Y SIN EMBARGO
Y sin embargo no aceptamos
que tampoco nosotros existimos
Nos nombramos
y nos creemos cuerpos
o palabras
y apenas somos la gota de silencio
que espera por nosotros
Unicornio
Ayer
me bebí un unicornio
Me bebí el licor de sus ojos
y comencé a llorar por su ceguera
acaricié su piel indestructible
tan frágil como el sueño
lo vi desvanecerse
en el aroma de una copa
sentí un silencio visceral
En la alta noche
cuando los recuerdos
hieren la piel del sueño
El unicornio
se hizo luz
finalmente
penumbra soledad
hilo de papagayo
brisa pura
entonces
escuché
la soledad perfecta
de Dios cuando reposa
y piensa...
Pescador
El pescador
echa sus redes al fondo de sí mismo
pero los peces huyen
por los ríos que el mismo desbordó
para atraparlos en la paradoja del tiempo
Clepsidra irrepetible
cada reloj tiene sus propias horas
cada segundo tiene su eternidad
cada recuerdo muere en el mismo olvido
que lo engendró
El pescador no sabe de estas cosas
El teje redes y las echa
soñando con los peces
mientras Dios hace nuevos hilos
y enciende constelaciones en el vientre del agua
En la orilla
el pescador es una roca que no existe
Nosotros
somos materia de esa roca
Un día
Seremos agua fugitiva
Discurso 3
Señores:
Definitivamente
me encerraré en mí mismo.
Trazaré mis propios límites.
Decidiré mis oficios.
Por ejemplo,
haré un par de zapatos
con tanta perfección
como si escribiera un poema.
Le pondré suela de endecasílabos.
Haré rimar sus tacones
para que retumben
cuando se cuadren militarmente.
Los coceré con arte cinético
para que las trenzas generen lecturas insospechadas
y enrevesadas fórmulas semióticas
si es que algún crítico llega a ponérselos.
Finalmente,
delinearé con toda exactitud
la huella que dejarán
para que no haya dudas
sobre mi insuperable maestría.
La ciudad, mientras tanto, gira.
Gira y me recuerda que soy un fugitivo
de mis propias incertidumbres.
Para qué entonces tengo que hacer zapatos
o meterme en otras materias.
Qué me importa, entonces, entre otras cosas,
que nadie haya podido comprender
la gravedad de algún informe geológico
o la expresa decisión del arcoiris
de esconderse
para siempre,
cuando lo condenen a permanecer
entre las alas de los grillos.
O qué me importa
si un papagayo se enreda en los hilos
de alguna telaraña celeste.
Todo es cuestión de rumbo.
De suerte.
De Padre nuestro que estás en los cielos amén.
Y que vengan los más jodidos enemigos,
o que San Juan agache el dedo
y se orine en plena fiesta,
en el centro del salón.
Qué importa.
Total,
nada quedará como evidencia.
Nadie podría atestiguar,
ni discernir sobre mi decidida posición
ante los delicados problemas que ustedes discuten.
Permitanme, ahora,
que guarde un minuto de silencio
por la cigarra que murió cantando
mientras un verso mío
(mejor dicho, las manos de mi nieta)
le desgarraron las alas…
Gracias.
Bien sabía que comprenderían
esta lección de semántica y de alta zapatería.
Esta fortuita coincidencia de intereses.
Esta simple metáfora
tejida así,
al vuelo de un segundo disfrazado de siglos.
Porque yo soy así, señores.
Por fuera un vendaval,
un fabricante de relámpagos.
Por dentro,
un niño náufrago, una mano que busca,
que tienta las paredes del sueño.
CANSANCIOS DE ORILLA
Náufrago
en la orilla ilimitada de mar o de galaxia
se vive
el sueño de la ausencia
en el atarceder heraldo de la noche infinita
íngrimo
únicamente con el recuerdo
de algún fantasma gris
borroso en la memoria
Se escucha
la música piadosa del silencio
silbando como un ángel perdido entre los árboles resecos
cuyos últimos pájaros partieron
en el amanecer
Después llega la soledad y golpea
como una piedra
que cae
fatalmente
Se enciende entonces en la memoria
el inútil espejismo del regreso
Ulises
ebrio de amor en los brazos de Circe
Pero ya nada existe
No hay galaxias
ni mares
ni regresos
Es la hora del último naufragio.
José Joaquín Burgos (Guanare, 1933 – Valencia, 2017). Poeta, ensayista, narrador, cronista, novelista y docente.Colaborador en diversas publicaciones periódicas venezolanas. Miembro fundador del Ateneo de Guanare y del Ateneo de Maturín. Editor del semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo. Columnista de los Diarios El Regional, El Carabobeño y El Nacional. Fue director del Colegio de Profesores de Venezuela y presidente de la Asociación de Escritores de Carabobo; miembro fundador de la Fundación del Libro Carabobeño, Vicepresidente Ejecutivo de la Editorial Cubagua del Ateneo de Valencia, y miembro correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo. En 2016 fue designado Cronista de la Ciudad de Valencia, ciudad que adoptó y por la que fue adoptado como uno de sus hijos más ilustres.
Títulos en narrativa: Por aquí se escuchan las pisadas del tiempo (1976) El Pozo del Arcoíris (1995), Torreparque (1988), Don Juan de los poderes (2003), La ciudad novelada (2006); Tres Ases (2007) y Las Murallas del Reino (2007). En Poesía: Ronda de Luz (1956). Cuadernos Cabriales (1957), Los días iniciales (1963), Guanare siempre (1973), El unicornio (1991), Guanare Piedra Luz (1993), Coromotanías (1994), Piel de Sueño (1996), Cansancios de orilla (2012).



