Poesía peruana: Edith Vega

Edith Vega-Centeno Chávez (Cusco, 1973) estudió Ciencias de la Comunicación y Publicidad. Publicó Kuna de tierras altas (Hanan Harawi, 2024).

 

 

 

 

 

La espera

 

Los gatos están como yo

siempre asomando las narices por la ventana

parece que no hicieran nada

pero solo ellos y yo sabemos

lo agotadora que es la espera

a que algo pase.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuerpos de agua

 

La tarde explota en tu puerto

no sé bien desde que península te habitan

amotinados mares.

Somos barcas paralelas que se saben cerca

que se intuyen en la noche sin orilla

con la orfandad no querida que nos habita y que todo lo moja.

Somos,​​ 

tal vez

irremediablemente

sólo el mar

sólo un bote

o tal vez,​​ 

la brisa corpórea de mi sal desierta

aceptada como tal.

O solo el beso que se sabe beso

y que no se quiso dar al marchar.

 

 

 

 

 

 

 

 

Haywarikuy

(La ofrenda)

 

Para Tito La Rosa

 

Un sonido emerge como una flor

desde la oscuridad del silencio

desde el cenit del vacío,

abre el poncho y levanta vuelo el​​ sikuri

iniciando el éxodo por los​​ ceques​​ del corazón:​​ 

acupuntura holística sin más métrica ni escala​​ 

que el purito​​ sonqo

al ritmo de quien cultiva sus raíces

al son de quien remueve sus terrenos más profundos.

Emerge el filamento fibroso de una voz que lo abraza

de una nodriza andina que lo mece en su seno hasta hacerlo canto

hasta hacerlo quena y charango

grito y zampoña

para así ofrecerlo en el altar de la vida

donde sus huesos de chaman adulto van a romperse otra vez

para volver a ser vacío

para volver a ser silencio

para empezar​​ 

a ser sonido de nuevo.

 

 

 

 

 

*Sikuri: nombre de origen aymara que se les da desde épocas antiguas a los músicos que tocan instrumentos de aire.

*Ceques: líneas imaginarias que partían de la ciudad del Cuzco para organizar y delimitar los santuarios o wakas del Tawantinsuyo, constituyendo un complejo sistema espacial religioso que otorgaba a la capital del Tawantinsuyo un carácter eminentemente sagrado.​​ 

*Sonqo: corazón.

 

 

 

 

 

 

 

 

Punchay*

 

Un trepidante azul le sube por las venas y asoma naranja e insomne el calor de la vida,​​ ahí donde creíamos que se había gangrenado casi la noche anterior.

El día gime.

Latido y pulso compiten por ser la banda sonora de un vacío bio-film.

El día avanza y se agita.

Le agotan las pisadas rutinarias y le aplastan los grises de sus horas.

El día nada.

Avanza aleteando​​ 

su cuerpo ceñido en un mar de porqués de averiguaciones absurdas.

El día crece.

Arremolina sus horas, sus tiempos, sus despertares

y se encoge dentro de si

como una oruga que sabe que alguna vez va a ser algo más que sólo eso.

El día espera.

 

 

 

 

* Punchay: el día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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