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CÍRCULO DE POESÍA

 

“El oro ensortijado. Poesía viva de México”, según Samuel Espinosa

03 Dic 2009

El oro ensortijadoA continuación  una reseña de Samuel Espinosa sobre El oro ensortijado. Poesía viva de México que apareció hace unos días bajó los sellos de Eón, Secretaría de Cultura del Estado de Puebla, La Universidad de San Marcos de Lima, Perú, La Universidad del Paso Texas y Círculo de Poesía.

 

 

A propósito de El oro en sortijado

 

Resulta difícil imaginar que, en la actualidad, una antología de poesía pueda sorprendernos al publicarse. En términos generales, y no sin suficientes ejemplos para probarlo, estamos acostumbrados –acostumbrados hasta el cansancio– a encontrarnos con retorcidos árboles genealógicos ideados para exaltar a algún patriarca y su respectiva “parentela”, o, al contrario, con una lista interminable y plana de autores agrupados a partir de simples proximidades geográficas o cronológicas.  En el mejor de los casos, las antologías que logran sostenerse, lo hacen gracias al hecho de que los poemas recogidos en ella se defienden solos, muchas veces a pesar de los  propios “responsables” de la antología.

Es en medio de este panorama, entonces, que resulta muy atractiva la reciente aparición de El oro ensortijado, Poesía viva de México[1], por ser una antología que, aun desde el título, se antoja atrevida, desafiante. De entrada, y como el mismo nombre lo señala, se trata de una selección de poetas y poemas vivos. Poetas que, a decir de sus antologadores, se encuentran, al menos en su propio trabajo –que es lo que en el fondo nos interesa–, en una búsqueda similar o paralela, de una “poesía signada por la precisión expresiva y por la pasión, la emotividad, la síntesis de lo apolíneo con lo dionisiaco(25). Una poesía viva, no sólo por ser leída y disfrutada, sino por el aliento infundido, por la respiración presente en cada poema, que se contrapone a la construcción plástica, a veces monumental, instaurada dentro de nuestra tradición por Paz, y continuada –con mucho menos monumentalidad– por el conjunto de poetas reconocidos y reconocibles entre lo que los autores llaman la “Tradición de la ruptura”.

Así, independientemente de su cercanía o afinidad ante los diferentes círculos de poder dominantes en nuestro país –y en esto el atrevimiento es, por contraste, realmente notable–,  y por qué no decirlo, independientemente de los mismos poetas, nos enfrentamos a un amplia gama de poemas, algunos fundacionales, memorables desde la infancia –si fuera usted un poco menos bella…–, y otros altamente discutibles desde el bastión del propio gusto, que sin embargo, –y en esto radica uno de los aciertos del texto en cuestión–, coinciden siempre con el criterio de selección expresado claramente en el comienzo de la antología. Ahí, Mendoza nos advierte que, si bien es prácticamente imposible escapar de la arbitrariedad al realizar una selección de poetas y poemas, la manera más coherente de enfrentarla, la menos impositiva, sólo puede valerse de “un gusto honesto y una idea de la poesía” (18).  

Al respecto, considero que además de la rica y minuciosa selección de poemas, –que a todas luces es el plato fuerte en este menú del día–, es muy digno de atención el prólogo a cuatro manos de Mario Bojórquez y Jorge Mendoza. Primero, porque ambos deciden –acertadamente, a mi parecer– respetar siempre el espacio esencial que a la poesía, a la obra que habla por sí misma se le debe, pero sobre todo, porque no deja de lado la necesidad urgente de enfrentar un asunto que, quizás a manera de calca de los enjuiciamientos al sistema político de nuestro país, se aborda sólo veladamente, en los cafés y cantinas. Con una mirada aguzada, firme, pero sobre todo estricta, ceñida a un afán académico y con la poesía como la primera prioridad, Bojórquez y Mendoza nos señalan lo que para ellos es necesario transformar en las políticas culturales de nuestro país, y además, nos presentan una alternativa real y tangible, para “generar nuevos significados, nuevas lecturas, nuevas interpretaciones” (25) de la muy diversa y cambiante poesía mexicana contemporánea.

Cierto, Mendoza sigue a Fernández Granados al reconocer que “toda antología es un ejercicio de poder” (18). Sin embargo, y a diferencia de antologías que pretenden normar gustos y criterios, la que motiva este texto nos sorprende, como pocas, con un ejercicio de resistencia, de frescura, de voluntad por encontrarse frente a frente con lo que en verdad nos interesa, la poesía.

