Tres almas claman en la puerta del Infierno: Baudelaire, Dante y Rodin



Presentamos un ensayo de Victoria Montemayor Galicia la sobre los paralelismo en las obra de tres genios absolutos: Baudelaire, Dante y Rodin. Victoria María Montemayor Galicia estudió la carrera de Lengua y Literatura Modernas Letras Italianas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, a punto de graduarse de la Maestría en Humanidades por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Cuenta con estudios de lengua italiana por el Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México. Ha participado en congresos y coloquios organizados por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, así como en la UACH y en las Jornadas Carlos Montemayor en Parral. Ponente en congresos de literatura Mexicana Contemporánea celebrados por la Universidad del Paso, Texas, UTEP; así como en el XVII Congreso de la Asociación Internacional de Teatro Español y Novohispano de los Siglos de Oro, celebrado en Queens College, NY. Ha impartido cursos y charlas sobre literatura italiana. Participó en la XXXVII Feria Internacional del libro en el Palacio de Minería en la Ciudad de México. Recientemente participó en el Encuentro literario del Festival del Tunjo en Facatativá, Colombia, y en el XXVI Coloquio Internacional de Literatura Mexicana e Hispanoamericana en la Universidad de Hermosillo, Sonora.

 

 

 

 

Tres almas claman en la puerta del Infierno: Baudelaire, Dante y Rodin

Por Victoria Montemayor Galicia

200 años cumple el gran poeta francés Charles Baudelaire, 700 años han pasado de la muerte del gran poeta italiano Dante Alighieri, y 181 años del artista francés Auguste Rodin. ¿En qué momento de la historia estas tres grandes almas se congregan para que nosotros, simples contempladores de la vida mortal, amantes del arte y la retórica los recordemos con tanta emoción, terror y alegría? 

Comenzaremos este pequeño viaje poético y escultórico frente a la Puerta del Infierno [1] de Auguste Rodin. En lo alto de la Puerta encontramos el grupo de tres sombras y debajo el pensador, que es Dante mismo reflexionando sobre las penas y los castigos del infierno. La narrativa de la puerta es fascinante, vemos las almas que caen, se lamentan y se retuercen. A los versos terroríficos de Dante se unieron las imágenes de la desesperanza, del sufrimiento, del spleen, del hastío, y la insoportable mortalidad humana, “el sentimiento de ser arrojado, del ángel caído exiliado a la tierra, habitando en medio de la tormenta” del poeta francés Charles Baudelaire. Si de la Divina Comedia emanan sueños, pesadillas, castigos, amor, ángeles, monstruos y demonios; de Las flores del mal emana el amor con todos sus defectos, la seducción, el erotismo, el peso de la carne, la mortalidad humana, la monstruosidad y el ideal. Las imágenes de las almas condenadas del infierno se mezclan con los condenados de Baudelaire. 

Pero, ¿cuántas obras de arte pueblan hoy los museos del mundo de este gran artista francés que realizó un inesperado viaje al infierno, cuando en 1880 con motivo del 600 aniversario del poeta italiano, Edmond Turquet, ministro de las bellas artes de París, le confiere la realización de la Puerta del infierno para el Museo de las Artes decorativas de Francia? Rodin se inspiró en la Puerta del Paraíso que se encuentra en el baptisterio de Florencia realizada por el escultor Lorenzo Ghiberti en el siglo XV. La Puerta del infierno se convirtió en un desfogo de la mente creativa y artística de Rodin. Al menos diez años de estudio, trabajo, pruebas, quizá frustraciones, sueños o pesadillas, en las que Rodin elaboró más de 200 figuras con las que experimentó varios modelos y esculturas; desde Dante el pensador quien contempla a los condenados que se lamentan, y la escultura del “Beso” en donde encontramos a los amantes Francesca de Rimini y Paolo Malatesta que se rinden ante el deseo.

En 1887, a 30 años de la publicación de Las Flores del Mal, le piden a Rodin ilustrar una edición original. Es en este punto donde los destinos de estas tres grandes almas se funden, y quién sabe, ¿quién puede decir a ciencia cierta que sean las tres almas que se funden en lo alto de la Puerta?

En mis noches sin estrellas buscaba las referencias dantescas en Las Flores del Mal de Baudelaire y encontré tres al menos: “La destrucción”, “Mujeres condenadas” y por supuesto el de “La Beatriz”.

En el poema de “La destrucción” es el demonio sin cesar que se revuelve y nada alrededor del poeta:

 

Sans cesse à mes côtes s’agite le Démon;

Il nage autor de moi comme un air impalpable;

Je l’avale et le sens qui brûle mon poumon

Et l’emplit d’un désir éternel et coupable.

 

A mi lado el Demonio sin cesar se revuelve;

nada a mi alrededor como un aire impalpable;

yo lo trago y lo siento quemando mis pulmones

y de un deseo eterno y culpable llenarlos.

