Poesía Mexicana: Edgardo Mantra



Presentamos ocho poemas de Edgardo Theodoro L. Mantra (San Jerónimo de Juárez “el Grande”, 1984). Es editor y poeta. Estudió Sociología en UAM-X. Entre sus libros se encuentran: Prefiero ver el Box (El Under Ediciones), A la muchacha que pasa (Start-Pro), Éxodo (Dipsomanía-Poética), Insert Coin (Niño Down Editorial), Gusano de acero (Son del Barrio), El amor es un tlacuache del Mictlán (Textual), Cualquiera puede cocinar (Calavera de Azúcar), Postdata: tu gato ha muerto (Atún de Sirena) y participa en los libros: Relatos fugitivos (UAM-X) y Magisterio rebelde (Antología Libertaria)Ha publicado en diversas revistas, compilaciones y antologías nacionales e internacionales y es ganadora del Primer Concurso de Cuento Universitario Elena Garro de la UAM Xochimilco. También es miembro fundador del movimiento de vanguardia PONIISTA, junto a otros artistas ñeros y participa de tiempo completo como Director en Mantra Edixiones.

 

 

 

 

 

PUNTURA DELEBLE

(Aspidochelone)

 

Quisiera hacer un trazo 

que prolongue 

las gardenias de tu boca

para no asumir que soy nadie.

 

Sólo el recuerdo 

de tu cara 

pez, 

que se convierte 

golondrina

y luego,

cocodrilo 

sumergido en mí; 

pantano

comulga entre 

los golpes de anzuelos 

contra piedras

que sangran.

 

Me gustaría 

sacar ese reptil 

que es

nadie importante, 

nadie envidiable, 

nadie peligroso,

solo, 

representación de 

la dichosa nulidad que abarca 

comunión de iguales  (distancias).

 

Pero el intento 

por emerger a la superficie

lo que evocas,

ha despeinando las escamas 

del cadáver

que tarda 

en ser visible a tu boceto.

 

Desde lejos 

reconozco lo deleble 

en la belleza 

de no saber 

(man)tener una ilusión

que me domine;

el refugio 

donde algunas veces

he querido ser, 

más feliz que todos.

 

 

 

II

Si tú me miras,

yo me vuelvo hermosa.

GABRIELA MISTRAL

 

Todo lo importante vuelve,

un cromático carajillo, en la plaza Bolívar llena de palomas rancias

y hombres solos masturbándonos por infamia.

Esa tripa que traes de corazón me azota,

y las ratas voladoras infectas de gringos hermosos

con sus cuerpos de escultura e intemperancia; azoran rumiantes.

Bogotá me recuerda a Guanajuato, San Cristóbal de las Casas 

y Ciudad Nezahualcóyotl en 1990, agregándole 3 ceros al peso.                                                           Huele a antaño.

Los ancestros duermen hasta las 6 de la tarde

y despiertan diciendo buenos días, los más jóvenes  les contestamos: BUENAS NOCHES.

Dos metaleros con cabelleras largas me hablan de la ciudad y sus poetas,

Los Nadaistas no son mencionados en el camino de piedra,

Galería la Cometa, Galería el Museo, Aquel lugar donde habitan los cuadros de Botero, Casa Riegner, Galería Nueve Ochenta y cementerios visitados en procesiones guerrilleras. 

No des papaya, recita el poeta Carlos Escobar al convencerme de no ser el destino de un autobús, al puro estilo teatral de Gomez Jattin. 

No confíes tanto en los consejos de la seguridad en Colombia.

He notado que me persiguen dos militares cursis e intermitentes, este sitio me recuerda a mi hogar, un campo de batalla turístico sumamente peligro, uno de los más aterradores del mundo: 

el cartel de Tláhuac – ¡qué inigualable experiencia! – recitan el eco de orfandad:

el Ojitos Corp. Vision Freak.

