A la manera de Andreas Alciato, iniciamos hoy con estos emblemas posmodernos.

¿Cómo hacer que al decirlas,
al hablar de este cuerpo y de sus joyas
se amen a sí mismas las palabras
y que se vuelvan locas y que estallen
y se rompan de amor
por este cuerpo
que ni siquiera anuncian al sonar?

Eduardo Lizalde, “La bella implora amor”
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