Poesía mexicana: René Morales

Leemos poesía mexicana. Leemos algunos poemas de René Morales (1981) pertenecientes a Luz silenciosa bajando de las colinas de Chiapas (Ala Ediciones, 2020), libro por el que, en 2018, mereciera el Premio Mesoamericano de Poesía Luis Cardoza y Aragón.

 

 

 

 

 

 

El advenimiento del Salvador

 

Se parecía a Jesucristo

eso decían las sirvientas de la casa grande

que le habían limpiado la sangre al nacer

aseguraban que parecía una paloma blanca

a lo mejor por su color de piel

a lo mejor por sus ojos claros

 

Lo vimos hacerse cruel y prepotente​​ 

su frase favorita era:

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ "Pinches indios, ustedes qué van a saber"

 

Se acostó con todas las indias que pudo

y así fue como esta finca llamada Chiapas

se fue llenando de mestizos

hijos bastardos

perros callejeros

sin destino

sin nada que ofrecerle al mundo

 

 

 

 

 

 

 

Los ladrillos que construyen la casa

 

Las familias ricas de Chiapas​​ 

a pesar de la prohibición de Felipe III​​ 

contrataban indias para que amamantaran a sus hijos​​ 

por el miserable salario de tres pesos al mes

 

Eso que tanto nos espanta​​ 

y nos obliga a decir con orgullo​​ 

"mi abuela era española"

 

Nos recuerdan que la pureza no existe​​ 

somos esa revoltura de sangre​​ 

somos eternamente en parte indios

 

 

 

 

 

 

 

Pentecostés

 

 

Me hiciste conocer el camino de la vida

Me llenaste de alegría con tu​​ presencia

 

HECHOS 2:28

 

 

Yo también soy hijo del dueño de la finca​​ 

nunca lo pude ver a la cara​​ 

porque nadie se habría atrevido a tanto

 

El señor comía solo en la mesa​​ 

mientras todos en el patio​​ 

nos observábamos con miedo

 

Nos curaba las heridas después de golpearnos​​ 

para en seguida arrepentirse y emborracharse con​​ nosotros

 

dormíamos a su lado​​ 

y soñábamos que nos acariciaba suavemente​​ 

como si fuéramos potros recién nacidos

 

Vivíamos con la seguridad de que él y nadie más​​ 

se encargaría de nuestros cuerpos una vez muertos

 

El propietario de la finca era como la niebla​​ 

podía desaparecer montañas, la casa grande, el​​ bosque entero

y ese es el fin de la historia

no sabíamos qué existía más allá de donde pastaba​​ el ganado

 

seguro solo quedaría esa luz silenciosa​​ 

bajando de las colinas de Chiapas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL HAMBRE

 

En tzeltal mamá se dice Me sí, así como se escucha

 

Como si todos los indios fuéramos una manada de

 

[borregos

 

y lo primero que aprendemos a decir es Me

 

Ya Xwinajon Me

 

Después me dijeron que era malo pedir las cosas así que lo correcto era la lengua de Castilla

 

Que se debe de decir mamá, tengo hambre

 

Luz silenciosa bajando de las colinas de Chiapas

 

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