Cosecha
Algunas primaveras los manzanos florecen muy pronto.
Estos árboles se han cultivado aquí por cien años, y todavía son muy rápidos
para creer que ya las heladas no vendrán. Algunas primaveras,
los pétalos rosados se tornan negros. En aquellos veranos, los huertos están vacíos
y quietos. No hay por qué las abejas vengan.
Otros veranos, las manzanas rojas laten campechanas en los árboles, las doradas
brillan en su piel traslucida. Su peso rompe las ramas,
el suelo se forra de manzanas, y te hundes en fruta.
Podrías decir, He sido un tonto. Podrías decir, Me han tomado por un tonto.
Podrías decir, Hay años cuando hay manzanas.
Pastoral
El ganado es un peso negro sobre la curvatura de la tierra que antaño
fue pradera. El viento la jala, deseoso; parece mantenerla en su lugar.
Aunque fue el ganado que consumió todo el pasto nativo.
Quizá el impacto es pintoresco porque los cuellos están doblados
con es esa moción hacia abajo del comer. Yo podría decir que los pozos petroleros
también comen, con grandes picoteos aviarios.
O que cabecean con su consentimiento. Sí, sí, se nos permite
tanto, tanto. Demos otro golpe, la pose de la abundancia.
Mascota
La manera en que el gato caminaba,
al acecho—Cada paso
una extracción de sí mismo,
de la grama, inmóvil.
Por cuánto tiempo lo miré,
cuánto amaba
mirar, y cuánto quise
construirle una pequeña casa.
Pero lo que se quiere quiere
largarse a otro sitio, sí o sí.
Cuando estaba contento,
estaba al acecho.
Estaba acechando
la excepción a su silencio—
eso es lo que quería comer.
Mataría
hasta volver a su soledad.
Ambiciones
Ruskin alaba los valles estrechos,
los bosques de poca extensión, por ser
de Inglaterra, su madre patria.
La niña amuebla la casa de muñecas
con una mesa de carrete, taburetes de corcho,
una lata de sardinas y sus posibilidades como tina,
el contenido de su propia construcción.
§
Bachelard avanza la teoría
de que cualquier meta parece ser
una miniatura, alejado en el horizonte.
La niña continúa, construyendo un armario
al amontonar cajas de cerrillos
como gavetas, con una ambición
ya cercana al ardor.
§
Y los días en que no
se ha escrito nada, quién sabrá
si no fueran dignos de mención,
o si la mujer haya entrado en su
gloria al ocuparse de la necesidad
de meter servilletas en aros, nutrir
floreros con sus flores de tallos delgados.
Caqui americano
He intentado llevar un caqui a casa,
para compartir la fruta. Pasé el árbol corriendo,
una actividad que no permite bolsas ni bolsillos.
No necesita de equipamiento. Ni cuadrilla.
Me encontraba a kilómetros de casa,
y no pude cerrar el puño.
Me dije, ten las manos como los hombres buenos
cada vez que escogen no
hacer uso de su fuerza.
Pero un buen caqui
ya está a medio camino de la ruina.
Un fruto maduro cae,
arrugado y negro.
Demasiado frágil para aguantar el darse con la tierra,
se revienta. Demasiado frágil para aguantar el tacto,
la piel del fruto que coseché
se deslizó de la carne. La pulpa evadió
las mejores intenciones de mis nudillos.
Los hombres pueden pasar por buenos
debido a lo que no hacen. Por lo tanto, ¿cuál
es la parte más mínima de un acto que la podría
redimir? Intenté otra vez, otro día,
depositando un caqui en el vacío
entre mis senos.
En casa, desnuda,
solo quedaba una mancha sudorosa
que a ningún hombre le pareciera ser sensual.
Hay cosas que son mejores
gozar a solas. Hay cosas que solo se pueden
gozar a solas.
Por eso, esta mañana, me lo como allí mismo
al borde del camino, sacando la gravilla de la blanda pulpa.
Al otro lado de la ciudad, mi marido duerme.
Alrededor del mundo, los hambrientos y los desvelados.
Aquí, mis manos tan azucaradas
que no basta chuparme los dedos.
Práctica
Cuéntaselo a los frutales cuando el dueño muera,
aconseja la sabiduría ancestral.
El ir a mirar en las ramas, poderosas
y sostenedoras,
o donde han sido rotas, marcadas
por cicatrices en forma de ojos—
El enfrentarse a su ausencia be boca e intentar
de hacer trabajar tus fauces,
con las que deberías
poder contarle a los demás las noticias—
Y luego resolver cómo querrás continuar
tu respirar—
Esta práctica
no se hace por el bien de los árboles.




