Autorretrato
Yo,
Doménico Theotocópuli, el Greco,
puse todo mi empeño en expresar
-mediante el dibujo y el color-
lo que en este mundo el otro mundo
me decía.
No se dejen confundir por la aparente
extravagancia de las formas. No sean
como los que viendo prefieren no ver.
Ahora que la luz no hiere ya mis ojos,
ahora que la melancolía no arroja
sus hojas de rojo espanto sobre mí,
firmo con mi verdadero nombre
el libro de las razones equivocadas.
Pentecostés
Con azul marino y amarillo de azufre,
con un poco de blanco y violeta negruzco
les voy a mostrar cosas que son evidentes
pero no se ven.
¿Ustedes sólo notan la bravura del trazo,
la aparente crueldad de los borrones?
Incrédulos, acerquen sus manos y toquen,
sientan esta potencia que en el aire
lentamente se disipa.
Ut pictura poesis
que un claro espejo al sol voy pareciendo.
Francisco de Aldana
Sobre la tela arrojo los colores
como si fueran piedras.
Toquen el borde de mi cara:
vivo en la expansión de la luz.
Toquen mis manos y mis pies,
toquen mis ojos y mi lengua:
duermo en la espalda de Cristo.
Carta a Jerónima de las Cuevas
Por tu culpa hace meses que no puedo
rezar ni pintar.
Me despierto a la noche con tu nombre
en los labios.
Ya lo ves, fueron vanos mis intentos
de inmortalizar tu rostro en el lienzo:
no consigo imitar con precisión
aquello que trasunta la belleza.
Maldigo el día en que vi tu perfil
en la vereda de la calle Azacanes.
Como una gema, como una fruta en sazón
brillaba en la tarde tu cara.
Jerónima, te pido encarecidamente
que no preguntes a nadie por mí.
Te lo suplico.
Eres una espina en la carne.
El entierro del conde de Orgaz
Al que hable con mayor elocuencia
le darán una manija de plata,
le cruzarán sobre el pecho una banda
de color con puntas de oro.
Sólo un hombre de Cristo puede unir
lo que es alto y profundo, lo que no tiene
atisbo de sombra.
El realzado artificio es propio y digno
del espíritu.
Uno debe amar aquello que aspira
a la belleza.




