Atemperancia y resplandor de la rosa
Donde está la rosa.
En qué relleno de camino.
Al fondo de qué revuelta se urticaron sus ojos.
Y el viento, cómo masticó las fibras disueltas,
el afán cómplice del verso, de la verdad de algo.
Aquietada, siempre transparente, dónde está su jactancia.
En qué bocatoma de río se disolvió la amargura.
Y los anuncios atemperando las siluetas del resplandor inocente.
En qué anuncio anduvimos viendo
mil espejos que nos sorprendieron con venganzas.
En qué demudado candor se erige el hombre
para progresar sin más vientos
que deletrear su puro nombre.
Cuál pétalo de la rosa destrozada será un consejo.
Con qué pétalo nos cubriremos las manos dentro del sol.
Tejidos
Estamos en el resumen.
No he escondido nada.
Como el aliento,
impensado el descontrol
nos llama a un orden temprano.
Ya llegamos a la puerta siguiente.
Y sin miedo.
Sólo hay que tocar.
Memoria oxidada
Uno toca la noche.
Junta unos versos.
Y uno no es esa persona.
Y uno es esa persona.
Es el latido del viento.




