Poesía peruana: José Luis Velásquez Garambel

Leemos poesía peruana. Leemos un poema extenso de José Luis Velásquez Garambel. Es educador, ensayista. Recibió el Premio Nacional de Ensayo del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) en 2005.

 

 

 

 

 

José Luis Velásquez Garambel es educador, ensayista y pensador peruano, cuya trayectoria académica y literaria ha contribuido al desarrollo del pensamiento crítico en el altiplano andino y el Perú contemporáneo. Ha publicado​​ El hombre y el cosmos en la concepción filosófica andina,​​ Las luchas por la escuela inimaginada del indio,​​ Imaginario de la escuela rural en los Andes,​​ Violencia Social y educación en el altiplano,​​ y un monumental Atlas de la Región Puno.​​ Recibió el Premio Nacional de Ensayo del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) en 2005. Ha dirigido además la publicación de mas de setecientos títulos en el Fondo Editorial de la UNAP, por lo que sido reconocido como personalidad meritoria de la Cultura Peruana en el 2016.

 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

 

[VIAJE A LA LIBERTAD]

 

“A principios de 1867 en Azángaro, Lampa y Huancané, se producen sangrientas rebeliones indígenas en contra de los abusos cometidos por hacendados y autoridades. El maltrato e injusticia fueron tan crueles e inhumanos que Juan Bustamante (diputado por Puno, comerciante próspero, liberal, defensor de la clase indígena y viajero que le había dado la vuelta al​​ mundo dos veces) decide encabezar el levantamiento. La rebelión iba en marcha y el contagio se generalizaba en el sur, por lo que Andrés Recharte, sub prefecto de Azángaro, decide sofocarla. La batalla final se produjo en Pusi el 02 de enero de 1868, las tropas de Recharte vencieron, Bustamante y sus hombres fueron apresados y encerrados en dos pequeñas habitaciones, para luego ser asfixiados con humo de ají. Bustamante fue sacado a la plaza, donde, de tres machetazos, le cortaron la cabeza”. [Jorge Basadre]

 

 

 

 

 

 

 

Viaje a la libertad

 

 

A Juan Bustamante,​​ 

mártir de la causa indígena

 

 

 

I

 

 

De tus ojos libres

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ un ave​​ 

 

de tus manos que acarician al cielo

un grito​​ 

de tu corazón trueno​​ 

lluvia amansada por el canto de una sirena

 

los años y el sufrimiento caen como el agua de una cascada  ​​ ​​​​ 

un sol rojo se asoma al amanecer

en la estepa más olvidada​​ 

una multitud de viajeros alzan sus carpas​​ 

 

los arrieros recogen sus sueños y los sacuden​​ 

como si fuera polvo acumulado en su calzado

llevan consigo viejas mulas que sostienen al peso del mundo

llamas cargadas de tristeza

de enormes ojos de luna

de cuellos alargados por el tiempo y la esperanza

caballos que en otra vida fueron hombres desbocados

aquí

entre el cielo y el lago

viejos indios juegan con las estrellas​​ 

hacen aguayos con el arcoíris​​ 

el sufrimiento de la tierra se reúne en esta estepa​​ 

el comercio es un tejido de colores donde todo se compra y se vende

la vida tiene un precio

lector

el tiempo es un viejo mercader que juega contigo

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

 

Quién dice que los muertos no sufren

y deja tu nombre al olvido

 

desde qué planicies y nevados el dolor sigue llevándote en sus entrañas

de qué cumbre puede avistarse la puerta del infierno​​ 

a la que nunca se asomarán los hijos de Recharte

esos que matan en nombre del bautismo​​ 

y te despellejan para elevar oraciones a un taita ajeno al dolor

en esta sementera

la locura arrea vicuñas y venados​​ 

hasta este páramo han venido las mujeres con jardines en el vientre

y flores en la cabeza

 

en esta feria se compra el sol, la luna, el viento y la lluvia

en la cima del mundo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ los caminos infinitos se dibujan en el rostro de una anciana

todas las razas son hilos que se juntan en el horizonte​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ a estas horas

la ternura anida en el corazón de un niño

 

a este campanario​​ 

ha subido Cristo

y ha mirado en el corazón transparente

las aguas que recorren tu piel​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ y se hacen lago

