Poesía mexicana: Erik González Martínez



Leemos poesía mexicana. Leemos a Erik González Martínez. Publicó recientemente, bajo el sello de Nueva York Poetry Press, su primer poemario, memoria de los hombres isla. Según Odeth Osorio, “Memoria de los hombres isla es un espacio de resonancias, del cuerpo, del espíritu y de su naturaleza. A través de su opera prima, Erik González Martínez libera una voz que resuena con la experiencia de tres generaciones -el abuelo, el padre y el hijo-, ya sea atravesando el mar del distanciamiento, construyendo casas para anclar a medias o caminando “sobre un pensamiento” para “dejarse guiar por él sin ir demasiado lejos”.

 

 

 

 

Un mar en botellas

 

 
Es cierto, como un Robinson Cualquiera
llegaste a tu isla,
construiste tu choza y buscaste alimentos.

Con el tiempo,
fabricaste tus ropas y hasta un sombrero.

Es probable que en el ocio y la desesperación
hayas escrito miles de cartas,
que tiraste al mar en botellas,
o tal vez al fuego de tus noches sin nadie.

Seguramente derribaste árboles y palmeras
para construir una balsa fuerte y ágil
que te llevase a otras islas,
o a un camino de regreso.

Es posible que hayas naufragado de nuevo.
Es posible que te hayas cansado
de no encontrar ni un rastro de los tuyos.

¿Recuerdas sus rostros la última vez que los viste?

Y así, después de intentarlo todo,
es posible que hayas domesticado un pájaro,
para hablar con él por las noches,
o imitar sus graznidos por la mañana.
Y cuando llegue el día en que las mareas
devuelvan este pedazo de papel a las orillas de tus pies
¿será posible que reconozcas cada una de sus letras?
Pues quizá el agua haya corrido la tinta en todas las hojas.

Entonces tu memoria también desleída
confundirá tus palabras con las de un extraño.

 

 

 

 

 

No Direction Home

 

Una y otra vez / sin ir demasiado lejos / ver la salida / los muros / de la casa inundada / caminar sobre un pensamiento / dejarse guiar por él / sin ir demasiado lejos / y escuchar tu nombre una y otra vez / entre los muros del pensamiento de la casa inundada / sin recordar / el porqué y el para qué / pensando / pero sin ir demasiado lejos / ¿era una voz la que sonaba? / una voz sin palabras / como pasos a oscuras en una casa inhabitable / una mano abre una puerta que no conoces / otra cierra una ventana / una más descuelga cuadros / los destroza / una y otra vez / porque la casa guarda trampas / buscar la salida de la puerta sin muros / buscar la llave para cerrar un pensamiento / que una y otra vez / entra como intruso / lloviendo / haciéndose añicos / golpeando la puerta del umbral sin puertas / dentro del umbral de las puertas sin muros / sin salida / sin fin / una y otra vez /caminar sobre el pensamiento de la mañana / sin ir demasiado lejos / y romperlo después / porque nadie vive ahí / en esa sombra sin muros / que oculta secretos que cualquiera puede ver / una y otra vez / endulzar el pan del desayuno / con el lodo del pasado / sin ir demasiado lejos / esta noche / otra casa inundada / hundiéndose en el pensamiento que nunca va demasiado lejos / ahí voces que nadie escucha / ahí  personas que nadie ha visto / esta noche abrir la puerta de la casa sin muros / esta noche cruzar el umbral / esta noche salir de la casa inundada / esta noche huir / esta noche reír / una y otra vez /sin ir demasiado lejos

 

 

 

 

 

Sueño sin comprender

 

 la cara del futuro
que imaginas
cómo quieres ser
cómo debería ser
según tu sueño
la casa nuestra
tu dificultad de mirar
mi dificultad de respirar
tus dedos moviendo
una pluma, una cuchara, un vaso
o tecleando signos
que son como tú
tan reales e incomprensibles
tan de pronto gastados
lugares comunes:
nuestros cuerpos:
teclados que van estropeándose a cada golpe
a cada imagen que tratas de formar
frente a la pantalla donde miras
un narciso
de 100 mil aspectos
un proteo que sueña apenas
cómo gobernar su pulso
y hacerse habitables los días
en esa casa


tu respiración

es cansada y seca respiración
de otro animal donde estás encerrado
como si algo se hubiera quemado dentro
como si alguien se hubiese dormido
sin apagar su cigarro
como si alguien lleno de ira
hubiese premeditado su propio incendio
que trata de apagar cuanto más insoportable
y doloroso es
pero que nunca se deja extinguir por completo
pues cree que esa es la forma de mantenerse vivo

una llama ardiendo para verse a sí misma
para no perderse en la oscuridad
un dios un demonio
pavesas que danzan en el aire
que respiras y ves muy lejos ascender
en ese aire que te hace falta respirar
porque estás dentro
y no puedes salir de aquella ruina
y el humo ha entrado durante horas a tus pulmones
y te has intoxicado de las palabras que te hicieron arder

estatua de ceniza
ardiente crisálida
tótem

consumido por un tramado incendio
que está fuera de tu comprensión
porque alguien más lo ocasionó
y se quema contigo un árbol genealógico
donde colgaban tus alas
los hombres huyen
para evitar ser aplastados
más adentro hacia la selva
huyendo del fuego incontrolable
se pierden en el monte
se pierden en un tiempo
que los hace otros hombres
y otra clase de sueños
dominará su memoria
otra clase de diluvios y pestes
soñarán y estarás ahí
como otro de los que huye
buscando ser otro tipo de vida
una materia más libre
una hermosa cigarra
una lechuza agorera
un zanate un tordo
de hambriento pico
un árbol creciendo entre duras piedras
una mañana distinta donde podrás ver
cómo las cosas te escuchan más
de lo que tú imaginabas

y tu casa
limpia, vacía e inhabitada
será como la encontraste por vez primera
abierta siempre a un juego espejos
donde solo la luz se refleja