Poesía norteamericana: Rebecca Lindenberg



Leemos poesía norteamericana. Leemos a Rebecca Lindenberg en versión de José Luis Justes Amador. Los poemas pertenecen a su primer poemario Love, an index (Macsweeney’s, 2012). Publicó, en 2014, The Logan Notebooks. Lindenberg obtuvo un PhD in Literature and Creative Writing en the University of Utah. Fue becaria del Provincetown Fine Arts Work Center. Actualmente enseña poesía en University of Cincinnati.

 

 

 

 

“En un mapa del mundo del tamaño del mundo. En serio”, respondió Rebecca Lindenberg en una entrevista a la pregunta de sus planes próximos. “A las manos llegan / muchas cosas. En tiempo de problemas // una exultación salvaje”, con esa cita de Robert Creeley abre la Lindenberg su Love, an index (Macsweeney’s, 2012). Entre ambas ideas se encuentra su poesía, el intento inútil de atrapar el mundo en su totalidad y la exultación incluso en tiempo de problemas, la desaparición de su amado, y también poeta, Craig Arnold a quien está dedicado el libro.

Enfrentarse a la poesía de Rebecca Lindenberg, en estos tiempos de poemas o demasiado fáciles o demasiado oscuros, es redescubrir uno de los mayores placeres como lector, el de saber que el lenguaje es, antes nada, un medio de comunicar la experiencia, la emoción, todo aquello que nos hace humanos.

JLJA

 

 

 

LA NIÑA CON LOS OJOS DE MÁQUINA DE ESCRIBIR

 

forma un signo de exclamación marfileño
            en el negro                  círculo
de su pupila                cada vez
            que él le dice
                        hermosa.

En la llave oscura del otro ojo
            aparece un signo de interrogación –

y desea a menudo                  que sus pensamientos

no estuviesen tan inscritos
            en sus expresiones.

 

 

 

 

VERSUS

Hombre vs. Ave

El hombre envidia al ave.
El ave jamás ha de enamorarse
y decir no puedo.

El ave se acelera
en círculos sobre el nido
se sorprende del susurro de las hojas.

El hombre, que no puede habitar
la ansiosa mente del ave, piensa
ojalá pudiera volar.

 

 

 

 

Ave vs. Nieve

El ave sabe que la nieve
no tiene antónimo.

No lo es mar, ni máquina,
ni desesperanza.

El ave no sabe
que es la única criatura
en saber eso.,

por eso no intenta decírselo
al hombre, a la mujer,

al brillante cielo no roto.

 

 

 

 

Ave vs. Farola

La farola se prende,
el cielo aletea como sábana.

Las sombras se apresuran
de vuelta a sus objetos.

Una polilla-
el rasgado y húmedo
dobladillo de un vestido-
tiembla en el cristal.

El pájaro se lleva la polilla.

Se comerá el diminuto cuerpo,
Adornará con sus alas el nido.

 

 

 

 

Mujer vs. Nieve

La mujer en la nieve
esculpe alas
enormes a su alrededor.

El pájaro se lanza en picada.

 

 

 

Hombre vs. Mujer

 

La mujer está tumbada sobre su espalda
como a veces hacen las mujeres.

El hombre intenta hablar con el ave

en su lenguaje
pero el pájaro escucha

un ligero acento humano
y se lo lleva hasta las ramas.

La mujer se imagina a si misma cayendo
en el cielo

mientras que el hombre cae lento
en sí mismo

quieto y esperando y temeroso.

 

 

 

 

 

Mujer vs Ella misma

 

Su piel es fría
y húmeda como una ventana.

Se mira a sí misma en el espejo
y piensa .

Tengo esto para entregar.

El sol disminuye
la escarcha en la ventana.

Afuera, suena el hielo.

 

 

 

 

 

LA CHICA CON LOS DIENTES MANCHADOS DE TINTA

 

sabe que es famosa
            de un modo diminuto, trágico.
                                                           No es

sorda,                          después de todo.


Ha estado bebiendo
tinta
            de pluma fuente,                    esperando

que no parezca                                   suicidio.

En la fiesta borracha
            anunció

que si iba a marchar
            lo haría como escenificación

            de algo suficientemente         loco
como para compararlo
                                               con lo del hombre alto
que se había esfumado, dejándola

con nada                                            ni siquiera

                                               su propio nombre.

 

 

 

 

LA CHICA CON EL ROSTRO DE MICROFILM

 

            despierta
prepara café                            se ducha
                                                           a cámara lenta

            incluso cruzando la calle
parece que se esfuerza                       por empinadas colinas

ve las historias desarrollarse
            mientras recita, de nuevo

entrevistas:                             la última cosa
que él le dijo, porque

            él seguí yéndose
a los volcanes                         de todos modos


la evidencia                                        de que él no
            desaparecería intencionalmente

titulares:                                 ¡EQUIPOS DE RESCATE!

Después, obituarios.

            Ella regresa a la regadera, lenta
intenta de nuevo

quitarse la impronta                           de la piel
                                               sin darse cuenta

de que es una proyección:                  todo lo que tiene que hacer
            es pararse en la luz.