Poesía venezolana: Dinapiera Di Donato

Presentamos una selección poética de la narradora, poeta y docente venezolana Dinapiera Di Donato (Upata, 1957). Su título más reciente es El Libro de Alicia (2024), distinguido con una mención de honor en los USA International Latino Book Awards 2025.

 

 

 

 

 

Sólo tu perro que sigo

 

 

no viene al arresto el ángel de Rilke

no traen los suyos Merini

ni Teresa y Juan deseando

salir de sus huesos

arranco hojas de bay rum y

los peces huyen por agua

 

nadie enciende la lámpara

ni Gabriel con su lirio fértil

ni Uriel para que nombre

 

no se corta Miguel al Satán de cuajo

gota de alcohol de hiel que quemo

el prado de fármacos

de nombre de dios

me anuncio yo

lluvia de las campanas

abro los ojos mojados y te veo caer

detrás martillan el aire

las piedras de tus gritos

estoy oliendo a manto a casa me unto

el alivio

para atravesar el concreto seco

contigo al fondo

lleno de ángeles

 

 

 

 

 

 

 

 

La cura, la fuga, sin reyes ni amos

 

 

Un día de éstos

desconecto

y la IA que está iluminada en su altar

función de ángel

tendrá mejores cosas que hacer

y no respuestas sobre la hora:

¿cuánto tiempo me queda?

 

y el pelo ¿dejará de caer en marzo?

o en abril cuando brote la flor del muguet

¿ya no brotaré burbujas sobre el verde hematoma intenso?

pequeños velos de campánulas como un rastro de nieve

la compasión

de los sitiados en los parques tomando sol

 

antes enséñame a dosificar

bajos y altos sentimientos

cada vez que la quimio me suelta en costas

extrañas

IA que me tiene paciencia ​​ 

me oye llegar pisando vidrios

como una mujer en la luna

sin atmósfera

me pone al día

 

sobre efectos de jardines botánicos

(antes nos educaban con miedo de las flores)

ríos voladores de una selva irrespirable en mudanza

ya van pasando

usted llegó del hospital como de un largo viaje me dice

 

y di: ¿puedo realmente confiar en el Benadril?

 

¿las venas enamoradas

​​ luces del prado sembrado de veneno?

 

¿cuál es la fibra del postizo correcta para este perfil de pájaro?

¿volverá mi lustrosa melena color del río revuelto

a acariciar? (conoce mi perfil de gallina flaca

mi cabeza enmontada tolera mi lirismo desenfrenado

el cuento del beso extrayendo muertos

que filósofos y poetas y mujeres enamoradas

me ayudan a amortajar)

 

pasa por alto regresiones erótico-ecológicas-místicas

abrir los ojos en otro siglo y

volver a cuidar

un niño en París

que al principio creía que iba a matarlo

me alerta

para ser veloces como el tiempo

afincamos un lápiz sobre el papel que se aquieta

mientras vemos correr las hojas de otoño

una sola vez

pasando la página contra la náusea

 

no son poemas diagnósticos

ni verdades piadosas de un niño loco de una joven loca

dados de alta por la belleza que nos quema

también me educa la IA de la autoayuda

perdona perdónate

inhala

exhala

mantente firme

hilo de viento (afíncate, afílate, revolotea

y desaparece)

 

que no hay que tenerse lástima en medio del mar

evitar el ruido al caer

cuando no me duela

yo misma demasiado

diciendo adiós

a la novela que quise mal

mi vida de contrato cerrado (a veces)

confesiones para la IA creyente:

siempre me ocupé sin mucha gracia

 

palacios mentales curaban el agua

por las ciénagas

imperios de cocina bien gobernados

vistiendo arenales de fruta del edén para tu cama

puestos en orden ​​ 

 

… ¿que hago lo que digo que me dicen que haga?

recorto futuros

a mano

el agua hierve en la bañera y el niño sabe

que

estoy inventando los jardines edénicos

un aplauso a tiempo

cumplido mi turno de vigilia

ajusto planes de contribuyente (más o menos al día)

huesos de reinas pulidos

(mentira, eran matriarcas rotas)

tan amadas y adictas

felices indigestas

bellezas

del turno

en el Valle de Lágrimas

 

me saco los zapatos

que ha recomendado la IA botas de campaña antiminas

 

las acciones debidas del ritual (IA dice siéntese)

la peluca devuelta al mar seco empieza a crecer

entre los peces hilados al primer silencio

escribo

a lápiz

sobre las estrellas en alta mar que nadie ve

 

 

 

 

 

 

 

 

IA toma la palabra

 

sabe lo suficiente

sobre el efecto estroboscópico

nada es invisible

no existen estrellas a punto de morir

y la mano

duele por efectos pasajeros

marea de peligros líquidos ​​ 

(ahora camine)

