Pierre de Ronsard: Sonnetes pour Hélène, XLIII.



Pierre de Ronsard: Sonnetes pour Hélène, XLIII.

A 491 años del nacimiento[1] del poeta francés, Pierre de Ronsard (1524-1585), presentamos su célebre soneto XLIII. La traducción es del poeta mexicano Eduardo Lizalde (Ciudad de México, 1929), que nos entrega dos versiones del poema.

 

 

 

 

 

 

 

 

XLIII

 

Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle,
Assise auprès du feu, dévidant et filant,
Direz, chantant mes vers, en vous émerveillant :
Ronsard me célébrait du temps que j’étais belle.

Lors, vous n’aurez servante oyant telle nouvelle,
Déjà sous le labeur à demi sommeillant,
Qui au bruit de mon nom ne s’aille réveillant,
Bénissant votre nom de louange immortelle.

Je serai sous la terre et fantôme sans os :
Par les ombres myrteux je prendrai mon repos :
Vous serez au foyer une vieille accroupie,

Regrettant mon amour et votre fier dédain.
Vivez, si m’en croyez, n’attendez à demain :
Cueillez dès aujourd’hui les roses de la vie.

 

 

Pierre de Ronsard (Francia, 1524-1585)

Sonnetes pour Hélène, 1587.

 

 

 

XLIII

(1)

Cuando seas ya muy vieja, de noche, ante una vela,

sentada junto al fuego, hilando y devanando,

dirás, maravillada y entonando mis versos:

“Ronsard me celebró cuando era yo muy bella.”

 

Cuando no tengas sierva, que al oír tales nuevas

suspensa su labor, y a medias dormitando,

se despertara oyendo de Ronsard el poema

bendiciendo tu nombre de alabanza inmortal,

 

yo estaré bajo tierra y, fantasma sin huesos,

sombreado por los mirtos, tomaré mi reposo.

Tú serás ante el fuego una vieja encorvada

 

recordando mi amor y tus furiosos desdenes.

Vive, si has de creerme, no esperes a mañana

y corta desde ahora las rosas de la vida.

 

 

XLIII

(2)

 

Cuando seas ya muy vieja, de noche, ante una flama,

Sentada frente al fuego, hilando y devanando,

Dirás maravillada y entonando mis versos:

Ronsard me celebró cuando era yo muy bella.

 

No tendrás sierva entonces que al oír tales nuevas,

Suspensa su labor y a medias dormitando,

Al escuchar mi nombre, de pronto despertara

Bendiciendo tu nombre de alabanza inmortal.

 

Yo estaré bajo tierra, y fantasma sin huesos,

Sombreado por los mirtos, tomaré mi reposo.

Tú serás ante el fuego una encorvada vieja

 

Recordando mi amor y tus furiosos desdenes.

Vive, si has de creerme, no esperes a mañana

Y corta desde ahora las rosas de la vida.

 

 

 

 

 

 

 

Notas

[1] La fecha exacta de su nacimiento es incierta. Hay diversas versiones sobre la cronología, pero suele haber mayor consenso sobre el mes de septiembre de 1524.