Poesía africana: Daté Atavito Barnabé-Akayi



Recuerda Anselm Jappe que tiene nuestro tiempo la urgencia de descolonizarse y reinventar la felicidad. Para lo primero, es necesario conocer a los nuevos poetas africanos. Leandro Calle construye un dossier en que leemos ahora al poeta y escritor beninés Daté Atavito Barnabé-Akayi (Kpalimé (Togo), 1978). Viajó con su poesía por varios países como Canadá, China y Francia. Obtuvo diversos premios literarios entre los que se encuentran: Prix du Président de la République, Prix de Poésie Concours Alafia y Ambassadeur de la Paix FIPF /APFB, Prix des Lauriers de la Culture  por el conjunto de su obra literaria  y el Grand Prix « Tour d’Afrique en 24 fiches » de l’Organisation Internationale de la Francophonie (OIF).  En poesía publicó : Belligènes, Imonlè 160-161 (2017), Les escaliers de caresse, Imonlè 159 (2016), Tes lèvres où j’ai passé la nuit, Imonlè 158 (2014), Solitude mon S (2012), Tristesse ma maîtresse (2011), Noire comme la rosée (2011). Estos poemas han sido tomados del libro Belligènes, Éditions Plumes Soleil, 2017. La traducción es de L. Calle.

 

 

 

 

si el cazador no puede
domar todos los árboles
de tu pubis entonces aquel
que cace las gatas sin
marcar el bosque donde las
ha atrapado no volverá
a la cacería

 

 

 

 

el caracol es una puerta
posee una llave para tu
clítoris que grita como
el quicio de una puerta
que vincula dos mundos
redondos y largos

 

 

 

 

cuello inclinado
a las inclinaciones de tu anatomía
tienes el corazón lleno de veneno
ella lo curará yo guardé allí
nuestro secreto uno no vende
flores a un horticultor
tu diástole hace florecer mi
falo

 

 

 

 

un falo tan denso
que golpea a los presidentes
de ojos marrones y ávidos
que despojan el tesoro público
y lo someten frente a los ancestros
de los estafadores

 

 

 

 

si el zagual de su felicidad
maniobra la piragua de
tu vestido entonces debajo
de tu ropa interior un río de
tristeza atraviesa cada uno de tus
nervios pero tu voz es tan
profunda que la noche trenza
una cuerda a tu medida para
sacar la alegría
aquí nace la
luz más oscura que la punta
de tus senos tan sanos y santos

 

 

 

 

la poesía es mi trofeo y
hablo con el Agua y grito
con el Aire y me callo con
la Tierra y me ilumino con
el Fuego