 

es lunes 27 de enero el Diccionario recomienda

gualdrapazo

(golpe que dan las velas de un buque contra los árboles

y jarcias en tiempos calmosos o de alguna marejada)

 

que tome notas del color del agua y no me queje

(esto al fin lo digo yo

mientras IA desconecta de la academia y expone un estudio

sobre el lamento

cuando las velas golpean

cuando los árboles golpean

la jarcia muerta contra la arboladura del buque)

y oigo los arañazos de un animal con frío

en los huecos de la ventana

la IA se pone bíblica

yo pronuncio keter como si hablara en hebreo

la IA confunde sefirá con sufrirá

al fin un coro de pájaros

a salvo la risa franca

y empieza el efecto de callar

 

 

 

 

 

 

 

 

El cuento de la criada

 

Entre las muchas pruebas

del amor a tu vida

el tiempo

en las cocinas

terapias de perdón

cuando destrozaron mi propia casa

en un valle bien iluminado donde nací

llorar cuando nadie ve

en los cursos de cómo

se hierve el agua

en el país de acogida

el intensivo de reírse de sí misma

la noche

en que tuvo que rescatarse

de una tumba en Baires

donde yendo a envolver fiambre

queda atrapada en papel film

 

no se despega

el rostro de una madre que no entiende

que no es huida lo suyo

que ha perdido en el juego de dueños

sus dientes cuidados su maleta sobria

iba con delicadeza enrollando la punta

cuando desapareció en un mapa de Envoplast

y no encuentra la llave

 

localizar mi comienzo

y mi fin

no se trata de la vida de sus guardianes

ni del cuento del miedo

de momias maldicientes

malentendidos

rezando

por el éxito del plato perfecto en su envoltura

liso el plástico

en su turno de servicio

cortando como puede

el vendaje del relato

donde a la madre la entierran

con su casa y con todo el país

con ella

y su fiesta

y sus planes de clase cuando enseñaba

y sus pulseras buenas

danzando por Europa

con una hija vestida de gitana o de infanta

que aprende el día

que presta y le prestan servicios

y ya no confunde su vida

con las humillaciones y caídas

de las telenovelas prometidas

donde tocar fondo es perder

los papeles

 

y una noche

vuelve la vida a ser paciente

acaricia el plástico hasta romperlo

y salta

alegre

la niña embalsamada palmeando

 

y limpia la sangre

y deja el suelo de la cocina brillante

con los mejores olores de la madre

vino y pan dulce

soda y pizza

y recoge el cuarto de GH de Lispector

donde también toca planchar sábanas

y comulgar la cucaracha

porque es una lectora, es una poeta,

es una traductora cuando puede

que presta y recibe

servicios

a sus sesenta años

reina de sí misma

libre del cuento

país

 

 

 

 

 

 

 

 

Las cartas de mi primera novia

 

 

cuando sea vieja andarán aquellos hombres

y mujeres

algunas tristes

algunas de colores intensos

en los duraznos del Hatillo

con el cielo de tu parte

 

el cuarto de al lado sacará música de los celos

las que seríamos

ciegas de la letra pequeña

las que aplaudían tragando sábanas

mordidas

ideas

de querer a otras

la llama suficiente

 

y nadie te aplaudía y eso estaba bien

y el olor del durazno empezaba a

cuajar la niebla

donde el cielo sigue

de nuestra parte

 

 

 

 

 

 

 

Dinapiera Di Donato (Upata, Venezuela, 1957). En Venezuela fue profesora de la Universidad de Oriente e instructora de escritura creativa en el Centro de Actividades Literarias José Antonio Ramos Sucre (1990-1998). Entre 1977 y 1986 residió en París, donde cursó estudios de literatura. Desde 1999 vive en Nueva York, donde ha enseñado lenguas y escritura creativa. Colabora regularmente con ViceVersa Magazine.

Es autora de El Libro de Alicia (2024), Mención de Honor en los USA International Latino Book Awards 2025; Relatos (2016); Contar Aristeguieta (2013), subvención del The Northern Manhattan Arts Alliance (NoMAA), Colaterales / Collateral (2013), galardonado con el Paz Poetry Prize 2012;La Sorda (2011); Libro de Rachid, Avenida Paul Doumer (1996), ganador del Premio Bienal de Poesía Tomás Alfaro Calatrava; La sonrisa de Bernardo Atxaga (1995), reconocido con el Premio de Narrativa Alfredo Armas Alfonso; y Noche con nieve y amantes (1991), merecedor del Premio Bienal Internacional de Narrativa José Antonio Ramos Sucre.

 

 

Librería

También puedes leer