 ​​​​ isla

 ​​ ​​ ​​ ​​​​ cielo

 ​​​​ de los tantos  ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ cielo y lago

un Cristo pensativo

se ha metido en esta chullpa

donde juega con los gentiles

haciendo burros con nuestros huesos

preguntándole al futuro si florecerá la libertad

 

 

 

 

 

 

 

 

III

 

 

 

en la noche más fría  ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ en la noche de San Juan

se incendian los pajonales

las aves enloquecen

 

al amanecer

la libertad es el grito de un recién nacido

los qollis dicen que se llamará Juan

las nubes y el cielo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ que será viajero

los ríos y las aves

   que tendrá latidos indios

solo será misti

  le susurra la paja al viento

Chachacoma

en estas hondonadas una carcajada se arrodilla​​ 

las sombras asisten al velorio de la alegría

el intenso frío abre grietas en el rostro de la ternura

del corazón indio

ha nacido el niño Juan

el sol abre sus ojos de sanq´ayo

una mano invisible dibuja los caminos del mundo

para que este niño arriero lleve su curiosidad en el lomo de una libélula

colibrí de fuego y lluvia

su corazón se agita de ternura

de las altas cumbres bajan ríos de lágrimas

surcos de sufrimiento en las laderas

un viejo cóndor eleva su vuelo

y en la tierra​​ 

como las vizcachas​​ 

los indios esconden su dolor en los roquedales

aquí los corazones han sido forjados por truenos

todo vuelve a la tierra

la muerte no existe

 

 

 

 

 

 

 

IV

 

 

ha crecido el niño Juan

y en sus ojos indios​​ 

todo es salvia para el dolor

 

en sus sueños

el mundo es una navaja

un precipicio sin fin

la boca del infierno que se traga mitayos

el viaje inicia

 

en sus ojos​​ 

la montaña es rocío que desaparece al caminar

a su paso​​ 

los ríos cambian de cauce

jadea el viento

relinchan los truenos

las olas del mar y el lago palpitan en su corazón

en su sien​​ 

no hay límites

el horizonte de sus ojos no se acaba

a pie desnudo ha recorrido el mundo

un trasatlántico recorre por la imaginación sonámbula

delgadas líneas de filigrana parten al universo en dos

un hombre proclama la muerte desde una máquina venida del futuro

en cientos de lenguas se oye a la distancia

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ “progreso y muerte

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ economía y esclavitud”

el dolor destella como el sol

la miseria es tejido de la piel

una sonrisa tuya sirve para remendar el corazón

el cielo se deshilacha y las estrellas caen del firmamento

 

 

 

 

 

 

 

 

V

 

pequeños emperadores juegan con sus coronas

reinos e imperios son una rayuela

a su paso gira el mundo como una rueda ebria

 

Francia, China, Rusia

España, Inglaterra

es redonda la tierra​​ 

y hay estepas en sus cuatro costados​​ 

 

el dolor sigue siendo humano​​ 

hay pobres en toda su extensión

en todas las lenguas

la muerte sigue siendo muerte

 

del Éufrates al Egipto

del Amazonas al Misisipi

del Atlántico al Titicaca​​ 

el poder es antropófago

 

de vuelta Juan​​ 

sube la cumbre más escarpada

el granizo le da la bienvenida

la paja brava lo saluda

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ ​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ tienes el color de la indiada

estás loco como las aves

que de tanto soñar con el cielo​​ 

se atrevieron a volar

y sus brazos

dos alas encallecidas por el dolor y los abusos​​ 

el silencio solloza​​ 

una margarita abre sus ojos puros

se hacen esperanza dos perlas brillosas​​ 

 

 

 

 

 

 

 

VI

 

Juan​​ 

reparte sus tierras al viento

tierra a la tierra

fruto al fruto

agua al agua

la conciencia cae como un trueno

un latido​​ 

un ejército de alegría se asoma con timidez​​ 

se hace sombra detrás del loco

señor diputado

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ señor senador

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ señor prefecto

señor del sol, el viento y los caminos

Wirakocha

recoge este dolor en una cesta y has que las palabras se hagan camino

para que este pobre indio recorra las calles oscuras de la razón misti

 

de las altas cumbres​​ 

baja un enjambre de hombres sombra

de las planicies más bajas​​ 

sube un mar de voces

de este corazón y de este latido

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ nace un hombre libre

 

Juan​​ 

alza la voz para defender a los suyos

y los suyos

pura sombra

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ crecen cuando el sol se inclina

