Tamara Orellana Valdivieso (Santiago de Chile, 1989) es Doctora(c) en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte, Magíster en Teoría e Historia del Arte y Licenciada en Antropología Social por la Universidad de Chile. Tiene Diplomados en Estudios Griegos y Lenguas Clásicas por la misma casa de estudios. Premio Juegos Florales Gabriela Mistral 2005, categoría Cuento Juvenil. Algunos de sus poemas y comentarios sobre su obra se pueden encontrar en revistas digitales como Círculo de Poesía, Vallejo & Co., Librescritura, Buenos Aires Poetry, Letras de Chile, entre otras. Ha publicado los libros de poesía Lacrimal (2018, Trizadura Ediciones), Lubricán (2020, Libros del Amanecer) y Treno (2021, Kahuil), con el cual ganó un Fondo del Libro y la Lectura, Línea de Creación, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
El Sacrificio
Y estas ganas de matar
no a un ser vivo, oh no, no, no
jamás a un ser inocente…
Yo quiero matar,
sacrificar a un dios,
ese que no sabe nada de la vida ni del amor,
y volverme hacia mis criaturas
con las manos y la boca bañadas de sangre
para poderles decir:
Amores míos, los he vengado.
Ser vegetal
De entre todas las criaturas
yo solo siento envidia por las plantas:
benditas ellas,
que no necesitan matar para sobrevivir.
Que pueden morir de tristeza.
Heterotrofía
Cada despertar
se renueva mi constitución,
mi flagelo:
Soy heterótrofa.
Vivo, luego mato.
Mi condena es devorar:
Animales,
plantas,
hombres,
todo cuanto quisiera
y no puedo
es librarlos de mí.
La casa donde crecí
Antes aquí había vegetación.
Pero a las autoridades les pareció mejor
ensanchar la avenida, allanar el camino
para que vinieras
a destruirme.
Epitafio para una paloma
Por qué no se rebela el cielo
si es él al que le faltan
los dibujos de tus alas.
La Distinción
En el origen
era lo homogéneo.
Entonces alguien trazó una línea,
y se hizo la diferencia.
Y fue posible
el amor.
Dragonfly
Fue contemplando a las libélulas
como aprendí a apreciar la elegancia de los dragones.
El innegable encanto de sus destellos acerados
volvió comprensible la fascinación
que ha ejercido sobre tantas mentes
una piel recubierta por escamas de metal.
Viéndolas volar a la luz del sol, cerca de mí,
fue como pude darme cuenta de que
bajo la grotesca ostentación del monstruo,
subsiste la misma pureza de líneas.
Aparición
Una mariposa negra
posada sobre una espiga de lavanda.
Apresurarme a sacar la cámara
-preservar el instante,
compartir su imagen-
es solo una excusa
para ponerme de rodillas.
Sombra de Maia en la pared
Incluso la luz
se detiene
muda de asombro
ante ti.
Tu perfil en la pared
es la definición de la belleza:
irradia
sobre la continuidad homogénea del mundo
los contornos de un mundo nuevo.




