Yusef Komunyakaa: Encuentro Internacional de Poesía CDMX



Yusef Komunyakaa: Encuentro Internacional de Poesía CDMX

Presentamos una breve semblanza, tres poemas, nota crítica y fotos del poeta norteamericano, Yusef Komunyakaa, invitado al Encuentro Internacional de Poesía CDMX 2015, a celebrarse del 26 al 29 de noviembre de 2015 en la ciudad de México.

 

 

 

#poesíaCDMX

 

 

 

Yusef Komunyakaa nació en 1941 en Louisiana. Es poeta y profesor en la Universidad de Nueva York. Recibió en 1994 el Kingsley Tufts Poetry Award, por su obra Neon Vernacular. En 1994 recibió el premio Pulitzer de Poesía. Ha recibido también el premio Routh Lilly Poetry Prize. Komunyakaa recibió el Louisiana Writer Award en 2007 por su contribución a la poesía mundial. Entre los temas de su poesía destacan la experiencia de los afroamericanos en la vida rural sureña antes de la era de los Derechos Civiles y su experiencia como soldado durante la Guerra de Vietnam. Valparaíso México y Círculo de Poesía han publicado su libro Dien Cai Dau en 2014. Valparaíso México y Círculo de Poesía han publicado su libro El país entre nosotros.

 

 

 

 

 

“En el panteón de poetas estereotipos: el borracho apasionado es uno; el solitario irónico-mordaz es otro-, el señor Komunyakaa es más intelectual de ensueño,….” (..) un tipo de Wordsworth cuya mundana mente filosófica podría ser agitada por algo tan acogedor y personal como un paseo en un campo de narcisos. (…) Sus poemas, muchos de los cuales se construyen sobre detalles ferozmente autobiográficos sobre su estadía en Vietnam, sobre su infancia, enfrentan las manchas que la experiencia deja en una vida, y que a menudo ocurre dolorosamente sin resolución.”

Bruce Weber/ New York Times

 

 

 

“Komunyakaa escribe con sensibilidad acerca de las dificultades de ser un soldado estadounidense negro luchando junto a los hombres blancos”

 

– Wayne Koestenbaum / New York Times Book Review.

 

 

 

“Siento que el artista o poeta, más que el político o el soldado profesional, está condenado a conectar con lo que él o ella observa y experimenta.”

 

Yusef Komunyakaa / The Poetry Foundation

 

 

 

 

 

 

 

CAMUFLANDO LA QUIMERA

 

Nos atamos ramas a los cascos.
Nos pintamos las caras, y los fusiles,
con el fango de la orilla del río,

colgamos manojos de hierba de los bolsillos
de nuestros uniformes de camuflaje. Nos
fundimos con la selva
contentos de que los colibríes se fijaran en nosotros.

Nos ceñimos a los bambúes y luchamos
contra el viento que venía del río
arrastrando nuestros fantasmas

desde Saigón a Bangkok,
acordándonos de las mujeres
que habíamos dejado en América.
Apuntábamos a los pájaros de cantos ominosos.

En nuestras paradas sombrías
los simios de las rocas intentaban delatarnos
lanzando piedras al anochecer. Los camaleones

trepaban por nuestras espaldas, cambiaban
del día a la noche: del verde al dorado,
del dorado al negro. Pero esperamos
hasta que la luna se convirtió en metal,
hasta que algo se rompió
dentro de nosotros. Los Vietcong
se movían por la ladera, con sus vestidos de seda negra,

transportando equipos pesados por la hierba.
Allí estábamos escondidos. El río fluía
por nuestros huesos. Los animales pequeños se escondían
al notar nuestra presencia; contuvimos la respiración,

listos para llevar a cabo la emboscada
en L, mientras que el mundo daba vueltas
debajo de nuestros párpados.

 

 

LOS MUERTOS DE QUANG TRI

 

Esto es peor que contar piedras
en caminos que no llevan a ninguna parte,
como cuando un tigre intenta cazar y retrocede
al oler su propia sangre en el suelo.
El que se arrodillaba junto a la pagoda,
¿te acuerdas? Capitán, no vamos
a hablar de eso. El niño budista
que se ponía en la puerta y a quien le frotábamos
la cabeza afeitada para que nos trajera suerte
brilla ahora como una luna blanca.
¡Está muerto para siempre, maldita sea!
La hierba que pisamos se levanta;
cuchillos amenazando
nuestras partes más preciadas.

 

 

 

HANOI HANNAH

 

¡Ray Charles! Su voz
nos llama desde la alta hierba,
y nosotros nos agachamos tras los sacos de arena.
“Hola, hermanos negros. Holaaa,
Georgia también está en mi mente”.
Las bengalas florecen sobre los árboles.
“Ahí está Hannah de nuevo.
A ver si le podemos
encender la puta mecha
esta vez.” Los proyectiles
dibujan un arco pálido
en el crepúsculo. Su voz sale
de un seto a mano izquierda.
“Es sábado por la noche en los Estados Unidos.
Imaginaos qué estarán haciendo vuestras mujeres.
Creo que voy a dejar que os lo cuente
Tina Turner, soldaditos nostálgicos.”
Los obuses corcovean como una manada
de caballos detrás de la alambrada.
“Sabéis que sois hombres muertos,
¿verdad? Estáis muertos
igual que King hoy en Menphis.
Muchachos, estáis rodeados
por la división del General Tran Do.”
Sus palabras hieren
como las balas de un francotirador.
“Hermanos negros ¿por quiénes estáis muriendo?”
Lanzamos una ráfaga
de balas trazadoras. Los Phantom jets
se despliegan en abanico sobre los árboles.
La artillería dispara al objetivo.
Su voz resucita
y la sentimos hablar
de nuevo, una flor sangrante
de la que nadie sabe su nombre verdadero.
“Sois una mierda de tiradores, GIs”.
Se oyen sus carcajadas salir del suelo
como si los altavoces estuvieran
enterrados debajo de nuestros pies.

 

 

 

Adquiere un ejemplar de Dien Cai Dau en las mesas del encuentro y llévatelo firmado por el poeta. O bien, a través del sitio de Valparaíso México, haciendo clic en la imagen

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