Un hueso casi invisible, nuevo libro de Lauren Mendinueta. Texto de Harold Alva

Harold Alva reseña el nuevo libro de la poeta colombiana Lauren Mendinueta (1977) en la colección Círculo de Poesía Perú, Un hueso casi invisible. Ha recibido distinciones como el Premio Martín García Ramos y el Premio César Simón. Dirige los "Encuentros Iberoamericanos: Poesía y Música" y la "Noche de la Literatura Iberoamericana en Lisboa", ambos eventos apoyados por la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos y la Fundación José Saramago.

 

 

 

 

 

UN HUESO CASI INVISIBLE​​ O UNA RESPUESTA AL MUNDO

 

 

Autora de doce libros que abarcan poesía, ensayo y biografía, su producción literaria suma más de treinta ediciones, traducida y editada en Colombia, México, España, Perú, Argentina, Italia, Francia y Portugal, es una de las voces más relevantes de la poesía hispanoamericana contemporánea. ​​ 

Reconocida con el Premio del Festival de Poesía de Medellín y el Premio Nacional de Ensayo y Crítica de Arte del Ministerio de Cultura de Colombia; en España obtuvo el Premio Martín García Ramos por “La vocación suspendida” y el César Simón por “Del tiempo, un paso”; profesora en la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia,​​ radica​​ en Lisboa donde realiza una intensa actividad de promoción de la​​ literatura iberoamericana.​​ 

Lauren Mendinueta vive con el compromiso de una intelectual que sabe que necesitamos de su palabra. Voy a detenerme en​​ Un hueso casi invisible, el más reciente de sus libros.​​ 

 

 

EL SILENCIO TIENE CUERPO

 

El título “Un hueso casi invisible” nos congrega a una paradoja,​​ lo esencial puede pasar desapercibido, pero su ausencia produce sordera. El estribo, aquel hueso minúsculo del oído, funciona como representación simbólica de​​ su​​ activismo​​ (si​​ ese pequeño hueso no vibra, ensordecemos). Lauren Mendinueta construye su proyecto sobre esa imagen.​​ El​​ libro es un estribo​​ poético que nos permite escuchar lo que durante siglos​​ fue​​ silenciado: la voz de la mujer, su historia, su dolor,​​ su resistencia.

Simone de Beauvoir, en​​ “El segundo sexo”, escribió:​​ “no se nace mujer: se llega a serlo”. Esa afirmación ilumina la lectura de este poemario. No es casualidad que uno de los primeros poemas,​​ “La casa verbal”, afirme:​​ “Hay algo que estoy dispuesta a destruir, el lenguaje. Él lo sabe, me ha empujado fuera de su casa por los siglos de los siglos”.​​ Lauren​​ reconoce esa exclusión y convierte el lenguaje no en instrumento de sumisión, sino en​​ un​​ territorio de batalla.

 

 

EL ACTIVISMO POÉTICO

 

La poesía​​ es uno​​ de los espacios donde la resistencia encontró​​ su forma más perdurable. Cuando las mujeres​​ fueron​​ excluidas de las instituciones, de los parlamentos, de los libros de historia, la poesía funciona​​ como archivo alternativo, como testimonio que no caduca. El activismo en la poesía no consiste​​ solo en escribir sobre​​ política,​​ consiste en reivindicar el derecho a hablar, a nombrar el mundo desde una perspectiva que​​ fue​​ borrada.​​ 

En​​ Un hueso casi invisible, el activismo no se grita,​​ se encarna, está en cada poema que recupera la experiencia femenina​​ de​​ la maternidad, el parto, la herencia de las abuelas, la violencia silenciada, la relación con​​ el lenguaje.​​ 

En​​ “Gretel y sus hermanas”, la voz colectiva de las mujeres nos recuerda que la supervivencia ha sido durante siglos una forma de activismo:​​ “Un hueso pedimos, no, / no lo pedimos, / nosotras suplicamos por un hueso. / Un hueso / para salvar la vida”.​​ Aquí lo mínimo, lo esencial, lo que apenas se ve, es lo que permite​​ estar.

Simone de Beauvoir sostenía que​​ “la literatura no es un juego, es una comunicación con los demás a través del lenguaje”, la poesía de​​ Lauren​​ asume esa responsabilidad,​​ cada poema es un acto de comunicación que rompe el cerco impuesto a generaciones de mujeres. Cuando escribe en​​ “Los Reyes Magos”​​ “Que no me callen, que no me violen, que no me maten”,​​ esas tres frases condensan siglos de demandas que la historia oficial ha tardado en escuchar; escribirlas, dejarlas​​ registradas​​ en un libro, es un acto político.