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ como la hierba del campo

los hombres sombra toman hondas y palos

piedras y sufrimiento

tu vida y tus sueños

con las olas y con la esperanza

quieren conquistar la justicia

parar el orden de la naturaleza

 

en estas ciénagas oscuras

arde el espíritu

y el indio hombre

la pobre sombra

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ se hace ejército​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ e invade los pueblos en nombre de la igualdad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VII

 

he vuelto​​ 

y soy millones

he vuelto​​ 

y soy rocío

cumbre y latido

ola y cataclismo

soy libertad

-repite una voz desde el espíritu-

tú que naciste de la tierra

vuelve a ella

tú que tienes su color​​ 

habla con el lago

tú que eres hermano de las cumbres

sé el río que abre su cauce

así Juan

indio y sombra

cumbre y pampa

río y viento

se hace lago y fuego

así

arde entre sombras​​ 

y se abre un campo de espinas

los caminos sangran

no hay pies que los recorran

rojas rosas se abren en su rescoldo

grita el dolor de dolor

las aves tienen su propia lengua y hablan con el cielo

desde esta orilla​​ 

se oye un gemido bronco

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ la arena y los indios

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ el sufrimiento y el mar

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ la lluvia y el fuego

unos ojos trueno señalan el horizonte

 

el mundo se quema en este latido

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ el corazón es el mundo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ el mundo es un corazón​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ cada latido es un paso

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ una caminata hacia la muerte

 

 

 

 

 

 

 

VIII

 

Juan ha vuelto a esta sepultura

la simetría y la igualdad son invenciones de otra razón

en su cabeza enloquece el mar

 

unos ojos infinitos se salen de órbita​​ 

 

de su sien nacen indios rebeldes como yerba mala

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de sus manos cielo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de sus sueños libertad

 

una montaña de voces es derruida por el viento

 

cada esqueleto de este edificio se conmueve

 

el espíritu rebelde vuelve al pueblo

 

de loco a indio

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de viajero a prefecto

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de diputado a rebelde

a galope limpio​​ 

recorre estos páramos un acaballo mostrenco​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ loco como el jinete

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ amable como el temporal

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ furioso como un relámpago

en sus ojos futuros

las palabras y el viento hacen nidos como las aves en las gargantas oprimidas por el dolor

la distancia es una nube cargada que se disipa

 

llegará el día en que las montañas se hagan mares

y el hombre sea nuevamente hombre

 

 

 

 

 

 

 

IX

 

para que este viaje infinito llegue a su fin

 

una mano le señala el camino

a la tierra sangre

a la sangre tierra

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ -repite una anciana, una madre, una hermana-

 

clama el cielo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ no vayas Juan​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ no vuelvas

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ ahí encontrarás solo la muerte

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ nada más hay en esa estepa

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ pura traición, tristeza y dolor

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ incluso las flores han abandonado esa tierra

 

pronto las aguas dejarán su cauce

el sufrimiento correrá a ríos

 

a estas horas

miles de voces se agitan con el viento

qué será del indio

del hombre sombra

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ sin el gesto piadoso de la lluvia

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ sin la lluvia de fuego que acaricia estas planicies

corazón pura sombra

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ manantial

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ no vuelvas

pero Juan​​ 

es terco

impredecible como el viento

 

el granizo anuncia sus pasos​​ 

un volcán hace erupción

desaparece el cielo

 

y en la noche

 

un canto mal agüero le reprocha

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ sabes tu destino

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ solo te aguarda la muerte

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ ya no tienes lugar en este mundo que recorriste palmo a palmo

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ las sombras no serán luz

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ apacigua tu corazón de agua

 

la fiebre se apodera de su cuerpo

el insomnio lo acompaña

es un cementerio donde las almas

se disputan el gobierno

 

 

 

 

 

 

 

 

X

 

sombras y cadáveres

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ no hay diferencia

 

la imagen de una fosa común se incrusta en sus sueños

 

lo dilata

lo desgasta

es una rueda en la constante de sus preocupaciones

el motor de sus abismos

 

pero Juan no puede detener el latido de los ríos

el cauce de la lluvia

 

por eso vuelve al sopor de las pampas

a la médula de las cordilleras

al centro de los nevados

 

y ahí

los hombres sombra lo aguardan

piden que los guíe

 

negras aves surcan el cielo como una flecha

un carruaje oscuro se pierde en el horizonte

y los hombres pura sombra

se levantan al atardecer

 

auqui Mariano

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Ezequiel, Teodomiro, Julián, Francisco

