Poesía hondureña: Fabricio Estrada

Leemos poesía hondureña. Leemos un poema de Fabricio Estrada (1974). Además de poeta es narrador. En 2017 mereció el Primer Lugar del Premio Nacional de Poesía de Los Confines. Su libro más reciente es Piedra Boomerang (Editorial Poetaria, Honduras 2023).

 

 

 

Fabricio Estrada​​ (Honduras,​​ 1974) es poeta y narrador. Publicó los libros de poemas​​ Sextos de Lluvia, 1998,​​ Poemas contra el miedo, 2001,​​ Solares, 2004 (Editorial Pez Dulce, Tegucigalpa),​​ Imposible un ángel (antología, Il Miglior fabro)​​ 2005,​​ Poemas de Onda Corta, 2009,​​ Blancas Piranhas, 2011 (Pez Dulce),​​ Sur del mediodía, 2013 (México, Pervert Public -Costa Rica-Casa de Poesía), Houdini vuelve a casa (Pez Dulce, Honduras-Editorial Trabalis Puerto Rico), 2015,​​ Blake muere en París a causa de un paparazzo (antología personal, Ediciones Aguadulce​​ 2018, Puerto Rico).​​ 33 Revoluciones para Rodríguez, 2018 (Honduras, Editorial Universitaria). Osos que regresan a la radioactiva soledad de Chernobil, 2019 (Uruguay- Editorial Yaugurú).​​ Piedra Boomerang, (Proyecto Literal-Limón partido, México 2019, Editorial Poetaria, Honduras 2023).​​ Sus poemas aparecen en antologías iberoamericanas e inglesas. Ha participado por Honduras en diversos festivales internacionales. Prepara la publicación de su narrativa.​​ Mereció el​​ Primer Lugar del Premio Nacional de Poesía de Los Confines, Honduras 2017.​​ 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relación encontrada en las postales rotas

 

Amor, no dejés que viaje solo

atravieso con vértigo el puente cristalino del odio

Belleza​​ y​​ Espanto​​ me dicen que piense como piensa un turista

 

¿Querés que hable de ello?

¿Saqueo antiguas postales y las rompo frente a todos?:

 

El primer turismo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ las expulsiones

 

(Llegamos a las costas del Malabar

con la misma sed que bebimos del río Ulua

un cráneo de lagartija bajo la lengua

quita la sed en las cercanías del Atlas)

 

El primer turismo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ las emigraciones

 

(Nos adentramos en los bosques del sur

en sus lindes la tierra negra y ondulante

nada de nieve solo la blancura del mármol

dejamos atrás nuestro cuerpo cimbrio​​ 

nuestra lengua cimbria

el cadáver cimbrio donde pastan las bestias de Mario)

El primer turismo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ las peregrinaciones

 

(Nos sorprendía el desierto

con sus tonos rojizos y amarillentos

la ciudad de Petra ya cincelada en pequeñas réplicas

y vendidas en el mercado Colón de Tegucigalpa

el gran cubo de La Meca y la corriente circular de miles de hombres

las flores caídas en Bengalore)

 

El primer turismo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ el éxodo

 

(El avión se retrasa y el Mar Rojo no se achica

toda la gente del valle de Sula y de las Antillas en los aeropuertos

cargando la pulida pirámide de la lucha de clases

la acuciante falta de documentos y el buen inglés

del río Usumacinta al cuerno trunco del Bósforo

el Neguev relampagueante y la tierra baldía del Canadá

el avión cargado y los zapatos gastados

que terminarán en Treblinka​​ 

o en los centros de retención en Austin Texas)

 

El primer turismo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ los naufragios

 

(Aunque jamás atravesamos más llanuras​​ 

nos servimos de las mismas cartas de mar

que los de Pascua y la cruda Sentinel

sus chefs suspiraban olisqueando

la proximidad de nuestra carne

entre los yakis tarahumaras pueblo

les enseñamos que nosotros éramos los devoradores

y hartos y entumecidos fuimos hasta dar

con las gigantescas lenguas del Iguazú)

 

El primer turismo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ los destierros

 

(Aunque no se podía habitamos la piedra

a medio mar la hicimos refugio

a medio refugio la hicimos hogar

hasta que nos urgieron ir hacia la costa

donde todos comían monos y tortugas

imperios y recuerdos secados con sal gruesa)

 

El primer turismo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ la locura

 

(El calor crea un espejo y en él

se ven los parientes locos

los que un día salieron de casa seducidos por una palabra

por un grano de maíz fascinante

por alguna historia oriental que hablaba del amor

salieron de sus casas de bahareque

con un remo en los hombros se fueron hasta el fin del mundo)

 

Es infinita la carretera asfaltada, amor

no me dejés viajar solo

 

El primer turismo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ las invasiones

 

(Solo polvo encontraba la soldadesca

polvo y cerros blancos

las huellas de un ejército en retirada

y la conquista de un par de sembradíos resecos

solo un árbol dando sombra

y bajo él todos arrimándose para escribir en las postales)

 

“amor, no me dejés invadir solo

peregrinar solo

enloquecerme solo”

 

(Los comerciantes

siguieron por caminos de miel

como las hormigas

descubrieron el valor del paisaje y así lo transaron

arrancaron plumas de quetzal del crepúsculo

cien arrobas de azafrán)

 

El primer espejito del intercambio colombino

el primer asedio de los piratas

la primera cena exótica en el manglar

el primer paquete para dos

los primeros escollos de los estrechos malayos

y el primer hastío

remando con las manos en el Mar de los Sargazos​​ 

el primer extranjero preso en bartolinas nacionales

el primer cargamento de africanos en las bodegas lusas

la primera subasta de un niño separado de su madre

el primer ciclista en recorrer el mundo

el primer centenar de alpinistas muertos en el Everest

la primera docena de decapitados en Palmira

 

Amor

no me dejés viajar solo

 

 

 

 

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