Gustavo Gac-Artigas (Santiago de Chile, 1944) es poeta, novelista dramaturgo y guionista. Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Exiliado tras el golpe militar de 1973, se estableció primero en Francia, donde fundó el Teatro de la Resistencia. Luego de un segundo exilio en Holanda, tras un fallido intento de regreso a Chile en 1985, se trasladó a Estados Unidos, donde reside junto a su esposa, la académica y traductora Priscilla Gac-Artigas. Actualmente se dedica principalmente a la poesía, la narrativa y la escritura de columnas de opinión. Le fue dedicada la Feria Internacional del Libro Hispano/Latino, Queens, NY 2023 le fue dedicada. Ha merecido distinciones como el American Legacy Book Award en la categoría de género híbrido (cross-genre). En 1989 mereció el Premio Poetry Park, Róterdam, “Dr. Zamenhofstraat”. Se le entregó en 2024 la Coroana de Aur Ovidius, Tomis-Constanza así como el Premio Mihai Eminescu XIII International Poetry Festival. Algunos de sus libros de poemas recientes son Las cadenas de sor Juana / Sor Juana’s Fetters / Les chaînes de sor Juana. Hebel Ediciones, Colección Andes, Chile, (2024) y Si lo hubiera sabido…Valparaíso Ediciones, Granada, 2024.
yo acuso
acuso al poeta que hay en mí
ese ser que se emociona
que observa el mundo
que tiembla de miedo
temo acostumbrarme al llanto de hambre de un niño
y no reaccionar
el poeta es un animal de costumbres
temo acostumbrarme a ver la madre separada del hijo
y dar la espalda al chacal sonriendo
en lugar de enfrentarlo
temo que la bomba caiga sobre mi cabeza
y temo guardar silencio cuando cae sobre un pueblo
soy cobarde
temo a la guerra
y no soy capaz de enfrentar al ángel de la muerte
me acuso
observo al nuevo emperador cambiar el mundo
destruir el mundo
destruir al hermano
enfrentando al hermano con el hermano
poniendo al ser humano contra el ser humano
observo cuando debería estar gritando
luchando
sirviendo de escudo
y no ser un simple hacedor de palabras
barricado tras mi máquina de escribir
como si el papel bastara
como si el verso detuviera la metralla
como si nombrar fuera suficiente
y sigo escribiendo sobre el dolor de otros
para ocultar el mío
no quiero ser historiador del dolor
no quiero tener que preguntar a un niño sobre qué piensa ser en el futuro
no lo quiero
sabiendo que no tiene futuro
no quiero engañarme pensando que la poesía tiene un cometido
un cometido y un resultado
no quiero tener que preguntar a un poeta qué piensa del futuro
no lo quiero
sabiendo que a un niño le están robando su futuro
frente a una bola de cristal qué nos espera
si la humanidad perdiera la curiosidad de leer
si la máquina predominara sobre la mente
si el pensamiento se uniformara
si tuviéramos respuesta a todas nuestras preguntas
qué nos espera si el día de mañana silenciaran al poeta
quién transformaría el dolor en canto
quién haría que de la herida brotara una flor
quién haría que el olvido fuera llevadero
que el futuro no fuera una amenaza
que la soledad fuera acompañante
que el ser humano no fuera su verdugo
que el amor no naufragara en el tiempo
que los piececitos de niño no continuaran azulosos de frío
quién cuidaría del último rayo de luna
y acompañaría el primer rayo de sol por las mañanas
la curiosidad deslizándose entre ambos
qué quedaría de la historia
no la oficial
la del alma
qué pasaría en una tierra despojada del verso
donde el poeta desapareciera silenciosamente
dejando de ser el ser inútil que es hoy en día
propósitos
escribo para regresar
al país del que no debí salir
la lluvia eterna sobre los techos de metal
baña mi corazón durante el sueño
banderas rojas de mi juventud
dan color a mis deseos
escribo para sacudirme la nostalgia
para volver a caminar por los bosques de mi infancia
para escuchar el canto del río corriente abajo
para volar junto a un cóndor sobre la cima de la cordillera
escribo para renacer en tus brazos
para sentir la caricia del viento en mis mejillas
para revivir el tormento y alejar el dolor
escribo para los míos
aquellos que no conocí
pero que abracé a la distancia
aquellos que caminaron senderos para mí desconocidos
esos en que di mi primer paso
esos que me escondieron para negarme un segundo paso
escribo sobre los que no pueden caminar
escribo para aprender a volar
escribo en las noches en vela
para morir en la distancia
y regresar a ti en mis sueños



