Poesía argentina actual: Maximiliano Contreras



Poesía argentina actual: Maximiliano Contreras

Presentamos una muestra del poeta argentino Maximiliano Contreras (Tunuyán, provincia de Mendoza). Poeta y docente, se dedica a impartir clases de Lengua y Literatura. Ha obtenido diversas distinciones por su poesía.

 

 

 

 

Los perros todos los días

mean los árboles/

van y vienen del circo a la verdulería/

trotan de la acequia a la salida del supermercado/

tienen las orejas rotas/

y las patas ya sin uñas/

van y vienen como sombras….

 

 

 

 

 

llegó otra vez la luna

vos sabes que estaba

de perfil ante el mundo

acurrucada/ quieta

dejé el celular para revisar el cielo

llovía y está atrás de las nubes

caminan dos o tres personas por la calle

ponen un pie después el otro

corren para no mojarse/

y no mojar la carne que compraron para cenar/

yo la vi a la Luna tapándose/

yéndose porque estaba sola…

 

 

 

 

cuando estuve sentado dos o tres minutos

esperando que pasaran las

horas

sentí el reloj que aceleraba el

paso

no quería moverme porque cualquier

movimiento

arruinaría el

tiempo…

 

 

 

 

dejamos el lápiz sin punta/

para ver pasar los días/

azules días/ pintamos con aerosol oxidado la noche/

en los balcones de una Mendoza que apenas nota la presencia de mis manos y mi cuerpo/ parado en el semáforo/

los que olvidamos/ vivimos apretando la realidad con fuerza/ sacando jugo de mentira…

 

 

 

 

debe ser muy gracioso ser un payaso y pintarse la cara/ salir a la fiesta de un niñito y que te salten/ que te hagan caer boca abajo y te ensucian el traje todo lleno de lunares/ te griten con la voz chillona/ se acabe el día y en la noche otra fiesta, sin bañarse ni nada, a saltar la soga, y jugar a la escondida, mover el globo y hacer un perro, tirar caramelos, viene la madre con la torta y cantar el feliz cumpleaños. Feliz lleno de mugre. Tipo dos de la mañana llegar a la casa para ir a trabajar a la fábrica, ver las estrellas un poco lejos y con ganas de que alguien las extrañe. Mover las manos en la cinta empacadora y arrimarse de a poco los huesos/

dejar las piernas en el baño, la cabeza en la cocina, desarmarse todos los días, desarmarse de una buena vez por toda…

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