 

En “Mujeres condenadas”, en donde ya el título nos remite a la condenación y a la connotación sexual y erótica del poema:

 

Ô vierges, ô démons, ô monstres, ô martyres,

De la realité grands esprits contempteurs,

Chercheuses d’infini, dévotes et satyres,

Tantôt pleines de cirs, tantôt pleines de pleurs,

Vous que dans votre enfer mon âme a poursuivies

 

¡Oh mártires, oh vírgenes, oh demonios, oh monstruos,

cuyas almas tan grandes la realidad desprecian,

satiresas, devotas en busca de infinito,

ora llenas de gritos, ora llenas de llantos,

a vosotras que mi alma persiguió en vuestro infierno

 

Y el de “La Beatriz” donde pareciera apenas evocar la Beatriz de Dante, pero Baudelaire le da un vuelco a la dama dantesca. Mientras que la Beatriz de Dante es dulce, beatificadora, inspiradora, el ángel mensajero; la Beatriz de Baudelaire es la otra, la oscura, la que está envuelta en una nube demoníaca. Quizá la referencia del poeta francés tenga que ver con el sueño de Beatriz de la Vita Nuova que se encuentra en el capítulo III, en donde el poeta sueña a su amada desnuda envuelta en un cendal rojo en una nube:

Y pensando en ella, me sobrevino un suave sueño, en el cual me aparecía una maravillosa visión: en la que me parecía ver en mi cámara una nube del color del fuego, dentro de la cual yo veía una figura de un señor de aspecto que provocaba miedo a quien lo mirase; y me parecía que expresaba tanta alegría, que era una maravilla; en sus palabras decía muchas cosas que yo no lograba comprender, y entre las cuales entendí estas: “Yo soy tu señor”. En sus brazos me parecía ver a una persona dormir desnuda, cubierta con un ligero cendal rojizo; y la cual mirando yo con mucha atención me di cuenta que era la dama del saludo, la cual se había dignado a saludarme el día anterior.

E pensando di lei, mi sopragiunse uno soave sonno, ne lo quale m’apparve una maravigliosa visione: che me parea vedere ne la mia camera una nebula di colore di fuoco, dentro a la quale io discernea una figura d’uno segnore di pauroso aspetto a chi la guardasse; e pareami con tanta letizia, quanto a sé, che mirabile cosa era; e ne le sue parole dicea molte cose, le quali io non intendea se non poche; tra le quali intendea queste: «Ego dominus tuus». Ne le sue braccia mi parea vedere una persona dormire nuda, salvo che involta mi parea in uno drappo sanguigno leggeramente; la quale io riguardando molto intentivamente, conobbi ch’era la donna de la salute, la quale m’avea lo giorno dinanzi degnato di salutare.

 

La Béatrice

 

Dans des terrains cendreux, calcinés, sans verdure,

Comme je me plaignais un jour à la nature,

Et que de ma pensée, en vaguant au hasard,

J’aiguisais lentement sur mon coeur le poignard,

Je vis en plein midi descendre sur ma tête

Un nuage funèbre et gros d’une tempête,

Qui portait un troupeau de démons vicieux

 

En cenizosas tierras, sin verdor, calcinadas,

quejándome yo un día a la Naturaleza,

y de mi pensamiento, que vagaba al azar,

clavándome el puñal lentamente en mi pecho,

vi en pleno mediodía bajar sobre mi frente

un denso y funerario nubarrón de tormenta,

que llevaba un rebaño de demonios viciosos

 

Y aquí nos hemos perdido quizá un poco como Rodin y Baudelaire en este infierno con demonios que vuelan sobre nuestras cabezas. Termino este breve viaje con los versos del Sumo Poeta que encontramos en la Puerta del Infierno en el Canto III del Infierno:

 

PER ME SI VA NE LA CITTÀ DOLENTE,

PER ME SI VA NE L’ETTERNO DOLORE,

PER ME SI VA TRA LA PERDUTA GENTE.

GIUSTIZIA MOSSE IL MIO ALTO FATTORE;

FECEMI LA DIVINA PODESTATE,

LA SOMMA SAPÏENZA E ’L PRIMO AMORE.

DINANZI A ME NON FUOR COSE CREATE

SE NON ETTERNE, E IO ETTERNO DURO.

LASCIATE OGNE SPERANZA, VOI CH’INTRATE.

(vv. 1-9)

 

A TRAVÉS DE MÍ SE VA A LA CIUDAD DOLIENTE,

A TRAVÉS DE MÍ SE VA AL ETERNO DOLOR,

A TRAVÉS DE MÍ SE VA A LA GENTE PERDIDA.

LA JUSTICIA INSPIRÓ A MI ALTO HACEDOR:

ME HIZO LA DIVINA POTESTAD,

LA SUPREMA SABIDURÍA Y EL PRIMER AMOR.

ANTES DE MÍ NO FUERON COSAS CREADAS 

SÓLO ETERNAS, Y YO SOY ETERNA.

DEJAD TODA ESPERANZA, USTEDES QUE ENTRAN.

(vv. 1-9)

 

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1 La puerta del infierno se realizó entre 1880 y 1890, se fundió entre 1926 y 1929. En la obra colaboró la artista Camille Claudel. Del modelo de yeso se fundieron ocho originales que se encuentran en varios museos del mundo. En París, la encontramos en el museo Rodin, en Rodin Gallery, y en el Museo d’Orsay; otra en el museo Soumaya de la ciudad de México; en Estados Unidos en la Universidad Stanford y Museo Rodin; en Japón en el Museo Nacional de Arte Occidental; y en la Rodin Gallery de Corea del Sur.

 

Referencias bibliográficas:

Alighieri, Dante, La Vita Nuova, La Divina Commedia, Roma: Newton Compton editori, 2015.

Baudelaire, Charles, Las flores del mal, tr. de Luis Martínez de Merlo, España, Cátedra, 2014.