Poesía polaca: Jerzy Jarniewicz

Leemos, en el marco del dossier de poesía polaca que prepara Krzysztof Katkowski, algunos textos de Jerzy Jarniewicz (Łowicz, 1958). Ademas de poeta es traductor, crítico literario y ganador del Premio Literario NIKE 2022. Es uno de los promotores más activos del conocimiento sobre la traducción. Ha trabajado con la literatura de James Joyce, Philip Roth y Craig Raine.

 

 

 

 

 

 

 

 

Equipaje, objetos personales

 

Podríamos haber llegado a Zgierz. El dormía, frente a mí,

con la boca abierta. Y yo miraba esa boca suya,

miraba la boca abierta, la boca, la boca sin lengua, abierta

tan de par en par que, incluso si no durmiera, no habría hablado; y

dormía tan hermosamente, como si hubiera muerto joven, o como si

en esa última hora antes de Łódź Kaliska no tuviera nada, frente a mí,

nada que ocultar. Me avergoncé

y empecé a leer algo.

 

 

 

 

 

 

 

Poema con una diputada llorando

 

En la red sigue llorando y así todavía

por mucho tiempo,​​ la​​ alcanzarás a mirar. Si

se fue a la cama con un agente, y cómo

la sedujo, que la sedujo tan rápido,

y qué vio en él cuando lo miraba,

antes de empezar a llorar, con una guirnalda

de conchas al cuello, pongámonos de acuerdo:

no lo sabremos. Aún no estábamos para nosotros

mismos. Tu nombre, todavía para mí

bajo tierra, apenas empezaba a germinar. ¿Quién

lo sembró? ¿Y quién después, qué agente,

de qué servicios especiales, para la vida y para la muerte

nos sedujo, de modo que lo que llegó al final,

sobre la sábana blanca pareciendo sangre

y semen, era sangre en el semen?

 

 

 

 

 

 

 

Acné

 

En la pared, huellas de viruela. Se descascara, no cicatriza.

¿De balas? No, por favor. Aquí siempre hubo silencio.

El viento sopla solo desde el portón, en días de fiesta bailan

bolsas blancas de plástico. Incluso

ese grafiti panorámico, en una lengua ajena del rojo, prescinde de palabras.

Junto al muro, un chico en edad plenamente reclutable

enciende un cigarrillo. Aparta el rostro. Rojo,

porque la juventud le robó la tez. ¿Hablo de lo que

veo? ¿En voz alta? ¿O por semejanza? No dice nada.

Y no grita. No tiene una venda en los ojos. Está junto a la pared,

a lo largo del muro el patio arde bajo un sol malo.

La mirada se interna, no regresa:

es una vista (con cuidado) a través del disparo.

 

 

 

 

 

 

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