Aforismos de Wallace Stevens



Leemos algunos aforismos del poeta norteamericano Wallace Stevens (1979-1955) pertenecientes a Adagia. A través de estas sentencias o adagios, Stevens sigue a Erasmo de Rotterdam. Estos textos aparecieron originalmente en The Necessary Angel: Essays on Reality and the Imagination (1951). Para el crítico norteamericano Tony Hoagland, Wallace Stevens es uno de los autores que trazan los caminos que siguió la poesía del siglo XX y aún la poesía de nuestro tiempo. Escribe: “la descripción de Stevens implica que tanto el poema como el lector se encuentran unidos en una suerte de lucha muscular, misma que, al relacionarlos, produce un reconocimiento real entre ambos. Stevens sugiere que un buen poema (como parte de su proceso) resiste, tuerce y enreda al lector (quizá también al poeta) en una relación cuyas perspectivas son desafiadas y de ninguna manera aseguradas”. Estas versiones son de Alí Calderón.

 

 

 

 

Poesía y materia poética son términos intercambiables. 

 

La poesía no es personal.

 

Toda poesía es poesía experimental.

 

La poesía debe ser irracional. 

 

La poesía es una forma de melancolía.

 

Poesía es la expresión de la experiencia de la poesía. 

 

Así como la razón destruye, el poeta debe crear.

 

El dinero es un modo de la poesía. 

 

El valor fundamental es la realidad.

 

El realismo es una corrupción de la realidad. 

 

Poesía es la suma de sus atributos.

 

Un poema es un faisán.

 

Poesía es metáfora.

 

El cuerpo es el gran poema.

 

El propósito de la poesía es contribuir a la felicidad del hombre. 

 

La metáfora crea una nueva realidad en la cual el original pareciera ser irreal.

 

Casi con éxito debe la poesía resistir la inteligencia.

 

Un cambio de estilo es un cambio de tema.

 

Poesía es la afirmación de un vínculo entre un hombre y el mundo.

 

Poesía es la búsqueda de lo inexplicable.

 

Poesía es una cura para la mente.

 

Poesía es la respuesta a la cotidiana necesidad de enderezar el mundo.

 

Un poema debería estimular  el sentido de vivir y de estar vivo.

 

La poesía, a menudo, es una revelación de elementos de apariencia.

 

La poesía es una renovación de la experiencia. La originalidad es un escape de la repetición. 

 

La teoría de la poesía es la vida de la poesía. 

 

La poesía es (y debería ser), para el poeta, una fuente de satisfacción y placer, no una fuente de reconocimientos.