Sobre Sujata Bhatt. Texto de Quetzal Sánchez Gutiérrez



Presentamos una reseña de Quetzal Sánchez sobre Shérdi y otros poemas, de Sujata Bhatt, libro que inaugura la colección del décimo aniversario de Círculo de Poesía. Sujata Bhatt mereció en 2014 el Premio Nuevo Siglo de Oro, que otorga el Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de México en 2014.

 

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Sobre Shérdi y otros poemas, de Sujata Bhatt

 

El libro de Sujata llegó a mí por la confianza y recomendación de Andrea Rivas. Cuando me propuso presentarlo sentí una mezcla de intriga y emoción. “Es la primera vez que presentaré un libro”, “es la primera vez que haré algo que tiene que ver con la literatura”, pensé. Luego me preocupó que no me gustara; ¿cómo hablaría bien de algo que no me pareciera bueno? Afortunadamente no fue así y ahora estoy aquí, intentando explicar qué pienso de él.

Encontré en el libro de Sujata una variedad de temas que me intrigó bastante, es un poemario diverso que intenta retratar a la India, su mitología, sus costumbres, sus lugares. Pero también busca mostrar la preocupación de una mujer y de cualquier ser humano sobre la pobreza, el hambre y la enfermedad.

Habla del amor, el cuerpo, el sexo, la feminidad y el deseo no sólo para evidenciar los complejos y la romantización que como mujeres vivimos, sino como una forma de enseñarnos que hay un punto de encuentro entre lo que se supone que debe ser una mujer, en India o en cualquier lado, y librarnos de ello con la experiencia diaria de nuestro cuerpo, nuestros afectos y nuestro deseo. Este poemario explora ese conflicto con una mirada que, desde mi punto de vista, no quiere confrontarse con el canon masculino ni busca reivindicar a la mujer, sino explicarse así misma.

Por otra parte, habla de emociones y experiencias que hemos vivido, por el simple hecho de ser seres humanos. Todos podemos sentir la tristeza de una sociedad en ruinas o de la pobreza de India, no es muy distinto a lo que vemos aquí en las calles de Puebla. No hace falta viajar mucho para saber a qué se refiere cuando habla de la enfermedad, la pobreza, la muerte o el hambre:

 

El sufrimiento es

cuando estoy en Ahmedabad

después de diez años

y aprendo por primera vez

que nunca escogeré vivir aquí. El sufrimiento es

vivir en América

y no poder

escribir una maldita cosa

al respecto. El sufrimiento no es

para que te lo cuente.

 

La poesía de Sujata  busca conectar los lugares que todos tenemos en común, hacernos empáticos a lo que pasa en India o en Brooklyn; preguntarnos qué siente una mujer con polio o recordarnos los remedios caseros de la abuela. Todo esto a través de imágenes que nos recuerdan a una anécdota que alguien pudo contarnos; al cuento que oíamos de pequeños o la tristeza que hemos sentido cuando estamos lejos de nuestra casa.

Asimismo, Sujata explora una veta poética que se deslinda de todo lo que he mencionado anteriormente, pues recrea las voces de dos mujeres: Paula Becker y Clara Westhoff. La primera, amante de Rilke y la segunda su única esposa. En estos poemas muestra la angustia y el amor de ambas mujeres hacia el poeta, pero también entre ellas, sobre todo en los de Paula hacia Clara.

En los poemas en que Paula busca explicarle su amor a ambos hay una profunda reflexión sobre las relaciones entre hombres y mujeres, no sólo como una muestra de la censura y abnegación que la mujer, en general, vive sobre sus propios sentimientos, sino también como una forma de reapropiarse del arte para crear un discurso propio, femenino:

 

Tal vez este retrato

que estoy haciendo de ti

es más íntimo que el sexo.

Todas esas horas que pasamos juntos

en mi cuarto, mientras todo París

estaba encerrado al aire libre.

Nadie se ha atrevido

a mirarte del modo en que yo te he mirado.

Todas estas horas yo soy la artista:

por una vez soy yo quien es

ni mujer, ni hombre, sino los dos

y también ninguno. Yo soy la artista

que entiende la luz sobre tu piel.

 

Esta antología busca mostrarnos una cotidianidad distinta a la que nos enseñaron los poetas coloquiales. Aquí habla una mujer de las cosas que mira, no quiere denunciarlas, no quiere mostrarnos su realidad, ni evidenciar la vida femenina, el exilio o la pobreza. Es la voz de una poeta que busca, creo yo, escribir para entender lo que vive, lo que siente y lo que pasa.