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ José Antonio…Carlos

los indios de San José aún no se unirán a tu lucha

 

 

Juan

no te preocupes por ellos -le dice una voz del futuro-​​ Gamaliel

 

y por fin la fiebre venida del mañana cesa

 

la gente de tus sueños aún no ha nacido

no pelees las guerras del futuro

 

el tiempo está afiebrado

de este cabeza de chorlito solo nacen rebeliones y reformas

 

un eco resuena en el centro de sus sesos

[“la tierra es para los indios”]

[“el patrón no volverá a comer de tu pobreza”]

 

a voz en cuello​​ 

Diego Cristóbal Túpac Amaru vestido de general

le dice​​ 

[“Juan, tú eres uno de los frutos de nuestra tierra”]

 

sus ojos​​ 

manantiales de esperanza​​ 

se abren de súbito

 

miles de sombras se hacen luz

 

 

 

 

 

 

 

 

XI

 

como el viento

un jinete recorre el altiplano

es el ahayu de los chullpares

 

un ejército de fantasmas

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de sombras

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ indios

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ mujeres y niños

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ acechan al amanecer

 

el despertar no es privilegio del abuso

del dolor y la muerte

 

ya es medio día

a estas horas

el sol tiene una corona de sangre

 

debiste oír el murmullo de las flores

el rumor del viento

 

debiste hacer caso de la advertencia del lago

 

en esta estepa solo hay traición

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ tristeza

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ dolor

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ muerte

mírate ahora

solo sesenta y siete indios te han sido leales

donde están las sombras que te hicieron volver

esas que cubrían al cielo y clamaban justicia

 

 

 

todo fue una ilusión

 

una máscara de líquido transparente​​ 

que solo existió en tu imaginación

 

pero como ves

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ estas fosas comunes están llenas de traición

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ esas nubes no anuncian la lluvia

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ son la saña de Recharte que viene por tu cabeza

 

traición hecha ají

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ humo que disipará tu alma

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ tus viajes y tus sueños

 

 

 

 

 

 

 

 

XII

 

a una choza derruida son arrastrados indios y mestizos

 

ahí

agoniza la igualdad

 

a medio día

el viento se lleva al futuro

 

de súbito

sacan el cuerpo de Juan

 

a rastras

una mano del infierno le corta la cabeza

y se la muestra a los hombres sombra

para que no se atrevan a soñar con la luz

con el sol y con el cielo

 

ha muerto el viajero

en sus ojos llenos de vida​​ 

ahora solo quedan manchas de sangre

 

en su sien solo anida el dolor y el olvido

 

de la tierra se abre una fosa común

un socavón que se traga 68 cuerpos

 

a estas horas

el olvido es el mejor canto

es rocío extendido en el cielo

es la palabra libertad en brazos del destino

 

ha muerto el viajero

el arriero de esperanza

el que hizo de su locura una flor de luz

 

ha empezado el azote de los hombres sombra

se ha sembrado una semilla de rebelión

la sangre regará al árbol del futuro

será frondoso el desenlace

 

en el mañana

la alegría no tendrá fin

 

no habrá muerto en vano el apóstol de los indios​​ 

no habrá cuaresma ni viernes santo

 

en la noche de san Juan

la sombra se disipará​​ 

se abrirá un camino de luz

 

ahí

en ese continente de risas​​ 

la igualdad será una flor de colores infinitos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIII

 

con la cabeza en el suelo

separada del cuerpo

Juan mira cómo unos niños juegan en la muya​​ 

arrancan chijchipa de los campos

ellos ríen​​ 

“es el futuro” -se repite para sí mismo​​ 

 

con el cuerpo ensangretado

mira su destino

cierra los ojos que han visto la tempestad y la alegría

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ el sufrimiento y la esperanza

 

mira su cuerpo inerte

y comprende que le han separado la cabeza

que no volverá de este viaje

 

no hay culpa en sus hombros

 

su dignidad​​ 

será lluvia en la cordillera

manantial dulce en la sequía​​ 

 

aquí beberán las aguas transparentes de la verdad

 

cierra los ojos

piensa en el pasado y el futuro

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ la libertad no agoniza

 

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