 

 

HUESO, MEMORIA Y PALABRA​​ 

 

Uno de los aspectos más​​ importantes​​ de​​ Un hueso casi invisible​​ es cómo aborda la herencia femenina,​​ no como algo que recibe​​ de modo pasivo​​ sino como algo que​​ la​​ Poeta reelabora, duele y transforma. La figura de la madre recorre el libro en​​ varios​​ registros. La​​ abuela, la madre​​ y​​ la hija​​ son los​​ eslabones de una cadena que no es perfecta,​​ pero que​​ es​​ indisoluble, por eso la​​ metáfora del hueso se enriquece a lo largo de los poemas.​​ 

Es​​ el estribo​​ el​​ que permite escuchar a los antepasados, es​​ el estribo​​ lo que queda cuando la carne desaparece, es​​ el estribo​​ la estructura que​​ sostiene,​​ aunque no se vea.​​ 

En​​ “Historia del marfil”, el hueso desprendido se convierte en​​ el​​ símbolo de lo que pervive. Leamos: “El hueso libre fue piedra viva, fue otro en su forma blanda, dulcísima, ahora luto”. Esa dualidad,​​ vida y luto, presencia y ausencia,​​ recorre toda la obra.

 

 

UNA RESPUESTA AL MUNDO

 

En “El canto de mis huesos”,​​ la poesía de Lauren Mendinueta se impone frente a otros registros:​​ “Por ti he oído lo que​​ nunca​​ se oyera: el canto de mis huesos”, ese canto es​​ el​​ canto​​ de una tradición que durante siglos fue considerada muda.​​ Por eso, aquí,​​ cada poema es un acto de reconocimiento​​ a​​ la dignidad femenina,​​ a​​ su dolor,​​ a​​ su fuerza, a​​ su verdad.​​ 

Un hueso casi invisible​​ nos​​ dice​​ que una palabra​​ o​​ un hueso olvidado puede ser lo que sostenga​​ el​​ mundo.​​ 

La poesía no cambiará​​ la física, lo sabemos, pero cambia cómo nos vemos a nosotros mismos.​​ Cuando una mujer escribe sobre su vida, su cuerpo​​ o​​ sus amores,​​ hace algo revolucionario;​​ dice:​​ “yo estoy aquí, y mi experiencia importa” y ése​​ es​​ el​​ aporte​​ de este​​ documento​​ al debate poético contemporáneo,​​ demostrar que la voz femenina no es una nota al margen, sino el centro de lo que significa estar vivo, escuchando,​​ respondiéndole​​ al mundo.

 

 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

HERIDA

 

Entre alientos

ajenos,

fuimos creciendo

con los años,

creciendo

con la rabia.

 

Eternas

y sin nombre,

pequeñas​​ almas

de regiones

recónditas.

 

Nosotras,

trémulas pirámides,

en el pozo

sin agua

color de madrugada.

 

Algunos​​ 

granos de granada

podrida,

sobre los ojos

de la niña.

 

Con un hueso​​ casi

invisible,

nos expulsaron​​ 

del hogar.

 

Puede leerse

esa herida,

sus letras perturban

la aparente​​ perfección

del vacío.​​ 

 

 

 

 

 

 

 

 

GRETEL Y SUS HERMANAS

 

Un hueso​​ pedimos,

no,​​ 

no lo pedimos,

nosotras suplicamos

por un hueso.

 

Un hueso

para salvar la vida.

No,

nunca pedimos

la jaula

cerrada.

 

Habitantes​​ 

de la intemperie

crecimos

y engordamos

en la jaula.​​ 

 

Qué alto el cielo,

tan frío,

a través de los barrotes.

 

Tan distante,

tan difícil de alcanzar,

ese cielo

con su promesa​​ 

de grandes mansiones.

 

Nosotras

crearemos

un hueso,

fuera de la jaula

lo forraremos de carne.

 

Lejos de todas las jaulas

sobre la tierra,

el hueso encarnado

será un​​ souvenir​​ 

de la fragilidad​​ 

en nuestras vidas.

 

Hueso, jaula

y bruja,

todo adentro,

más cerca​​ 

que el cielo​​ 

y nuestro.

 

 

 

 

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