¿Cuál es el índice de homicidios por cada 100 mil habitantes en tu país?

La nostalgia me invade con la tonada de un piano antiguo. Shh, no hables del narcotráfico y la cocaína, la podemos conseguir, pero no hables del narcotráfico y la cocaína.                                                                                         

Lanzamos todos un beso al aire.

 

 

 

GUSANO DE ACERO

 

A Los Espartanos de Trenes: Estación Mixcoac,

Línea 12: Dedos, Pikachu, Pawa, Zapo, Chinto,

Oso, Arthur, Moncho, Beto, Lalo & Don Lucio

 

En el subsuelo como ratas 

aseamos los trenes del progreso,

repletos de caras serias,

amargas,

encerradas en trajes de absurdo.

 

Hierbas artificiales aferradas al

pezón de una mujer barranca asesina. 

Ecosistema asalariado,

               sistema perfecto :

el laburo amamanta enajenados con su teta ultraderecha.

 

Camino sin fin,

tuerca de adamantium,

cuchillo de humo

cortando la capa de ozono

que recubre

el mundo infeliz de la jornada laboral.

 

Libertad que soslaya a los underground

uniformados de naranja con

fusiles trapiadores,

mosquetes franelas,

balas de cloro en paredones de microbios y bacterias.

 

Somos los últimos,

seres humanos que 

protegen a las máquinas  que se transportan sobre máquinas.

 

En serie  realizamos actividades de 

8, 16 y 25 horas

diarias.

 

Activos en los cárcamos del tren metropolitano

atestado de capital social, que orilla a sentirnos solos

simplemente por estar feos y mugrosos.

 

Querer ser-tener, 

poder absoluto sobre los

indeseados, 

             tuertos, 

                      mancos, 

lisiados, vagos y locos de cuerpo y mente:

espíritus tanque lleno de carencias;

salarios miniminimos,

asidos a ilusiones trapiadas y aromatizadas

       por infinitos

rechinando de limpio.

 

Somos fracasados con más bendiciones y humildad que 

                      cualquier misionero 

evangelizando caníbales.

 

Sumidos,

disputando con desmugrante

y jergas, la guerra entre vía y vía,

dentro de túneles que tragan personas,

salivando todo el tiempo goteras que hay que secar.

 

Austeridad convulsionando en terremotos

detonados por ferrocarriles rabiosos.

Trabajamos cobijados por la mirada de lástima que

nos arrojan como limosna los usuarios,

al vernos subalternos, 

subempleados,

subterráneos.

 

Forjamos memorias volátiles,

con nuestro austero equipo de higiene,

que principalmente desvanece pisadas,

escupitajos, mocos con sangre, vomitadas

y basura [pero desafortunadamente no la realidad social].

 

Somos los fuertes desprotegidos,

felices prietos pálidos,

topos que han sido olvidados por el sol.

 

¡Pero ya no lo necesitamos!

 

Pues la luminiscencia que nos vibra 

sirve para cuartearnos las manos

y reír y jugar mientras el 

mundo

va dejándonos el polvo de sus ruinas,

testimonio apocalíptico de una sombra productiva que

nos discrimina,

nos aplasta,

mientras nosotros

vamos quedando hasta los huesos de

tanto expiar con nuestra alegría

su sagrada indiferencia.

 

 

 

QUIERO HABLAR DE COSAS 

 

No sé muy bien lo que me espera, pero,

de cualquier modo, iré hacia eso riendo.

