Poesía africana: Rui Knopfli



En la construcción de un corpus de poesía africana contemporánea, recuperamos tres textos del poeta mozambiqueño Rui Knopfli (1932-1997), traducidos por Martín López-Vega. Su primer libro, O País dos Outros, apareció en 1959. Dirigió los suplementos literarios de los periódicos A Voz de Moçambique y A Tribuna. Se exilió en Portugal a partir de 1978. Knopfli es una de las grandes voces de la poesía portuguesa del siglo XX. Recientemente, Pedro Mexia publicó la antología Nada Tem Já Encanto.

 

 

 

 

 

Aeropuerto

 

Es el fatídico mes de marzo, estoy
en el piso de arriba contemplando el vacío.
Kok Nam, el fotógrafo, baja la Nikon
y me mira, de forma oblicua, a los ojos:
¿No volverás? Le respondo que no.

No volveré, pero no marcharé tampoco:
me quedaré al acecho en pequeñas señales ilegibles,
a salvo de todas las futurologías indiscretas,
preservado apenas en la exclusividad de la memoria
privada. No quiero recordar nada,

lo único que me importa es olvidar y olvidar
lo imposible de olvidar. Nunca
se olvida, todo se recuerda a escondidas.
Desarman la estatua del Almirante,
pieza a pieza, el quilómetro cien permanece

orgulloso en lo alto de la palmera esquiva.
Desmembrado, el almirante duerme en el museo
el sueño del bronce en la muerte oscura de las estatuas
inútiles. Desmantelado, también yo sobreviviré
tan sólo en el precario registro de las palabras.

 

 

 

 

Isla dorada

 

La fortaleza sumerge en el mar sus cansados flancos
y sueña con imposibles naves moras.
El resto, apenas calles prisioneras
y viejas casas que contemplan el tedio:
cada uno ahoga en su voz
un deseo antiguo de lágrimas
y un rickshaw de sueño
baja por la calle de la Amistad.
En pleno día claro miro cómo te duermes
en la distancia, isla de Mozambique,
y te escribo estos versos de sal y olvido.

 

 

Sin nada

 

Me di entero. Los otros
construyen el mundo (o eso
creen). Yo me siento
en la calle sin nada mío
y tengo una sonrisa
triste y una gota
de blanda ternura en la mirada.
Me di entero. Me quedan apenas
corazón, vísceras y un cuerpo.
Con eso voy viviendo.

 

 

 

Textos tomados de “El Cultural“, 24 de diciembre de 2012.