 


[1] Bojórquez, Mario, Alí Calderón y otros (2009). El Oro ensortijado, Poesía viva de México. Puebla, University of Texas at El Paso/ Escuela de Letras de la Universidad Mayor de San Marcos de Lima/ Secretaría de Cultura de Puebla.

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  • Rosalva Juárez

    ¿Qué poetas han sido antologados por El oro ensortijado?

    ¿Dónde puedo conseguir este libro?

  • Círculo de poesía

    Rosalva:
    El libro se puede conseguir, este fin de año, en los puntos de venta de Eón en la ciudad de México, fundamentalmente en su local del pasaje Zócalo – Pino Suárez; me parece que es el 25.
    En Puebla en Casa del Escritor y en la Subdirección de ediciones de la Secretaría de Cultura.

    Los antologados son los siguientes:
    Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño, Tomás Segovia, Eduardo Lizalde, Juan Bañuelos,
    Gerardo Deniz, Hugo Gutiérrez Vega, Gabriel Zaid, José Emilio Pacheco, Jaime Labastida,
    Max Rojas, Francisco Hernández, José Vicente Anaya, Marco Antonio Campos,
    Efraín Bartolomé, José Luis Rivas, Corar Bracho, Mario Calderón, Eduardo Langagne, Héctor Carreto, Vicente Quirarte, Ricardo Castillo, Verónica Volkow, Minerva Margarita Villarreal, Jorge Esquinca, José Javier Villarreal,
    María Baranda, Roxana Elvridge-Thomas, Jorge Fernández Granados, José Homero, José Eugenio Sánchez, Mario Bojórquez
    Claudia Posadas, Ofelia Pérez Sepúlveda, María Rivera, Julián Herbert, Jorge Ortega, Rogelio Guedea, Álvaro Solís, Balam Rodrigo, Jair Cortés, Mijail Lamas,
    Iván Cruz, Rubén Márquez Máximo, Carlos Ramírez Vuelvas, Alí Calderón.

    Sería muy interesante que pudiéramos abrir aquí un foro de charla sobre la antología, platicar las cosas de poética que la animan y quizá también el proceso de construcción del libro. Vale la pena entrarle a la poética.

  • Margarita Sánchez Robles

    Veo que siguen las pistas de Mendiola, Campos y otros más al no considerar la poesía de David Huerta. ¿Por qué? ¿Por qué tampoco aparece Elsa Cross? ¿Por qué no sale Alberto Blanco? Todos ellos son muy reconocidos y están en otras antologías.
    Quiero felicitarles porque en estos años han hecho una muy buena reivisión de la poesía de méxico. Esto ya se veía desde su libro de poetas jóvenes La luz que va dando nombre y ahora se concreta con este libro. Felicidades. Digan lo que digan se nota que ustedes sí trabajan.

    Saludos

  • Joaquín

    Me parece una excelente selección, aunque debo admitir que me habría gustado más que fuera “poesía viva” (y que siga viviendo muchos años). No me explico, por ejemplo, por qué incluir en la antología a, por decir algo, Zaid, Pachecho, Chumacero, Bonífaz, e incluso a Max Rojas (entre otros) que ya tienen obra y que una antología más no les sumará nada. Creo que roban cámara a la verdadera poesía viva. Al menos eso es lo que creo, actualmente hay material bueno joven y no creo que hubiera necesitado incluirse a grandes pilares de la poesía mexicana para que se defendieran.

    Pese a eso, lo reitero, es una selección muy interesante. Personalmente me encantan Zaid y Chumacero, y le sigo las pistas a muchos de los jóvenes incluidos en la selección, así que en cuanto pueda echarle un ojo, lo haré. Nomás sí, esa observación, que la “Poesía viva de México”, viva muchos más años y no lo que duren los pilares actuales.

    Muchas felicidades y se ve buena la antología que prepararon.

  • jaime woolrich

    Sin duda un trabajp antológico conlleva muchas omisiones, y ninguna debiera ser gratuita. el estar significa algo dentro de parámetros estéticos e ideológicos de los antologadores y el no estar lo mismo. por mi parte siento omisiones, no tanto en la poesía joven, pues eso es inevitable si quieres hacer un corte tan amplio que llega hasta la primera mitad del siglo xx, como de poetas nacidos en los 40 50 y 60. por ejemplo, fabio morabito. la selección no es exacta, no lo será nunca una antología. tampoco creo que cualquier trabajo de este tipo “apague” voces ya reconocidas en la poesía mexicana o de cualquier lugar. este tipo de trabajos merecen mejor atención por parte de la crítica.

    saludos

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