STUBB, en Moby Dick

 

Septiembre es un mes culero | recuérdalo rencorosamente Rosaria | y nunca olvides los besos de Tin Tan con Silvia Pinal en Peralvillo | Culhuacán: MALO | billetera vacía | Cuauhtémoc Méndez y la nota roja | sonriendo con lencería de encaje | con ganas de no estar fragmentada | ni averiada como el órgano de Roberto Bolaño | con la moral de hermana | ¿Y los pies? | A medio metro del suelo de Marco Fonz | El ojo morado por la madriza que me puso con su técnica de grulla Sergio Loo | Rasgada por animales famélicos y automóviles salvajes al acecho de Mario Santiago | El animal citadino que brama en los cinturonazos de mi abuelo | viéndote patinar en los bowls de Cabeza de Juárez | haciendo un tatuaje y zumbando [el sonido de las llantas de tu SK8 y la máquina de tatuar son inconfundibles] | Pintas una barda con “intención poética” y sólo se te ocurre un verso de Juan Gelman | máxima aspiración de grandeza: una orden de tacos para compartir | la tamalera hablándome de amor | y el tortero diciendo qué es lo que le conviene a una mujer | Los vagabundos que hacen simulaciones de casas en las avenidas | los indigentes frente al teatro Blanquita | los alcohólicos libros de José Francisco Zapata | el reptar de José Luis Colín | el piropo en 6 idiomas que intenta decir lo mismo | No me sonrojan tus indiscreciones | La nostalgia por Ramón Méndez | el oficio de la prostitución | hipocresía en el tiempo | el amor no está en el aire | malditos sean los detectores de billetes falsos | orinamos juntos en la calle | toreamos los ruidos furiosos de sementales autos deportivos | robamos libros | comemos con los tlacuaches ladrones | Tus botas Dr. Martens color vino | Ven a mí, amarres chingones y otros arrobamientos | Damas finas en sandalias | ¿you win? | el deseo lascivo de mi abuela que se encuentra en cama | apuesto esta vida y otras más a que piensa en otras camas | otros tiempos | y joder con 500 diferentes hombres ricos en vez de recibir una inyección de BEDOYECTA | las tortugas verdes en los ojos de mamá | Pócimas, tarot y recetas de cocina en DEFE con los vientos fríos de los días de sol y aguaceros fieros | Una visita al festival donde me rodean muchos Bukowskis [no por poetas, sino por borrachos… tomando en cuenta que Bukowski no es un verdadero poeta] | y a ti, te perdono el último aborto sólo por ser [José Emilio] pacheco | breve antología patética que se sostiene de un puñetazo de besos | Al hijo del diablo le dicen así por permanecer joven | siempre tendrá 23 años | los poetas malditos me negaron ser maldita | ahora hago textitos largos de superación personal | y le doy gracias al universo | Muchos amigos murieron por odiar y por drogadictos | pero fue más por el odio | las drogas son un buen placebo para sobrellevar la realidad que es muy puta | los poetas muertos me niegan el derecho a suicidarme | Firmé una carta romántica con la sangre que escurre de mi axila rasurada | y canté una canción sí correspondida | mi sexo tiene un tatuaje con aroma a todos mis amantes | rasca y huele | mi suavizante de tela es de aroma a: humedad | Soy muy fuerte | Es una pésima noticia saber que el karma es un puñetazo que yo lancé en tiempo pasado para darme una lección de humildad en el futuro | la CDMX es un cocol volando igual de bonito que tú y yo cuando nos decíamos: ¡para siempre! | Y sube | sube | sube lo más alto que es posible | pues de eso se trata el juego | para luego ser cortado el hilo de un momento a otro mientras todas corremos para salvar nuestras vidas | Mandando a chingar a su padre a todo México | cada vez que alguien quiere secuestrarme, matarme, disolverme en acido para que no existan pruebas, pero antes de toda la fórmula violarme [–Luna dixit-] | En este mi país que convulsiona a través de mis chichis mutiladas cada noveno mes que para mí y los familiares de muchos otros resulta ser un bodrio.  

 

 

 

PEZ MECÁNICO VOLADOR

 

Sábado 18 de enero de 2016 / En la Juventino Rosas 

/ Iztacalco: Acribillan a chavos / Pp. 16 

/ Sección: Seguridad 

 PERIÓDICO EL METRO

Ahora el espacio se expande y disgrega; 

el tiempo se vuelve discontinuo y 

el mundo, el todo, 

estalla en añicos.

