Fabricio Estrada (Honduras, 1974) es poeta y narrador. Publicó los libros de poemas Sextos de Lluvia, 1998, Poemas contra el miedo, 2001, Solares, 2004 (Editorial Pez Dulce, Tegucigalpa), Imposible un ángel (antología, Il Miglior fabro) 2005, Poemas de Onda Corta, 2009, Blancas Piranhas, 2011 (Pez Dulce), Sur del mediodía, 2013 (México, Pervert Public -Costa Rica-Casa de Poesía), Houdini vuelve a casa (Pez Dulce, Honduras-Editorial Trabalis Puerto Rico), 2015, Blake muere en París a causa de un paparazzo (antología personal, Ediciones Aguadulce 2018, Puerto Rico). 33 Revoluciones para Rodríguez, 2018 (Honduras, Editorial Universitaria). Osos que regresan a la radioactiva soledad de Chernobil, 2019 (Uruguay- Editorial Yaugurú). Piedra Boomerang, (Proyecto Literal-Limón partido, México 2019, Editorial Poetaria, Honduras 2023). Sus poemas aparecen en antologías iberoamericanas e inglesas. Ha participado por Honduras en diversos festivales internacionales. Prepara la publicación de su narrativa. Mereció el Primer Lugar del Premio Nacional de Poesía de Los Confines, Honduras 2017.
Relación encontrada en las postales rotas
Amor, no dejés que viaje solo
atravieso con vértigo el puente cristalino del odio
Belleza y Espanto me dicen que piense como piensa un turista
¿Querés que hable de ello?
¿Saqueo antiguas postales y las rompo frente a todos?:
El primer turismo
las expulsiones
(Llegamos a las costas del Malabar
con la misma sed que bebimos del río Ulua
un cráneo de lagartija bajo la lengua
quita la sed en las cercanías del Atlas)
El primer turismo
las emigraciones
(Nos adentramos en los bosques del sur
en sus lindes la tierra negra y ondulante
nada de nieve solo la blancura del mármol
dejamos atrás nuestro cuerpo cimbrio
nuestra lengua cimbria
el cadáver cimbrio donde pastan las bestias de Mario)
El primer turismo
las peregrinaciones
(Nos sorprendía el desierto
con sus tonos rojizos y amarillentos
la ciudad de Petra ya cincelada en pequeñas réplicas
y vendidas en el mercado Colón de Tegucigalpa
el gran cubo de La Meca y la corriente circular de miles de hombres
las flores caídas en Bengalore)
El primer turismo
el éxodo
(El avión se retrasa y el Mar Rojo no se achica
toda la gente del valle de Sula y de las Antillas en los aeropuertos
cargando la pulida pirámide de la lucha de clases
la acuciante falta de documentos y el buen inglés
del río Usumacinta al cuerno trunco del Bósforo
el Neguev relampagueante y la tierra baldía del Canadá
el avión cargado y los zapatos gastados
que terminarán en Treblinka
o en los centros de retención en Austin Texas)
El primer turismo
los naufragios
(Aunque jamás atravesamos más llanuras
nos servimos de las mismas cartas de mar
que los de Pascua y la cruda Sentinel
sus chefs suspiraban olisqueando
la proximidad de nuestra carne
entre los yakis tarahumaras pueblo
les enseñamos que nosotros éramos los devoradores
y hartos y entumecidos fuimos hasta dar
con las gigantescas lenguas del Iguazú)
El primer turismo
los destierros
(Aunque no se podía habitamos la piedra
a medio mar la hicimos refugio
a medio refugio la hicimos hogar
hasta que nos urgieron ir hacia la costa
donde todos comían monos y tortugas
imperios y recuerdos secados con sal gruesa)
El primer turismo
la locura
(El calor crea un espejo y en él
se ven los parientes locos
los que un día salieron de casa seducidos por una palabra
por un grano de maíz fascinante
por alguna historia oriental que hablaba del amor
salieron de sus casas de bahareque
con un remo en los hombros se fueron hasta el fin del mundo)
Es infinita la carretera asfaltada, amor
no me dejés viajar solo
El primer turismo
las invasiones
(Solo polvo encontraba la soldadesca
polvo y cerros blancos
las huellas de un ejército en retirada
y la conquista de un par de sembradíos resecos
solo un árbol dando sombra
y bajo él todos arrimándose para escribir en las postales)
“amor, no me dejés invadir solo
peregrinar solo
enloquecerme solo”
(Los comerciantes
siguieron por caminos de miel
como las hormigas
descubrieron el valor del paisaje y así lo transaron
arrancaron plumas de quetzal del crepúsculo
cien arrobas de azafrán)
El primer espejito del intercambio colombino
el primer asedio de los piratas
la primera cena exótica en el manglar
el primer paquete para dos
los primeros escollos de los estrechos malayos
y el primer hastío
remando con las manos en el Mar de los Sargazos
el primer extranjero preso en bartolinas nacionales
el primer cargamento de africanos en las bodegas lusas
la primera subasta de un niño separado de su madre
el primer ciclista en recorrer el mundo
el primer centenar de alpinistas muertos en el Everest
la primera docena de decapitados en Palmira
Amor
no me dejés viajar solo



