Al Berto: un poema de À procura do vento num jardim d’agosto



Presentamos, en versión de Mario Bojórquez, “atrium” del poeta portugués Al Berto que abre el libro À procura do vento num jardim d’agosto. Al Berto recibió la Ordem de Santiago da Espada, máxima condecoración de su país. Fue figura central del movimiento poético llamado nuevo realismo. En 2016 Círculo de Poesía y Valparaíso México publicaron su libro Tres cartas de la memoria de las Indias, en traducción de Mario Bojórquez, y que puede conseguirse en nuestra tienda en línea.

 

 

 

atrium

lucha de animales sonámbulos bajo la lluvia. insectos calientes excavan geometrías de baba por las paredes del cuarto. en agonía, hinchan, explotan contra la límpida lámina de la noche. son los residuos ensangrentados del ritual.

en la cal viva de la memoria duerme el cuerpo. viene a lamerle los párpados un perro herido. lo despierta hacia la inútil divagación de la escritura.

abandonado voy por el camino de sinuosas ciudades. solitario, busco el hilo de neón que me indica la salida.

he aquí la deriva por el insomnio de quien se mantiene vivo en un túnel de la noche. los cuerpos de Alberto y Al Berto doblegados hacia la coincidencia suicida de las ciudades.

he aquí la travesía de este corazón de múltiples nombres: viento, fuego, arena, metamorfosis, agua, furia, lucidez, cenizas.

arden ciudades, arden palabras. inocentes llamas que nombran amigos, lugares, objetos, arqueologías. arde la pasión en el olvido de volver a dialogar con el mundo. arde la lengua de aquel que perdió el miedo.

germinan fluidos mágicos por dentro de la materia contaminada del cuerpo, los órganos profundos del cuerpo gimen asustados por el exceso. nunca más volveremos a encontrar un paraíso. la pausa para respirar no existe, el tiempo de los grandes desiertos absorbió la savia de los días adolescentes.

el insomnio, ese herida color de óxido, festeja noctívagas alucinaciones sobre la piel. en la ácida pantalla de los párpados se encienden los cuartos de alquiler donde pernoctamos. son al fin blancos esos pedazos de memoria donde dábamos abrigo y sosiego a los cuerpos.

para sobrevivir a la noche decidimos perder la memoria. nos cubríamos con musgo seco y amanecíamos en un capullo de frío, perdidos en el tiempo. pero, antes que la memoria fuera apenas una ligera sensación de dolor, registramos inquietantes voces, caminamos invisibles en la repetición enigmática de las máscaras, de los rostros, de los gestos deshaciéndose en ceniza. escuchamos lo que hay de inaudible en nuestros cuerpos.

era casi mañana en el fin de este cansancio. despertaba en nosotros el vago y trémulo deseo de escribir.

pasaron doce años y olvidarte sería olvidarme. restaura en el estremecimiento de la sangre, la muerte entretejiendo peste en los huesos, los dedos paralizados, el habla, los espejos.

en el oscuro callejón del mundo segrego abejas de esperma, la luz del mar donde tejo cuerpos de agua, la escritura que viene de la tiniebla, me acuerdo: un cuerpo volvió a moverse dentro del mío.

hoy abrí nuevamente la ventana donde siempre me reclino y escribí: aquí está la inmovilidad acuática de mi país, el oceánico abismo con olor a ciudades por soñar. me invade el deseo de permanecer aquí, para siempre, en la ventana, o partir con las mareas y jamás volver…

releo lo que escribí hace doce años, en este mismo lugar: los canuteros se secaron, los lápices quedaron olvidados no sé dónde. las gomas de borrar ya no apagan la melancolía de las palabras. la escritura que inventamos se evadió del cuerpo. el vacío nos devoró. ¿dónde estuvimos todo este tiempo? ¿volveremos a encontrarnos y a tocar nuestros cuerpos?

no estás aquí pero te veo nítido cuando un pétalo de bruma envuelve la casa y adormece el deseo. un astro ininteligible y de órbita difícil me guía, te ilumina. por las grietas de un espacio hueco escudriño el eco de mi cuerpo, el silente miedo de continuar vivo.

me siento en la cima de mi propia basura y sonrío. espero que lleguen otros días con algún sueño, o destino, más feliz.

 

 

À procura do vento num jardim d’agosto

1974/75