 OCTAVIO PAZ

 

Las ideas amontonadas van directo al fuego

antes de salir de mi boca,

hoguera de animales marinos, enjaulados engranajes que anhelan su vuelo

para imitar a la naturaleza,

y en la primera plana los verdugos van disparando sobre reguetonetas hurtadas

reinicia la sensación de crecimiento,

cuando quería salvarme, hordas de vida

me fueron imposibles a la vista,

sería irónico caer en las manos de la justa muerte ahora que arrancaban nuevas pasiones,

comienzo a comprender la maldición que los dementes le hacen a la gente normal,

en la esquina del callejón, dos adolescentes son asesinados,

ya no necesitamos drogas para alterar los sentidos,

ni vanagloriarnos con temas de nenas y peleas ganadas,

las ratas comienzan a buscar nuestros besos,

la espada de Damocles nos ha esperado pacientemente,

(ojo) los verdaderos locos viven humillados,

una leve iluminación,

mi mente se abre a un bosque reforestado,

al cielo blanco áurico,

que cobija de espíritu y sobriedad

las calaveras que celebran la última puesta de su traje de carne  cruda,

todo es más sabroso al paladar de mi vida corriendo en un segundo,

a nadie más que a mi le debo mí ruina,

cosquillas de barrio recorren las calles,

llegan directamente a acribillar mi niñez perdida.

A estas alturas, los poemas de leones son gatitos cayendo por la escalera de mi garganta,

¿te parece que estoy solo?

No me importa, ya no respaldo ni me opongo a ninguna causa. Sin mí, el mundo no convulsiona.

¿Es una nueva etapa y comienzas a extrañarme?

ojalá nunca descubras el delgado hilo que conduce a lo desconocido

y a la morbosa perdición de probar mis pecados,

los peces de mi boca comienzan a provocar a los gatos 

que se levantan en los escalones de mi esófago,

no tengo la intención de entregar mis mejores palabras al público académico y conocedor,

y si lo hago, dirán mis heterónimos que gritan a distancia: 

NOS EQUIVOCAMOS EN TODO. 

“Este soy yo, el niño talón, el niño cipactli, el niño ausente de su pobre amante”,

feo, chaparro, prieto, calvo y gordo,

con un cachalote en la mano izquierda y una golondrina en la derecha,

feliz, fluido-sólido / mediocre contradicción.

Díganme quién fue. Alguien tuvo que haber visto. Eran unos niños, por qué les hicieron esto si no se metían con nadie,

han dejado bofetadas en las culpas de mi madre,

jamás conoceré a ese infante que seguiría mi ejemplo,

una ambulancia forense vocifera un canto de sirena y declama

que nadie es, ni escribe, ni crea cosas realmente importantes,

¡VEN! tú que lees, acompáñame en el suelo.

No sabemos con quién acabará atada nuestra vida rastrera.

Mis nuevas creencias promueven la automutilación,

el más rápido vehículo es la vocación de servir,

¿qué más se puede añadir?

Vivir junto a otra persona no significa que estás acompañado

¿todas las mujeres conducen a la muerte? /siempre me lo había preguntado.

No. Y no sufro, disfruto el viaje, me parece justo recibir verdades

sin debilitar el impacto de los golpes.

Es  tanta la belleza, que no duraré en usarla,

carezco de signos vitales debido a dos impactos en el tórax y cráneo,

la emoción se escurre en la cloaca y

un rayo de luz caído del cielo hace un nido de serpientes en los corazones de mis hermanos.

Las leyes equinas que rigen a la sociedad

suenan igual que una triste canción ranchera,

saben al miedo primigenio de morir sin un buen verso,

se miran igual que un revólver pendiendo del ánimo de un suicida,

se sienten como un papel con caca en tu versión más pulcra,

en tu tiempo más incompleto,

en tu etapa del hubiera.

