cuando se lo ofrecí a la noche.
La hierba húmeda bajo mis pies
designa, sin compasión, la mortalidad del verdugo.
Una polilla en la marquesina
I
Hace varios meses
que el corazón palpita con fuerza
a destiempo
No es metafórico el dolor
y me da miedo morir
encontrar un corazón
enterrado bajo el piso
de la casa
tener que decirle al policía
que fui yo la asesina
II
Luis me contó que su papá
—que nunca sufrió del corazón—
murió de un infarto
la mejor muerte
El viernes de esa semana
Luis sufrió un infarto que
no lo mató
Y yo le conté a Marta
que había visto
una polilla en la marquesina
III
Al final ¿qué diferencia hay
entre un dolor de pecho
y una polilla en la marquesina?
La muerte siempre es muerte
aunque se mude de signo
La ensalada en la mesa
I
El grito de una madre solo quiere
oídos que recojan la congoja
de las fechas que se apilan
como hojas de otoño.
II
En el instante eterno
de tu abrazo adolescente
el movimiento de los astros
se plegó.
Después, solo queda
la calma y la ensalada en la mesa.
La hija
La hija no puede arreglar
las flores porque no la dejan
Está harta
estoy despierta desde las cinco
—grita—
tú ahí tan tranquila ensuciando
el baño la úlcera me sangra
vete para allá que no
te quiero ni ver ya quiero
que te mueras no es justo para mí
estoy cansada me tienes cansada
ojalá te mueras
Los miércoles la hija
es feliz: sus flores están perfectas
ese día no está harta ni
quiere que se muera se
ríe a boca abierta le hace gracias a
su perra y comparte pasteles
con las mujeres de Jehová
La madre está en el balcón
navega sola en la tranquilidad del
letargo
ajena a los minutos
al hastío de la hija
La hija está convencida de que
cuando la vecina se va
el árbol que cae nunca hace ruido
La cuchara de Diocles
¿Y si existiera
una cuchara de Diocles
para las flechas
que se entierran a
la hora más oscura?
Qué sabrá la salamandra
de la ventana
de esas noches de batallas.
Montevideo
aire enrarecido la noche
turba enardecida sangre
cardumen de candombes que
destapa las arterias de
esta ciudad triste baile
cadera cerveza
en invierno los orines
perfume de portal
castillos de basura
de monarcas pordioseros
ciudad triste homenaje
póstumo belleza
sombría de camposanto
un episodio de
fiebre amarilla de Blanes
el viejo río célibe
saluda a Ducasse
Tormenta nocturna
La lluvia
tilde esdrújula
del mundo