Los animales que visitan el exterior de mi boca golpean mis dientes

buscando la razón de su existencia,

su ciclo de destruir sigue latente,

soy su instrumento, un hacha barricada que no soporta las voces 

de curiosos / que de un tiempo a la fecha ya no tolera cosas tristes,

ni la luz al final de un túnel.

Busco la libertad a cualquier costo,

si he de morir quiero que sea en total obstinación

quiero que el Chamuco reciba con su boca mi excremento,

exijo más verdades,

papá decía que en la intimidad no hay mentiras,

quiero que un pez mecánico volador escape de mis fauces llenas de felinos,

deseo debutar en la página 16 de un diario amarillista,

que mis compas no lloren mi muerte, mientras mi viuda baila charlestón sobre     mi tumba,

y que jamás un karma me traiga de una regresión al abismo,

espero que en mi próxima vida, mis latidos siempre retumben un estallido

y que el destino no se encuentre sometido al reinado

del Dios que habita en el extremo de 

la luz que hoy ha decidido arrancarme

con casquillos de plata.                                                                                  

¡AYO SILVER!

 

 

 

LIRIO ACUÁTICO DE TERCER MUNDO EN VÍSPERAS DE SER FLOR DE LOTO EN CANAL DE CHALCO

 

Sigo apostando a la seguridad de la cama,

navegante pirata de mares profundos, 

ahogados de concreto.

 

Selva de asfalto,

olas de suelo que llevan la isla a cuestas, 

tras los mapas del cielo techo, 

                    fisura y constelación.

 

Deriva,

camino de recodos laberínticos, 

recorridos del centro a la salida.

 

Metros cuadrados con bestezuelas 

que a falta de sol, 

se inventaron su luz, 

a la que le rezo todas las noches, 

aún siendo de día.

 

Estoy hecho carne de tiburón, 

pero trabajo medio tiempo de perico, 

en el hombro de un capitán traficante de monos sidosos.

 

Altamar vigía de sus enajenados 

que fuman varas y cocos, 

el salvavidas que balsa fugas,

                   me aguanto el aire,                                  

y tanque y rol y borregaso del encerrón.

 

Hay patrullas rodeando la costa,

unidad habitacional,

se va en un yate la mujer despechada

buscando tierra firme: 

     bodas de quinceañeras 

celebran el bautizo de sus hijos

                          cabezas rapadas.  

 

El miedo se suena los mocos dentro de 

niñas que duermen sin calzones,

mientras se les hace agua la canoa.

 

La marea se eleva,

los cangrejos danzan al revés,

la vida es eso que ocurre 

mientras imagino 

todo lo que puedo ser y no soy. 

Me convierto en polvo,

soy un remolino de arena.

 

No encuentro el ancla pá sentar cabeza,

y nadar no es posible en las aguas de cemento, 

las gaviotas salen a las avenidas buscando la muerte.

 

Estoy perdido, en mi jaula de aguasaguas.

El presente sobrevivir, 

es sinónimo de caminata 

en el tablón que    

sale de la borda; la cama es un salvavidas cómodo, 

                                                                  ser libre es movimiento,

la estrategia sirve poco, 

no hay una equis pintada en este mapa, 

ni rosa de los vientos que dé rumbo a un mejor destino.

 

En los epígrafes pal tesoro del mapa,

 

mi padre resultó tener razón: le intentes como le intentes hijo querido;

tienes que despegarte de las cobijas para que la humildad y el poder te permitan…

florecer de las aguas negras

        

sin la necesidad de un coño,

¡por el cual arrastrarte!, en busca de tu 

última transmutación,                                  

                 caminar

                      erguido.

 

Dios mediante, te bendiga su ardor

aunque sea por lástima

de una existencia más allá de puros   

                                 anzuelos.

 

 

 

PROYECTO DE MUERTE

 

Fuma mucho, come mucho,

deja de hacer ejercicio, engorda,

despréndete de la limpieza,

olvida

            la

                rehabilitación.

 

Toda idea de futuro y supervivencia

tiene que quedar aniquilada.

 

No requieres de veneno como Séneca.

No hace falta pegarte un tiro como Hemingway.

No hay que ofrecer el oficio de vivir como Pavese.

No tienes que crujir entre llantas y rieles de acero como Peter Llewelyn Davies

o pisar el acelerador del auto como Kennedy Toole.

Deja en paz la cuerda con el nudo de ahorcado.

 

Toma COCA-COLA, come papitas fritas.

Simula dietas, compra aparatos para ejercitarte;

por si alguien sospecha de tu plan.

Platica con tu esposa, asegúrale

que

       quieres

                 cambiar.

 

Pídele su apoyo, de cualquier manera no te lo dará.

 

Come pan y grasas, traga y cena las veces que puedas,

después del trabajo, en casa de tus suegros, en casa de tus padres,

y en la madrugada,

cuando por fin tengas tiempo para ti.

 

Relájate, toma una pluma y escribe,

cada letra será valiosa.

Pues la muerte te sorprenderá entre las líneas,

de

    grasa

              que

                    se

                        acumulan,

sobre el cinturón.

 

Bebe, levántate tarde, métele al cuerpo todo lo que puedas,

mastúrbate, infringe la ley, permite que la mugre y caspa afloren.

 

Deja que tus calzones roídos sigan filtrando tus pedos.

 

No medites, no pienses, no reflexiones,

siéntete seguro de que la muerte vendrá.

Estás más cerca.

 

La música no será necesaria,

ya no quieres bailar.

 

Erradica los planes, evita los hijos,

cualquier compromiso te atará a vivir.

 

Olvida los pagos a crédito, los electrodomésticos innecesarios

en la necesidad de vivir.

 

No cuentes tus planes, no invites a más gente a tu vida.

Muérete, muérete, muérete, muérete,

muérete, muérete, muérete, solo.

Pues incluso acompañado te encuentras solo.

 

Fuma más, ignora el infarto de tu padre,

ignora los aneurismas de la abuela,

ignora el cuerpo hinchad y amoratado de tu abuelo que murió reteniendo líquidos.

 

Olvida el dolor, todo, absolutamente todo

está destinado al colapso.

 

No sufras ni sientas miedo.

No seas contradictorio con tus palabras.

No pidas ni ofrezcas cosas que no puedes cumplir.

 

Tu meta requiere de desarraigo.

Deja de pintarte, descuídate; pues esa es la muestra

de que la gente no te importa.

 

Deja de nadar o remar.

Tu naufragio es inevitable.

 

Evita toda posibilidad de éxito,

pues fracasarás, perderás en el juego de la vida,

vivir mata.

 

Y finalmente hagas lo que hagas, tienes que recordar

que tu única meta es estar muerto,

y con tus muertos.

 

 

 

MARATÓN

 

Lee,

lee mucho, 

aunque no comprendas nada,

lee más.

 

El tiempo se encargará de poner las cosas en su sitio,

sal a vivir un rato, camina, y si puedes corre, 

lo importante es no tropezar con el hastío.

 

Con suerte, algo tendrás que decir.

 

Esto apenas es la preparación, 

el verdadero debut es más parecido 

a una carrera llena de serpientes 

con pocas escaleras.

 

El inicio, es interminable. 

 

Ten en cuenta 

que los mejores versos 

serán aquellos 

que no lograrás alcanzar, 

pero aun así, persíguelos.

 

Has llegado al final del principio,

si la falsa fama 

no te gobierna antes,

descubrirás que siempre fuiste: 

carnada en movimiento.

 

Sigue adelante, 

contempla el camino 

lleno de palabras por quitar 

y continúa, 

porque fieras nocturnas 

te han de perseguir 

todo el tiempo.